lunes, 16 de julio de 2007

28 semanas despues



Bien, de antemano os comento que el cine fantástico y de terror es mi favorito y de él, una de mis debilidades es el de zombis. Por eso he querido comentar en este post 28 semanas después (pese a que no se use la expresión zombi, o zombie en inglés), el próximo estará dedicado a Grindhouse, el programa doble de Tarantino y Rodriguez (con peli de zombis incluida y si, que ya he logrado ver) y en un futuro muy cercano le dedicaré otro al género. Pero bueno, ¿empezamos?

Hace unos años, la carrera de Danny Boyle estaba muerta. Había triunfado con Trainspotting (1996), luego había rodado A life less ordinary (1997) y La playa (2000) que significaron un batacazo en taquilla y el rechazo de la crítica.Entonces retomó su carrera en la pantalla grande con una película de terror un tanto atípica, rodada en vídeo y en la que descubrió a Cillian Murphy: 28 días después (2002). Este fue el momento en el que volvió a levantar el vuelo.
Ahora, Boyle se ha reservado el papel de productor y ha dejado el sitio de director al canario Juan Carlos Fresnadillo. Si la cinta del británico narraba la de la huida de Londres; 28 semanas después cuenta el regreso a una capital postapocalíptica (que haría las delicias de James G. Ballard), convertida en un personaje más de la película (increíble la segunda mitad de película, tras su bombardeo).
Importante es la idea de la familia, porque en esta ocasión es el objetivo del virus rabia. Primero la familia tradicional y luego otra que se ensambla durante la trama. Pero en este sentido, si es llamativa una crítica que se ha hecho y que me parece acertada en lo que respecta al personaje del padre de los chicos protagonistas, interpretado por Robert Carlyle. Su motivación no parece todo lo clara que debería, y eso hace que su personaje quede un poco cojo, queda un espacio demasiado amplio en sus acciones.
Otra cosa importante, el argumento de la película no se puede decir que sea del todo original, corresponde a una estructura "tipo" que es la misma que se puede ver en películas como La tierra de los muertos vivientes (George A. Romero, 2005), El amanecer de los muertos (Zach Snyder, 2004) e incluso en La noche de los muertos vivientes (George A. Romero, 1968) y que se define perfectamente la primera escena: ellos están fuera y quieren entrar.
Pero entre los logros de la película están su realismo y la estética que utiliza. Esta es dura, muy cruda, cercana al gore, pero que logra transmitir lo que persigue, la sensación de una amenaza constante, en la que la vida se puede terminar en un instante (de nuevo, increíble la escena del bombardeo de Londres).Con todo ello, Fresnadillo logra una película, que si bien cae en ciertos tópicos, puede considerarse como notable, porque logra "transcender" y hacer que nos hagamos una gran pregunta, de una manera más clara que en la primera parte, realmente sólo están afectados por el virus los infectados o ¿no será que realmente la rabia está en todos nosotros?

Y para rematar, unos vídeos....
Entrevista con el director: es.youtube.com/watch?v=AiCsRVIuaUo
Entrevista con Robert Carlyle: es.youtube.com/watch?v=B94JRT_2mB4
Entrevista con el asesor de movimiento, Paul Kasey: es.youtube.com/watch?v=NB10eEqF1Lg

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