sábado, 4 de octubre de 2008

Babylon A.D.


Aproximarse a Babylon A.D. es hacerlo a un tipo de cine donde las ideas quedan en un segundo plano frente a lo que los productores suponen que le gusta al público. Como ya comentaba en el preview, el director de la película -Mathieu Kassovitz-, se quejaba de que la intervención de la productora había transformado la película que tenía en mente en apenas "un mal episodio de 24".
El film, que adapta la novela Babylon babies, de Maurice George Dantec, cuenta como un mercenario, Thoorop (Ving Diesel), recibe el encargo de transporta a una chica desde Rusia hasta Nueva York. A lo largo del viaje se irá dando cuenta que el encargo es más complicado de lo que parece.



Con lo que hay que tener cuidado, sin embargo, es con idealizar en exceso las cosas. Es cierto, porque se nota, que hubo cortes, hay unos más que sospechosos fundidos durante algunos diálogos que dan la sensación de que los productores decidieron eliminar todo aquello que sonase a demasiado denso, vamos, a palabrería metafísica que ahuyentase al público. Pero tampoco sabemos si, los alrededor de cuarenta minutos cortados, hacían de la película algo mejor de lo que hemos podido ver.

Aunque tampoco hay que demonizar a los productores. Si algún día se puede ver un montaje del director sera cuando sepamos lo que Babylon A.D. podría haber dado de si. Aún así, no hay que negársele ciertas cosas. Diría que como película de acción es más que notable, así como la estética que muestra; esa Rusia en caos y cruzada de cicatrices de guerra, frente a los Estados Unidos inmersos en un capitalismo de las grandes multinacionales. Un mundo tecnológico, a la par que salvaje, en el que la vida no vale nada... puro cyberpunk.
Lo que si ocurre, es que la película nada por muchas orillas... se acerca a Blade Runner, luego se aproxima a Hijos de los hombres, mira de refilón a Minority Report... y al final queda en nada, o casi nada, con un clímax rápido (y descafeinado) y un soso epílogo new age.


¿Más cosas? Diría que Ving Diesel no está mal... aunque hace el mismo personaje que en la serie de Riddick... el que interpreta siempre. De hecho, es perfecto para estos papeles, pero también me deja lleno de curiosidad saber como habría quedado con el inicialmente propuesto, Vincent Cassel. Tampoco me ha disgustado la caracterización de Gerard Depardieu; pero no se muy bien que hace Charlotte Rampling, que creo que -de largo- es uno de los personajes que quedan más desdibujados.

La cuestión es que, en el fondo, el argumento se ha visto reducido a su mínima expresión, apenas a un hilo, lo que hace que el resto se tambalee y no sepamos, realmente por qué suceden las cosas. Con ello, tampoco sabemos cuanto de brillante, o pretencioso, encerraba esta historia.

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