viernes, 1 de febrero de 2008

El espía (Breach).


Tenía bastante interés en El espía (Breach), desde que se supe que se iba a llevar a la pantalla la historia de Robert Hanssen. Este es uno de los antihéroes más importantes de la historia de los Estados Unidos, aunque su detención y posterior juicio quedaron ensombrecidos por los sucesos del 11s. Hanssen se dedicó durante más de dos décadas a vender información clasificada a los servicios secretos soviéticos, el KGB. Pero lo que más interesante resulta es la complejidad del personaje. Catolico converso, conservador, miembro del Opus dei; y al tiempo, aficionado a las strippers y a difundir (por vídeo y en foros de internet) detalles de su vida sexual.



Para reflejar la complejidad del personaje, el director -Billy Ray- ha optado por la contención tanto en la forma como en las interpretaciones -por encima de todas, la de Chris Cooper-. Es una historia realista de espías grises poco o nada glamurosos, alejada de lo habitual en el género, quizás porque esta no es una películas de espías. En el fondo, la historia de Robert Hanssen es un drama.
Desde el primer momento, con el primer plano -junto al leitmotiv musical-, tenemos plena consciencia de como es el personaje de Hassen, de su soledad y nos podemos ir haciendo a la idea de su conflicto interno, de la importancia de la religión en su vida. Frente a él, Eric O´Neill (Ryan Philippe), el agente designado para investigarle. Se trata de un joven -que en principio no tiene muy clara su misión-, interesado en lograr un ascenso rápido, que comienza identificándose con el veterano.

De la película me ha encantado Chris Cooper, me parece que esta brillantísimo como Robert Hanssen, partiendo de la sobriedad. Externamente logra que su personaje de una apariencia pétrea, pero la mirada, los escasos gesto, son lo que realmente dan pistas de lo que sucede dentro de su cabeza (genial la escena de la discusión en la carretera y la sesión de fotos).
También me ha parecido interesante la idea de mostrar el espionaje dandole un matiz paranoide, espias que espian a espias, y sus consecuencias, que terminan casi por destruir a los agentes como individuos, Laura Linney tiene un gran papel en ese sentido (junto con el descubrimiento de la verdadera misión).

Por contra, si le he encontrado un par de pegas. Una es Ryan Philippe. Si bien da el perfil del personaje, hay algo en el que no termina de encajarme, es demasiado frío y algo inexpresivo. Pese a que protagoniza junto a Cooper un par de momentos brillantes, cuando la película tiene que depender de el solo esta pierde muchísima intensidad.
Y otro de los aspectos que tampoco me han terminado de gustar es el final. Si bien es correcto, creo que le falta la tensión que ha ido marcando al resto de la película. De hecho el epílogo me parece un intento de colocarle un happy end (casi de tipo moral) a la cinta cuando en el fondo esta no lo necesitaba.

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