miércoles, 16 de julio de 2008

Antes de que el diablo sepa que has muerto (Before the devil knows you´re dead).


A sus 83 años Sidney Lumet ha dirigido Antes de que el diablo sepa que has muerto (Before the Devil knows you´re dead) una película que, pese a lo tópico, resulta mucho más moderna que la que realizan muchos directores más jóvenes.
La expresión "Antes de que el diablo sepa que has muerto" forma parte de un refrán irlandés: Ojala puedas estar media hora en el cielo antes de que el Diablo sepa que has muerto
y que, al final es la auténtica reflexión moral acerca de la condición humana que plantea la historia.

Dos hermanos, Andy (Philip Seymour Hoffman) y Hank (Ethan Hawke) planean el robo a una joyería. Esta resulta ser la de sus padres. En un fallo de planificación, el robo sale mal.
Este atraco será el punto de inflexión en la vida de cada personaje.

En esta película Lumet ha construído un puzzle, que parte de la caligrafía del film noir (multiplicidad de puntos de vista, alejamiento de todo maniqueísmo en los personajes...), para ir adentrándose -según avanza- en el territorio del drama de tintes shakesperianos y retomar la senda del cine negro en el final.
Verla me ha hecho recordar un cuadro de Goya, Cronos devorando a sus hijos. No, tanto por la figura del padre (un espectacular Albert Finney) y su importancia, como porque todos son personajes a los que se les -como en el mito- agota el tiempo.

Pero como en el caso de Cronos, también subyace un conflicto familiar, en la línea de Al este del Edén, con esos dos hermanos, uno -un aparente triunfador- (Seymour Hoffman) seguro de si mismo, que maneja la debilidad del menor (Hawke), fruto del trato recibido por los padres. Frente a ellos los conflictos, la esposa-amante -una estupenda Marisa Tomei, aunque sabe a poco su participación- y el familiar que va asomando poco a poco a lo largo del metraje hasta el final.

Una cuestión importante es que Lumet se niega a jugar con las ideas de bien-mal. Quiere que conozcamos a los personajes, sus motivaciones y que sepamos que en el fondo son todos desgraciados, de una u otra forma, a los que la única salida que les queda es huir, antes de que su destino los atrape, intentar aprovecharse de esa media hora...
Hay muchas escenas que contribuyen a tal propósito, pero me quedaría con el dialogo/monólogo entre Andy y su padre durante el funeral; el llanto del mismo en el coche, o el "juego de espejos" en la casa de su camello.
También destacaría al personaje de Marisa Tomei, el único personaje femenino de peso en la película y, a la vez, el único que -quizás- logra escapar de lo que le rodea.

Dos momentos son los que orquestan toda la película: el robo y el funeral. A partir de ellos se construye la historia, a base de fragmentos que muestran el punto de vista de cada personaje, lo que ayuda a entender sus fines y motivaciones, de todos. Con lo que casi llegamos a la conclusión de que todos, absolutamente todos son, en el fondo, igual; los hermanos, la esposa de uno y amante del otro, el padre... todos están condenados y lo único que pueden hacer es huir, intentar escapar de un destino que parece seguro.
No lo he mencionado específicamente hasta ahora, los actores me parece que están soberbios. Philip Seymour Hoffman se muestra como un personaje lleno de dobleces, lleno de una rabia (que sabiamente se nos muestra) contenida.
Ethan Hawke por su lado, encarna al hermano menor, mimado, caprichoso, irresponsable, inmaduro emocionalmente... me ha sorprendido como, se ha salido del papel de "héroe" romántico al que nos tiene acostumbrados. Esta vez, su personaje, no tiene excusa.
Luego estaría Marisa Tomei, como tercer vértice. Su papel es breve, pero bastante interesante, porque para uno es el ideal, para otro un objeto bello más que poseer.
Y por último, Albert Finney. Simplemente esta magnífico, la manera en la que su personaje va mutando. De ser un abuelo entrañable... a un ser enajenado, lleno por el odio a quien al final... ¿qué le queda? Increíble su última secuencia.

El problema de la película, quizás estaría en su construcción, que a cierto punto puede hacerse un poco cansina, demasiado reiterativa. No se trata de Memento, ni de Pulp Fiction, y esta tampoco responde a ser pura forma. Al contrario se trata de una herramienta narrativa, pero que unida a la intensidad de las emociones que encierra la historia puede terminar por provocar cierta "saturación" mental y emocional.

2 comentarios:

  1. pues parece que hoy hemos coincidido con la peli..

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  2. Es puramente casual, estimado jefe Dreyfus. Leere su critica con avidez :D

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