jueves, 10 de enero de 2008

Viaje a Darjeeling (Darjeeling Limited).


Como me decía un amigo, hay directores que o te encantan o los odias profundamente, pero no dejan a nadie indiferente. Esto es lo que pasa con Wes Anderson. O te irritan su modernidades o adoras sus historias contadas como cuentos recubiertos de una pátina pop.
En este caso, hay que tener en cuenta que gran parte de la atención de este Viaje a Darjeeling (Darjeeling Limited) se ve desviada por el corto Hotel Chevalier, un corto que debía servir como "prólogo" a la película y que introduce a uno de los protagonistas. Pero en él, además se puede ver un desnudo de Natalie Portman... con lo que ello implica.


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Bien, una vez resulta las dudas acerca del corto, pasemos a lo realmente interesante. La película.
Viaje a Darjeeling cuenta la historia de tres hermanos que se reencuentran tras un año sin verse, justo desde el funeral de su padre, para embarcarse en un viaje "espiritual" por La India, el que intentarán recuperar su relación.



Wes Anderson es uno de los representantes de lo que podríamos llamar la "modernidad" dentro de Hollywood, como Sofia Coppola, Spike Jonze, Michel Gondry o Charlie Kauffman. Y esta queda patente en la forma de la película, que sin embargo, no hace más que recuperar ciertas formas en desuso por el cine mainstream: planos secuencia (me gusta mucho la escena en la que los protagonistas van a subir al avión), zooms..., a los que el director le da un importante significado, pero también sucede esto si hablamos de las referencias, una de ellas: Jaques Tati.
Si, he dicho bien, Jacques Tati, porque otro de los aspectos que encierra la película es una crítica a la vida moderna occidental, en la que parece que se puede ir a un lugar y captar su espiritualidad en la hora y cuarenta y cinco minutos que dura la parada del tren.

La idea del viaje también es interesante, aunque algo evidente, porque el viaje termina siendo interior. Pero algo que si me ha gustado que cuando el viaje termina, es cuando, verdaderamente comienza todo para los personajes.


Y he querido dejar para el final a los personajes. Pese a que al cine de Anderson se le ha achacado que le da más importancia a la forma que al contenido, en esta película me ha parecido maravillosa la descripción de cada uno de los hermanos. Adultos que actúan igual que adolescentes, inseguros, frágiles, disputándose haber sido el más querido por el padre. Uno, Owen Wilson, el mayor que cree que debe actuar como padre de los demás. Otro, Adrien Brody, lleno de inseguridades hasta un extremo enfermizo, refugiándose en los objetos de su padre; y el tercero Jason Schawrzman (que junto con Brody me ha gustado mucho), tan inmaduro afectivamente que no sabe poner punto y final a una relación.

Como decía se trata de un hermosísimo cuento, quizás un poco desigual en el ritmo y en el que hacia el final sobra alguna "modernez", pero en el que la poesía y un gran guión nos termina atrapando.

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