domingo, 8 de junio de 2008

Funny Games U.S.


Intuyo que desde que comenzó a filmarla, Michael Haneke sabía que el remake estadounidense de Funny Games no le iba a gustar a nadie. Para el público medio norteamericano será una película extraordinariamente incómoda de ver (por el grado de violencia que se ve -o se intuye), mientras que los recursos que utiliza para manipular al público tampoco creo que gusten demasiado.
Lo que si es cierto, es que creo que hay que intentar acercarse a esta Funny Games U.S. sin pensar en la original. Puede, y solo puede, que el mérito de revisitar su obra, plano a plano, persiga otra intención, fundamentalmente acercarla a un público que 1) muy probablemente la desconocía y 2) presentarla en una sociedad muy conservadora donde la violencia está tan presente como la norteamericana.


(Funny Games, 1997)


(Funny Games, 2008)

Funny Games U.S. es la historia de un matrimonio de clase alta que de vacaciones se encuentran con un par de jóvenes, inteligentes, atractivos, que sadicamente "juegan" a torturarlos, física y, sobre todo, mentalmente.

La cuestión es intentar obviar una (si se puede) para hablar de la otra -tengo mis dudas sobre si se puede y de si ese no es el interés del director-. De todas maneras, y pese a las críticas, creo que siempre será mejor criticar a Haneke por repetirse que ver la misma película de terror de diseño repetida.

Funny Games U.S. no es ni más ni menos que un ejercicio de pornografía emocional, donde somos constantemente manipulados. Desde la primera secuencia, cuando nos encontramos a una familia ideal, más ideal aún que en la del 97 (Tim Roth, Naomi Watts y Devon Grearhart), a cuya imagen idílica le superpone una estridente música heavy.
Luego Haneke alarga el tempo de la historia, usa planos secuencias, secuencias largas, que primero nos desesperarán porque parece que no pasa nada. Poco después el mismo recurso nos sacará de quicio por la tensión que guarda cada escena.
Así que nos convertiremos en marionetas. Parecerá que la víctima es la familia, pero que nadie se engañe. Somos nosotros.
Los momentos en los que Paul (un magnífico Michael Pitt) nos habla, o en la escena del mando a distancia, son en los que sabemos que realmente están jugando con nosotros y que la familia no tiene esperanza ni posibilidad alguna.
Una diferencia está en los protagonistas de 1997 y en el del 2007. El Paul original, Arno Frisch, resultaba más duro. En esta Michael Pitt es más "cordial", lo que termina por ser más aterrador. En la austriaca Peter era una figura opuesta a Paul, mientras que aquí vendría a ser un complemento, casi un gemelo.


El gran juego de Haneke es el de plantearnos una situación y hacernos creer que somos meros espectadores, cuando realmente la cinta esta llena de elipsis y situaciones que suceden fuera de plano... pero que no necesitamos ver... ¿pero no queremos?
La primera víctima será la propia intimidad de la familia, el hogar. Luego el cuerpo de Naomi Watts (muy bien, igual que Roth), convertido en objeto. Lo que se acerca a una de las escenas mas recordadas de La naranja mecánica, la irrupción en la casa del escritor, de nuevo, la destrucción del hogar y la transformación del cuerpo en objeto. La conexión con Kubrick no es casual, al fin y al cabo Paul y Peter matan por diversión, sin que existan consecuencias, igual que Alex y sus drugos en la obra de Anthony Burgess.
Con la familia encerrada, se nos hace creer que podrán escapar, para arrebatarnos de golpe toda la esperanza. En el fondo, somos espectadores en la misma medida que para los dos protagonistas la experiencia es real, en la medida que lo seria un videojuego como representación de lo "real". Aunque nos identificamos con las víctimas porque representan la normalidad, nosotros -como espectadores- estaríamos del lado de los asesinos, porque para ellos esa experiencia no es cierta, igual que para nosotros no lo es, ya que al fin y al cabo no deja de ser una película, mera representación.

5 comentarios:

  1. Puro cine sadomasoquista, ni he visto esta ni la original, soy un pecadorl!

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  2. Todo lo contrario, es el tipo de cosas que se le pueden perdonar, mi estimadísimo Sr. Demente.

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  3. la quiero ver!!! y se me antojo ver de nuevo la naranja mecanica. muy bueno tu blog.

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  4. Muchísimas gracias. Encantadísimo de quete guste mi blog.
    Y bueno, que decir de La naranja mecánica. Un clasicazo, de esas películas que no envejecen nunca y que puedes ver y siempre le encuentras algo nuevo.

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  5. Obra Magistral, lo unico lamentable es la ausencia de arno frisch, y la escena del guiño del ojo

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