miércoles, 28 de mayo de 2008

Sentencia de muerte (Death sentence).


Quería ver Sentencia de muerte (Death sentence), fundamentalmente por el interés que me suscitaba ver de que era capaz James Wan, quien salto a la fama tras Saw.

Estrenada en España casi un año después que en Estados Unidos, cuenta la historia de un hombre que ve como su hijo es asesinado, dentro de un rito de iniciación por parte de una banda de delincuentes. Al asumir que la justicia no hará nada, decide tomarse la justicia por su cuenta... lo que tendrá trágicas consecuencias.





¿Cómo? ¿que les resulta familiar el argumento? Si, bueno, no hace nada que tuvimos otra película de víctima-justiciera: La extraña que hay en mi. Pero también hay otro grupo al que le suene más... si hablo de Brian Garfield quizás no lo asocien a nada. Pero si digo que es el autor de la novela en la que se basó Death Wish (El justiciero de la ciudad). Protagonizada por Charles Bronson, en ella su mujer y su hija eran atacadas, tras lo que Charles salía a la calle a ejercer de juez, jurado y ejecutor.

Este es a grandes rasgos el mismo esquema de La extraña... y que esta Sentencia de muerte. La diferencia fundamental se encuentra en como a partir de la misma base las dos cintas más recientes, se centran no solo en la venganza sino en el modo en que la violencia afecta y transforma. Este fue uno de los aciertos de la película protagonizada por Jodie Foster, que sin embargo me parece que fracasaba en el aspecto moral.

Con esta sucede lo contrario. La película es bastante (mucho) tópica. Tiene sus escenas familiares, su escena de juicio, su drama familiar y sus huecos de guión que Kevin Bacon (que esta aceptablemente bien) no puede cubrir. -Destaco a John Goodman, INCREÍBLE. Sale en tres escenas, pero son de lo mejor de la película-. Pero, como decía, todo suena a visto, muy a pelicula de televisión sensiblera. Se puede agradecer, incluso, el juego de espejos entre familias, pero no es suficiente. Incluso el uso de la música puede ser chirriante. Lo único que me llamó la atención es que, frente a la norma en el cine que indica que siempre hay un policía que ayuda al protagonista, lo que indica la debilidad de sistema; aquí no se produce esta fisura, el sistema funciona -mejor o peor- en ambas direcciones.

Hacia el final, todo cambia. A partir del "momento Wan", ese es el momento en el que todas las piezas encajan. Cuando sabíamos la verdad en Saw, en el momento que la música comienza a ascender y que aquí coincide con la transformación final del protagonista de padre de familia en un Travis Bickle.



Entonces comienza un tiroteo que hace que el resto de la película haya parecido una excusa para llegar a el. Treinta minutos donde esta lo mejor. Una escena casi en silencio, dura, seca, áspera, casi más propia de un western, que se remata con la gran idea de la película, como la venganza nos termina transformando en aquello que odiamos; pero que termina adoleciendo de la debilidad de su guión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario