martes, 8 de enero de 2008

Fracture.


Si, ya se que hace casi dos meses que se estreno Fracture (al menos en España), pero la acabo de ver y no quería dejar pasar la oportunidad de comentarla, aunque sea muy por encima.
En principio, admito que no tenía demasiado interés en ella. De un lado, el genero judicial no es mi predilecto y, de otro, digamos que pese a ser un gran actor, Anthony Hopkins (creo) lleva algo de tiempo sin una interpretación de las que impactan (la sombra de Lecter es muy alargada).

Bien, la historia es la de un ingeniero que asesina su esposa, pero durante el juicio demuestra como lo ha planeado todo para no ser condenado, llevándose por delante a un joven abogado arribista (Ryan Gosling) -que creía que el juicio carecía de complicación alguna- en lo que parece el crimen perfecto




Que a nadie le extrañe si la trama recuerda a Las dos caras de la verdad (Primal Fear, 1996), con ella comparte director, el personaje del abogado interesado en el éxito y el gusto por los giros argumentales (en teoría) impactantes.

Entre las cosas que no me han gustado... la historia de amor del protagonista, que chirría por todas partes, pese a que se muestra necesaria si se quiere justificar la toma de conciencia (supuestamente necesaria) del personaje de Gosling.
Y tampoco me ha gustado el ultimo tercio de la narración, en el que parece que cerrar la película y darle una resolución pesa por encima de todo, haciendo que el ritmo se acelere, aunque con ello se sacrifique la propia historia con un final algo atropellado .

Pero si a pesar de todo he querido hablar de la película ha sido por:
1) Por el trabajo actoral (que salva la película) Hopkins esta notable durante gran parte de la cinta (salvo al final). Sale poco, pero su sombra manipuladora merodea todo el metraje. Ryan Gosling, por su parte, lleva todo el peso de la historia, con una actuación naturalista, llena de gesto pero sin histrionismos, pequeños tics que le dan credibilidad a su personaje. Fijense en el uso de las manos, sobre todo en el primer encuentro entre sus personajes como este va variando hasta el encuentro final.
2) La idea del demiurgo, el personaje de Anthony Hopkins que crea una trama, modela la historia -aparentemente perfecta (lo que hace que su error sea más incomprensible)-, controlándola a su antojo, a imagen y semejanza de los mecanismos que construye.



Por cierto, ¿a alguien más le recuerdan estas máquinas a las que tallaba el nombre de los futuros asesinos en Minority Report?

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