miércoles, 5 de noviembre de 2008

El tren nocturno de la carne (The midnight meat train).


El mundo de Clive Baker está marcado por la presencia de realidades paralelas y seres demoniacos, pero también de dolor y sexo como elementos que acompañan al elemento sobrenatural. Atmósferas malsanas de violencia fascinante. Un muy buen ejemplo lo tenemos en la adaptación de su propio relato The Hellbound Heart, llamado Hellraiser (1987). Una de las películas de terror más emblemáticas de los ochenta y que contaba con un guión que no hacía más que encerrar la historia de un amor, un deseo pasional capaz de superar las barreras de la muerte.


Otro de sus relatos, El tren nocturno de la carne (The midnight meat train) es llevado ahora a la pantalla. Dirigida por el japonés: Ryuhei Kitamura, en ella un fotógrafo (Bradley Cooper), especializado en retratar la "otra cara de la ciudad", comienza a seguir a un extraño personaje (Vinnie Jones) que encuentra en el metro. Desde entonces, su vida, así como su concepto de lo real, no harán más que cambiar.


No me extenderé en vano. Creo que es una película fallida. Parte de una muy buena premisa, tiene una base interesante y estéticamente está muy bien, el vagón del metro resulta frío, incómodo... justo como requiere la historia. Los actores, también, están correctos, pero hay algo que falla. Un conjunto final frío, muy frío...

Precisamente falla porque parece querer ser más -por momentos- una cinta de acción gore que un relato de ese terror cósmico, tan cercano a Lovecraft, que cultiva el autor británico. Es decir, nos puede impactar por su violencia, pero no da miedo por lo que se esconde detrás... justo cuando gran parte de la trama gira en torno a lo que existe más allá de lo que vemos, y esto se desperdicia, de forma especialmente significativa durante la parte final de la película.
Otro elemento más que pesa muy negativamente en la historia es el guión. Si el gran tema es lo que se oculta tras nuestro mundo, el otro es -o debería de ser- como acceder a ese conocimiento nos puede cambiar. Vemos como sucede el proceso y como se altera la conducta del protagonista y al final, hasta podemos haber entendido la finalidad de ese cambio, pero deja sin responder una pregunta básica... ¿por qué sucede?

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