domingo, 28 de diciembre de 2008

Cine club. 2001: Una odisea del espacio (2001: A space odissey).


Cuando ya falta poco para que se acabe este año 2008 hay una película que cumple su cuarenta aniversario que no podía dejar de recordar. Una de esas cintas que buscan plantearnos una serie de cuestiones fundamentales para el ser humano y que transforman este film en algo que se escapa de las barreras de lo cinematográfico. Estoy hablando de 2001: Una odisea del espacio (2001: A space odissey).

¿Cómo definirla? Proporcionar una sinopsis no es tarea fácil. La película se divide en tres partes.
1. El amanecer del hombre
Nos encontramos en África, hace cuatro millones de años. Un grupo de simios viven, malviven, temerosos, a expensas de los depredadores. Un día uno de ellos despierta y encuentra un monolito, una forma granítica de varios metros de altura. Poco a poco los primates comienzan a evolucionar. Empiezan a utilizar herramientas y a dominar el medio. Esto llevará, en -quizás la mayor elipsis de la historia del cine- a finales del siglo XX, a 1999, cuando el hombre ha dominado la Tierra y se comienza a adentrar en el espacio.

El Doctor Floyd viaja a la Luna para dirigir la investigación sobre un extraño objeto enterrado en el satélite. Al verlo, como los primates antes, los humanos se acercan temblorosos a él.

2. Misión a Júpiter.
Un grupo de astronautas son enviados en misión a Júpiter. Tres en hibernación, dos Poole y Bowman, despiertos juntos al ordenador HAL 9000. Sin un motivo aparente, el ordenador comienza a preguntarse sobre los motivos de la misión y en un intento -"humano"- de supervivencia va eliminando a toda la tripulación... a toda, menos a Bowman. Este loga desconectar los circuitos de HAL y descubre la verdadera naturaleza de la misión: Investigar el destino de una señal emitida desde la Luna en 1999.

3. Júpiter y más allá del infinito.
Solo, Bowman llega a Júpiter. Abandona su nave en un pequeño módulo. Allí, en las cercanías del planeta comienza un viaje alucinante y psicodélico.

Este termina en una habitación decorada en esilo Luis XVI, donde se ve a si mismo envejecer hasta morir ante la mirada del monolito. En ese instante renace, ¿humano? quizás... a lo mejor como "hombre de las estrellas", igual que los primates evolucionaron a Homo sapiens.


Más allá de las cuestiones que plantea, 2001: Una odisea del espacio, supuso en su momento un punto y aparte frente a lo que había sido el cine de ciencia ficción hasta el momento y que se unió a otras películas, como El planeta de los simios, del mismo año, con la que compartía la visión negativa del futuro. Hasta ese instante, el género estaba casi arrinconado en la serie B, sexo, científicos locos y monstruos, pululaba por la pantalla. En lugar de eso, Stanley Kubrick, que acaba de cosechar un gran éxito con ¿Teléfono rojo? Volamos hacíamos Moscú (Dr. Strangelove or How I stop to worry about the bomb and love it), buscó el realismo máximo, que queda patente -por ejemplo- en que, a diferencia de lo habitual- no se oye nada en la escenas que suceden en el espacio exterior... porque es lo que sucedería en realidad. Al no haber oxígeno, no se transmite el sonido. Eso, en cierta manera, sería una buena manera de definir la manera de rodar de Kubrick, por momentos fría, aséptica. En planos donde abunda, una de las constantes del director los reencuadres a partir del uso de figuras geométricas.

El origen de la historia está en un relato de Arthur C. Clarke llamado El centinela, en el que se habla de un objeto abandonado en la Luna a la espera de que el hombre estuviera lo bastante evolucionado para encontrarlo.
Este intereso a Kubrick y fue el germen de lo que se vio en pantalla, y de la novela que luego escribió Clarke.

El monolito es uno de los elemento que más polémica ha suscitado. Me aventuro en dar mi interpretación. Desde mi perspectiva, el monolito es una ayuda y a la vez señal.
Los simios evolucionan a partir de su contacto. El hombre se transforma cuando entra en contacto con él. Pero también sucede que cada hallazgo de un monolito significa un avance evolutivo. Con el primero se marca un primer estadio. Con el segundo se marcaría la madurez del ser humano. La bastante como para ser capaces de llegar a la Luna y excavar hasta encontrarlo. Quizás, lo mismo podría pasar con HAL ¿entraría en contacto con la señal? ¿sería eso lo que le hace cambiar su conducta a otra más "humana"?

Otro de los temas que toca la película es la condición humana. Y como era habitual en Kubrick, su visión es dura, descreída y pesimista. Resulta llamativo como el hombre comienza a ser hombre cuando descubre como crear un arma y como según avanza el grado de tecnificación las relaciones interpersonales se van haciendo más frías, si no inexistentes. Hasta el extremo que el personaje más humano de todos, es el ordenador HAL 9000.

Quizás por todo eso, por ser un director de reconocido prestigio metido en un género, considerado, menor, la crítica no terminó de recibir bien la película. Pero un grupo de jóvenes, los que formarían parte de la naciente contracultura quienes la recibieron con los brazos abiertos porque le daba salida a sus anhelos, y lo hacía respondiendo a una serie de preguntas fundamentales ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?

5 comentarios:

  1. hola te interesaria aser intercambio de enlcases con mi blog si estas interesado dejame un comentario

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  2. Está mal decirlo así, pero con el vals se me pone dura... tal cual.

    ¡Feliz Navidad, año y lo que fuere!

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  3. Saludos a todos.
    Pepe, me pondré en contacto contigo.

    Zombi... comparto tu profundísima emoción.

    :D

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  4. Todos los que nos gusta el buen cine dejamos de ser simios al adentrarnos en esta magnífica película.
    ¿Qué más se puede decir? Esta película es enorme.

    Saludos

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  5. Muchas gracias Mobius. Lo mejor que tiene 2001 es que da pie a hablar un montón, pero al mismo tiempo no necesita ni una sola palabra para describirla.

    Saludos.

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