jueves, 16 de octubre de 2008

Cine club: La fuga de Logan (1976).


Leía no hace nada, justo después de verla, en cinencanto sobre La fuga de Logan (Logan´s run) algo en lo que no me había parado a pensar y que creo que lleva mucha razón. Decía el autor que La Guerra de las Galaxias (Star Wars, 1977) había significado el triunfo -a gran escala- del género de la ciencia ficción, pero al tiempo, había marcado el inicio del fin de una concepción de este tipo de cine, donde se filtraban metafóricamente situaciones de la realidad.
No puedo, cuando menos, dejar de pensar en una trilogía conformada por El planeta de los simios, Cuando el destino nos alcance y ¿por qué no? La fuga de Logan. Todas ellas comparten el hecho de usar la ciencia ficción para hablar de problemas muy reales, el racismo, la destrucción del medio o el triunfo de la falsa utopía, que no hace más que alienarnos.
Evidentemente la manera de hacerlo es diametralmente opuesta, en las dos primeras hay naturalismo que subvierte la realidad cotidiana, para que tengamos elementos que reconocer; mientras que Logan vive en un mundo kistch y que ha quedado muy anticuado para el espectador actual.



La fuga de Logan, que adapta la novela de William F. Nolan, se sitúa en el siglo XXIII cuando la única alternativa que, ante el agotamiento de recursos, le queda a la especie es recluirse en entornos cerrados donde pueda garantizar su supervivencia. ¿La pega? la vida se limita a treinta años. Al llegar a esta edad, se participa en una ceremonia, El Carrusel, que permitirá a aquellos que sobrevivan, regenerarse y volver a la vida.
Sin embargo, hay un grupo de rebeldes que se niegan a participar en la ceremonia y son perseguidos por guardias, entre los que se encuentra Logan 5 (Michael York). Este, a su vez, recibe el encargo de encontrar el santuario donde se reunen los fugitivos. Pero esto solo será el inicio del viaje de Logan.
Comentaba que la estética de la película se ha quedado muy anticuada y no menos sus efectos especiales, pero no es menos cierto que la película muestra unos elementos que resulta más que sorprendentes muy propios del mundo de Eros y Thanatos.
Para Freud, la vida se desarrollaba a partir de la presencia de dos impulsos, el de la muerte (Thanatos) y el de la sexualidad (Eros).
Es más que posible que la estética de cartón piedra nos aleje de la violencia (la lucha con el robot Box... no tiene precio), pero no solo está presente sino incluso de una manera tremendamente morbosa.


Solo hay que ver la cara de Logan o su compañero, Francis (Richard Jordan) mientras presencian El Carrusel o como disfrutan ejecutando a un huido... Tiemblo pensando en lo que (por ejemplo) un Alexandre Aja podria hacer con este material.

Mientras, Eros se manifiesta mediante un mundo hedonista, libre de prejuicios sexuales, donde encontrar compañía es casi tan fácil como apretar un botón o para sumarse a una orgía, apenas hay que abrir una puerta.


Lo tercero que me gustaría resaltar es como en la película hay una historia que subyace. La falta de segunda lecturas en los guiones es uno de los grandes males del cine contemporáneo, y aquí tenemos un muy buen ejemplo de ello.
Hasta ahora hemos hablado de un personaje que vive en un mundo futuro hedonista en el que la vida se acaba a los treinta, tiene un amigo y todo va bien. Así que si pensamos en ello y le añadimos que aparece una chica, Jessica (Jenny Agutter), que los distancia y cambia la vida de uno de ellos ¿Qué obtendríamos?. De hecho, Francis le recrimina que ella haya transformado a su amigo. ¿Un exceso en la relectura? Quizás, pero la pasión en la escena de la pelea y la tristeza posterior de Logan adquieren así todo su significado.

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