domingo, 18 de mayo de 2008

Cine club: La jetee (1962).


Esta nueva sección, Cine club nace con el objetivo de hablar de películas que no sean estreno, pero que creo que merecen un espacio en este blog.
Y si, como decía un antiguo profesor, el cine es el arte del tiempo, que mejor película para inaugurar esta sección que La jetee.




(La versión que encontré, es esta en inglés, lamentablemente no la he visto ni en el francés original ni con subtítulos en castellano).

En 1962 el directo Chris Marker dirige La Jetee. La cinta es la historia de un hombre que tiene un recuerdo de su infancia, una imagen en el aereopuerto de Orly. Este recuerdo pervive en su mente tras participar en la III Guerra Mundial, que ha provocado que la humanidad se haya tenido que refugiar bajo tierra. Ese recuerdo es el que hace que como prisionero de guerra sea utilizado en un experimento, un viaje en el tiempo que la mente de nadie ha podido soportar. Pero el si, condicionado por un recuerdo va al París de antes de la guerra. Allí encuentra un rostro.

Entusiasmados, los experimentadores le envían al futuro. Allí logra una fuente de energía que permitirá a la humanidad sobrevivir. Pero entonces ya no es necesario y es condenado a muerte.
En su reclusión los humanos del futuro le ofrecen vivir con ellos, pero él prefiere regresar al pasado con ella.


Al volver entiende que la imagen que recuerda es la de su propia muerte. La sentencia se termina cumpliendo.


La Jetee es una obra clave en el cine moderno, por como es capaz de reiventar el lenguaje cinematográfico, pero también porque va más allá del celuloide. El material del que está hecho es el de la memoria. El recuerdo de lo vivido, la paradoja de recordar lo que no hemos experimentado. Viajar con la mente al pasado, al futuro, en definitiva, viajar a la memoria.
Pero es también una película triste y hermosa, a la que Marker considera como una foto-novela (foto-roman). En ella emplea el mismo método que en las publicaciones, foto fija más narrador en off. El tiempo es el otro protagonista de la película. Las imágenes congeladas de los recuerdos del pasado y del futuro se entrecruzan. Solo hay un movimiento en la película (en el 18" 40), en la cercana intimidad, lo único que nuestro protagonista desea.

Puede que alguno ya le haya sonado el argumento; La jetee sirvió de origen para 12 monos (1995)-no sería justo usar la expresión remake- de Terry Gilliam, pero también para el videoclip Jump, they say (1993) de David Bowie, dirido por Mark Romanek.










¿Más?
La Jetee comentada en pulp movies.
El artículo El cine de la imágenes que tiemblan.

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