viernes, 7 de diciembre de 2007

Leones por corderos (Lions for lambs).

La última película de Robert Redford como director -y actor- es esta Leones por corderos. La cinta cuenta, alternativamente, tres historias relacionada con Estados Unidos y su política. Es la historia de un profesor que intenta implicar a uno de sus alumnos en sus estudios. También es la historia de una periodista que entrevista a un político que ha ideado un nuevo plan de actuación en Oriente Medio, y es, también, la de dos soldados destinados allí.


Lo mejor de la película, lo que más me ha llamado la atención, es la manera en la que combina diferentes niveles del uso de la palabra. Uno es el de los políticos, que hablan en términos abstractos de nuevas estrategias, daños colaterales, eje del mal, etc. Otro es el de las esferas académicas, los estudiantes que pierden sus ideales al enfrentarse al mundo real, y los profesores cuyas ideas parecen no ir más allá de las facultades. Los medios de comunicación, por su lado, que han optado por los resultados económicos en lugar de contar los hechos; y, por último, los soldados, junto a la verdad, las víctimas de esta historia, convertidos en meros peones.


Personalmente me han encantado los actores, y también sus diálogos, sobre todo los de Robert Redford y su alumno, por directos, ágiles; la corrección política del personaje de Tom Cruise (genial, y no menos genial su cara a cara con Meryl Streep)... pero del mismo modo que es lo mejor, es también lo que más la ha perjudicado a nivel popular, solo hay que ver las pobres valoraciones, por ejemplo, en imdb y rotten tomatoes (aunque no hay que obviar que el público USA machaca todo aquello que suene a crítica de su política). Pero la cuestión está que Robert Redford ha hecho una película directa (en sus apenas noventa minutos), sobria, alejada de artificios -como la reciente Redacted-, por momentos teatral, pero que encierra su fuerza en su mensaje.

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