martes, 7 de octubre de 2008

Transsiberian.


Pensaba, antes de verla, que Transsiberian (Brad Anderson) sería una suerte de actualización de Crimen en el Orient Express. Para mi sorpresa, al verla, he visto una película bastante diferente, si bien posee una serie de referentes bastante claros, amén de una estructura muy literaria.
La película cuenta como un par de viajeros norteamericanos conocen, en el tren que da nombre a la cinta, a otra pareja. A partir de ese momento, el viaje -hasta entonces tranquilo-, se irá complicando.



Decía que lo primero que llama la atención es la construcción de la historia, muy bien estructurada, en un entorno árido, extenso y claustrofóbico como resulta esa Siberia de nieves eternas.
Transsiberian comienza con un prólogo. Conocemos a uno de los protagonistas, el agente Grinko (Ben Kinsley) en el hecho que da pie al resto de la historia.
Primer acto. El matrimonio protagonista regresa desde Pekín, tras colaborar con una organización religiosa, haciendo algo de turismo. Lo que en un primer momento parece una pareja ideal, se muestra agrietada. Aparentemente, muy pacatos, ella (Jessie/Emily Mortimer) añora una vida más salvaje que la que le ofrece su marido (Roy/Woody Harrelson). Esto se acentúa cuando una pareja comparte vagón con ellos, Abby (Kate Mara) y Carlos (Eduardo Noriega), que al contrario que ellos desprenden una constante sexualidad (sobre todo él).
Es muy llamativa la escena de la no relación sexual, alternada con las imágenes (muy metafóricas) del tren, justo antes de la llegada de la nueva pareja.
Tras una hora, la película (la "primera") termina, violenta, abruptamente, lo que da paso al segundo movimiento ("La culpa"). En este momento parece comenzar una película nueva, donde se hace muy presente la figura de Dovstoieski y el concepto de culpabilidad. A partir de este momento, me parece muy acertada la manera en la que Anderson crea un clima donde mezcla culpabilidad y la paranoia de sentirse observado. Lo que entroncaría con otras de los films del director, sobre todo El maquinista.
El tercer acto, es el más convencional y diría que menos brillante, en el que se impone una estructura de thriller más formal, que recurre a mecanismos bastante tópicos.
Por último, el conjunto se remata con un prólogo, que busca darle un giro feliz a la trama y donde peca de ser muy moralista.
Esta idea es ciertamente importante, porque durante gran parte de la historia, sobre todo al inicio, juega con concepciones morales opuestas, mostrando la más conservadoras como "aburrida" (estupendo Woody Harrelson), pero también aquella que se acaba imponiendo, pero de esta confrontación queda la culpa.

¿Cosas a destacar? Ya hablé de Harrelson, que pese a ser-aparentemente- uno de los personajes con menos peso, equilibra la balanza ética de los mismos. Frente a este, también destacaría a Eduardo Noriega, que esta muy bien como Carlos, en un papel entre vividor y encantador. De igual manera, Ben Kingsley, que construye un personaje poliédrico y complejo, situado manera intermedia entre moralidades, actúa mal, pero con una justificación moral.
Otra línea de equilibrio estaría entre Kate Mara y su inocencia estruida y su opuesto Emily Mortimer, la inocencia "forzada", el verdadero motor de la película, convertida -casi- en un personaje más propio de Crimen y castigo. Así, Transsiberian resulta un thriller correcto, que sin embargo cae en ciertas convenciones, pero que cumple con su fin.

2 comentarios:

  1. Es una película que me ha resultado más interesante de lo que esperaba. Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Si, para mi fue -también- una sorpresa más que agradable. Por argumento y actores, por encima de todos Noriega y Mortimer.
    Gracias por la visita y el comentario.

    ResponderEliminar