martes, 15 de enero de 2008

This is England.


Si hay algo que siempre he apreciado del cine británico es su capacidad de integrar su propia historia en sus narraciones, y eso lo hace tratando temas "políticos", o poniendo el listón a la altura de la calle. Por eso son capaces de hacer películas como The Queen o Camino a Guanátamo y otras como esta estupenda y muy recomendable This is England dirigida por Shane Meadows (y que se estrena en España, casi un año después que en el Reino Unido), sin caer en el radicalismo ni en la sensiblería fácil.




Desde el título ya tenemos claro lo que vamos a ver: esto es (será) Inglaterra. Nos remontamos a hace poco mas de veinte años (1983) a la Inglaterra de Margaret Thatcher durante la guerra de las Malvinas. La esposa y el hijo de un soldado muerto en combate se mudan a una nueva ciudad, donde primero el pequeño pasará una fase en la sufre las burlas de los demás en el colegio debido su aspecto y a la muerte de padre. Y después encuentra una nueva familia en un grupo de skinheads (puntualización importante, la película recoge el momento en el que el movimiento skin se radicaliza y se divide entre racistas y no racistas). En ellos encuentra un apoyo, hasta que un miembro el grupo, que estaba en la carcel, sale en libertad.

La película comienza como un cuento, hermosamente filmado, en el que el pequeño Shaun(Thomas Turgoose), un patito feo, encuentra a un grupo que lo acoge. Todo ello se rompe (y la película adquiere un nuevo tomo) cuando aparece (un genial, terrorífico) Stephen Graham en escena, como Combo, el skin recién salido de prisión -que se "adueña" de la historia desde entonces-. Con él se termina el cuento y comienza la realidad. La de jóvenes desorientados que se ven inmersos en un mundo adulto sin terminar de entenderlo y buscan algo, alguien, en quien apoyarse. Interesante me parece la relación entre los personajes de Graham y el protagonista que parecen en el fondo reflejar, casi, un mismo personaje (increíble el momento de ambos en el coche y el discuso de Graham). Alguien que quiere ser algo, lo que sea con tal de sentirse integrado, aun a pesar el riesgo que ello conlleva.

Se me han venido a la cabeza dos referencias mientras la película. Una, muy evidente sobre todo al final (quizás, lo único discutible de la película), a los 400 golpes de Truffaut. La otra, La naranja mecánica (en versión proletaria) de Stanley Kubrick, donde violencia e integración en el grupo (diferenciado por moda, lenguaje...) eran la reacción de los jóvenes ante el mundo. Que, sin embargo, no dejan de ser niños a nivel emocional, como vemos en las relaciones que mantienen o que intentan mantener y que a la vez provocan el desenlace final.




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