domingo, 21 de octubre de 2007

Resident Evil 3: Extinción

Tomemos de una parte Mad Max 2 (1981), en la que una caravana de supervivientes huía del páramo desértico dejando tirado a Max. Otra de El día de los muertos (1985), de Geoge A. Romero. En ella, un grupo de militares y científicos intentan sobrevivir, en una base subterránea, al acoso de los zombis (mayoría sobre el planeta) que intentaban llegar a ellos superando una valla. Añadamos citas varias, que van desde las referencias apocalípticas a James G. Ballard, a guiños cinéfilos (hay uno muy claro a El planeta de los simios, y otro homenaje a Los pájaros); agítese y obtendremos la base para esta nueva entrega de la saga Resident Evil, en este caso Resident Evil: Extinción.





Lo mejor de esta última parte es que se parece menos un videojuego y más a una película (lo que no sucedía con la anterior, algo que le achacaría al director de la primera y guionista de la saga, Paul W. Anderson....). En esto no puede negarse la impronta de su director, Russell Mulcahy. Director -entre otras- de Los inmortales, La maldición de Tutankamón, o de innumerables videoclips (Queen, Duran Duran, etc). Gracias a él la película no naufraga totalmente, logrando -por lo menos- que las secuencias que no sean de acción, no resulten sonrojantes (lo que si sucedía en la segunda parte, obra de Alexander Witt).




La cuestión radica en que si no fuera que se trata de una película basada en un videojuego de éxito, podría haber sido un buena película de serie B, con sus inevitables tópicos, sus fallos; pero también entretenida. Lo que ocurre es cada vez que Alice (Milla Jovovich) sale en pantalla, esta flojea. Depende demasiado de ella, y eso es un problema, al tratarse de un personaje tan plano y con poco fondo.

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