lunes, 18 de febrero de 2008

No es país para viejos (No country for old men).


Luego de un par de comedias decepcionantes (The Ladykillers y Crueldad intolerable), los hermanos Cohen regresan a las pantallas con uno de los géneros que mejor manejan, el film noir, con No es país para viejos (que comparte muchos aspectos con Fargo, tambien de los Cohen).
Si, he dicho bien, film noir, porque con independencia de que esta historia se sitúe en el oeste de Estados Unidos de 1980, ciertos aspectos están muy cerca del cine negro, particularmente en lo que respecta a las atmósferas y la reflexión sobre la naturaleza humana, más allá de la narración de hechos "criminales". Y a estas hay que unirle ciertas referencias bastante claras al western.





No es país para viejos, cuenta la historia de un soldador y veterano de la guerra del Vietnam, que mientras caza encuentra una enorme cantidad de dinero. Desde entonces será perseguido por un asesino de comportamiento psicopático.

La historia comienza con una serie de piezas: la presentación del asesino (Javier Bardem), el hallazgo del dinero... que se terminan uniendo en un puzzle -que adapta la novela de Cormac McCarthy (de quién también se va a adaptar La carretera)- que termina derivando en una historia con profundas connotaciones filosóficas, un engranaje este donde juegan un papel fundamental los actores.
Josh Brolin tiene, al fin, un protagonista que le permite lucir lo que se había ido intuyendo a lo largo de la temporada (American Gangster, Planet Terror, En el valle de Elah) y que en esta encarna a un hombre común que cae, fortuitamente, en la tentación del dinero. Pero los Cohen quieren mostrarlo como un hombre sencillo y en ese sentido, es importante la relación (muy bonita) que mantiene con su esposa (la escocesa Kelly Macdonald).

Frente a él, Anton Chigurh, el personaje del asesino que los Cohen han regalado a Javier Bardem representa una perfecta encarnación del mal, casi en un sentido abstracto. Aunque pueda sonar descabellado, la dicotomía entre ambos sería la misma presente en muchos westerns crepusculares. Mientras Brolin representaría el mundo tradicional de las praderas, la frialdad -casi matemática- de Bardem, su determinación, es más propia de un mundo moderno capitalista. Y esta oposición le da más valor al segmento medio de la película, treinta minutos practicamente sin diálogos, culminados por un duelo nocturno en medio de la ciudad, al más puro estilo western.

Ante todo el panorama, se sitúa el viejo sheriff encarnado por Tommy Lee Jones, que aparentemente parece que hacer casi el mismo personaje al que nos tiene acostumbrados. Pero en esta caso con matices, protagoniza un epílogo que encierra una lección moral de la cinta y muestra a su personaje.
Este epílogo es el que puede provocar mayor desconcierto en el público, pero también es que el verdaderamente cierra el círculo de esta tragedia, no lo que sucede con los personajes (dos tremendísimas elipsis da fe de ello) o el dinero.
El suyo es un mensaje triste y desesperanzado, que entroncaría con el sentido griego de la tragedia, casi encerrando el dilema de Aquiles. Al héroe griego, antes de embarcar en la guerra de Troya se le plantearon dos opciones. Una combatir, morir joven y ser recordado. Otra, no arriesgarse, vivir una vida larga y terminar olvidado. Y esta misma es la disyuntiva que se le presenta a los protagonistas de este árido país. Arriesgarse o envejecer tristemente.

3 comentarios:

  1. La he visto hoy y me ha parecido cojonuda. Me ha encantado de siempre esa forma tan seca que tienen de presentar las cosas, sin justificarlas ni sobredramatizarlas, te las dan casi como si a ellos les hubieran venido dadas tal cual. Y pienso que muchas de sus mejores películas redundan en eso, en que ellos como autores se refugian en una especie de quietud, de silencio, que le permite al espectador ir por sus propios derroteros. Casi cómo si se sacaran a si mismos de la película, lo más difícil es lo que hacen mejor, que es tener estilo a base de ocultarlo.
    Esta falta de guía es, me imagino, lo que pone nerviosa a mucha gente al ver películas como esta. Entiendo que a algunos no les guste el final por verlo abrupto y elíptico en exceso, pero yo creo que los temas y dilemas de la película ya estaban planteados y una especie de "final showdown" entre los personajes no estaba realmente justificado. Y después de todo se conoce el destino de todos los personajes, excepto Carla Jean.
    Con lo que no estoy de acuerdo es con que la interpretación de Bardem sea tan brillante: en mi opinión no es un papel con dobleces, es un personaje muy concretamente delineado, casi abstracto en su simplicidad, y yo creo que por eso es fácil y la actuación le venía muy dada, es correcta pero no en las cotas en las que la quiere poner todo el mundo. Además que por otra parte su personaje queda desarmado al final, aunque el no quiera admitirlo, cuando Carla Jean, con absoluta sensatez femenina, le hace ver que sus acciones no las marca la caída de una moneda, sino que es libre de hacer lo que quiera: es decir, que no es la herramienta del destino, sino simplemente otro loco más, con unos códigos morales tan artificiales como arbitrarios. Con lo cual pierde parte de su poder simbólico.
    Aunque admito que mi decepción tal vez se deba al chovinismo habitual desplegado por los medios españoles, que me habían hecho pensar que lo de bardem ya era como si fuera marlon brando XD
    Mi escena favorita: cuando el sheriff vuelve al último motel y ve la cerradura vacíada al estilo chigurh y se la queda mirando unos segundos como si viera la boca de la muerte: es que realmente es muerte lo que se respira en esos planos; y al otro lado, en la oscuridad de esa cerradura, dónde no llega más que un mínimo rayo de luz, queda la locura, esperando, respirando, deseando.

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  2. Añado: de los que compiten con bardem y he visto la película, creo que el mejor es Casey Affleck por El asesinato de jesse james por el cobarde robert ford.
    Curiosamente, el director de fotografía es el mismo en esa y en la de los cohen (roger deakins) y está nominado por las dos. Siguiendo con las casualidades, el actor Garret Dillahunt sale también en ambas películas.
    Y en la de los cohen, sale un tal barry corbin, en una escena de 5 minutos (el viejo de la conversación del final): pues este tío sale también en "en el valle de elah", curiosamente en ambas hace de un viejo amigo/familiar de tommy lee jones y su única escena es una conversación de cinco minutos con él.
    Como se nota que he visto 4 peliculas en 2 dias XD

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  3. Exceso de cine :D
    A mi me ha gustado y me ha sorprendido y coincido en algo que decías en la del Valle de Elah, de mostrar otro lado de los USA.
    Y sobre el final... me gusto y el detalle de que Bardem se mira la suela de los zapatos al salir de la casa me da que pensar...
    Coincido contigo en lo de las escenas de Tommy Lee Jones, creo que esa, la del viejo en silla de ruedas y el sueño, le dan sentido a su personaje.
    Al menos desde mi perspectiva, es lo que hace que entiendas que el tio ha sobrevivido porque no es el tipo duro del oeste que se supone.

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