jueves, 5 de junio de 2008

Ironman


Cuando iba a escribir sobre Ironman pensé en comenzar hablando de cómo el cómic se ha convertido en lo que fueron los cuentos en el pasado: una manera popular de transmitir lecciones y valores. Pero inmediatamente me di cuenta de que esa idea esta ya más que manoseada.

También pensé en Truffaut. Hace muchos años, en una extensa entrevista con Alfred Hitchcock, el francés se quejaba del riesgo que implicaba que el cine se refugiara en la literatura como medio de legitimarse como arte, porque eso podía significar que al final el cine se limitara a traducir las palabras en imágenes.

Esto viene a cuento, de la paradójico que es el hecho de como en unos cuantos años se ha pasado del miedo a un cine literario a utilizar el cómic como referencia por motivos... ¿comerciales? ¿artísticos? ¿morales?

A lo que iba, todo esto viene por Ironman, la última -por ahora- adaptación de un cómic de la Marvel (y la primera producida al 100% por la misma). La película es más de lo mismo... el origen del superhéroe, su chica (la típica Marvel-florero), su antítesis y su venganza... Y todo ello a pesar de contar con Mark Fergus y Hawk Ostby (que intervinieron en los guiones de Primera nevada y de Hijos de los hombres). A lo que hay que unir la dirección de Jon Favreau, que resulta correcta... plana... la habitual en las películas de esta franquicia... aún a pesar de un inicio en flashback bastante aceptable (incluso toda la parte afgana).



Me veo obligado a decir de qué va la película... Tony Stark es un multimillonario fabricante de armas que durante una demostración en Afganistán es tomado como rehén. En su encierro crea una armadura que le permitirá salir de allí...

¿Qué tiene esta película? a un magnífco Robert Downey Jr., quien carga con todo el peso de la película. En ese sentido, admito sentir curiosidad por saber hasta que punto la ironía del personaje es cuestión de guión y en que medida es cosa del actor (creo que mucha).

Pero poco más que decir, el metraje discurre por la línea que hemos visto últimamente todo muy plano, muy desaprovechado -la película no es mala, entretiene, pero podría haber dado mucho más-. Como el personaje de Gwyneth Paltrow (hermoso florero) o el de Terrence Howard(magnífico contrapunto a Downey). O aspectos el guión que habrían dado más juego, como esa unión carne-máquina, que me recordó a Robocop (y diría que a Cronenberg, pero duele mencionarlo aquí).

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