sábado, 6 de diciembre de 2008

Gomorra.

El director Matteo Garrone se ha encargado de llevar a la pantalla grande la adaptación de la novela Gomorra de Roberto Saviano. La denuncia de las prácticas de la Mafia napolitana que realiza su libro le han transformado en un autor amenazado.


La adaptación para el cine de la obra cuenta el día a día de la mafia en la ciudad de Nápoles y como esta se encuentra presente en todos los escalafones de la sociedad. Para ello se vale de varias historias que se desarrollan en la ciudad del sur de Italia...

...Toto, es un niño que ayuda en una tienda a su madre. Cada día se cruza con matones y camellos, que lo terminan reclutando para traficar con drogas y para formar parte de un guerra entre familias.
...Don Ciro es un "pagador" de la mafia, se intenta mantener al margen de la guerra entre grupos, pero no podrá evitar terminar metido en ella.
... Roberto es un joven que entra a trabajar para Franco, dedicado al "procesamiento" de residuos tóxicos... enterrándolos bajo tierra.
... Marco y Ciro, son dos críos que intentan imitar a Tony Montana y, sin saberlo, irán demasiado lejos en su ambición...
... Pasquale es un sastre que agobiado por su patrono para acelerar su producción, termina pactando con un grupo de chinos.

Una referencia al ver la película sería la brasileña Ciudad de Dios, en el que sentido que se van contando historias paralelas del mundo de la delincuencia. Una diferencia fundamental es que se aquí se nos muestra la filtración de la mafia a través de todos los estratos sociales, como una forma de vida o como una manera de lograr algo en ella.
Parte del juego que provoca es que lo que se nos chocará lo que cuenta en ella. Nos parecerá increíble que lo que vamos a ver pueda suceder en nuestra "civilizada" Europa, y más conociendo la base real en la que se apoya. La manera en la que la Camorra no sólo se encuentra en las clases más bajas, al contrario, las familias y sus métodos se encuentran por todas partes en la vida cotidiana de la ciudad.
Respecto la película brasileña, otra diferencia, a nivel formal es el montaje, menos lisérgico que en la de Fernando Meirelles. La de Garrone es una mirada mucho más fría, casi analítica de la realidad. Esto hace que formalmente se acerque más a otra película que también se centraba en el crimen organizado desde diversas perspectivas: Traffic. Y señalar la cercanía con la cinta de Soderbergh no es casual. Como en ella prescinde de juicios morales, prima un interés documental que también se acercaría al neorrealismo italiano y pero también al de Passolini y su visión de la marginalidad.

Frente al cine clásico de gangsters, en Gomorra no veremos personajes que se lleven por un código. En su lugar, veremos a personas interesadas en triunfar y que manejan al resto como peones que, en la mayoría de las veces, son incapaces de romper con su vida. Y así se ven abocados a la tragedia, lo que explica el sentido fatalista de la existencia a lo largo del metraje. La historia de Marco y Ciro, me parece -en ese sentido, ejemplar-. Dos críos que juegan a ser mafiosos, quieren ser como el Al Pacino de El precio del poder (Scarface), hasta que se topan con la realidad o el "rito" de iniciación de Toto.
En cierto modo, es como si la Mafia no fuera más que la máxima expresión del capitalismo,
El atisbo, único, de moralidad aparece en un par de personajes y más que moral, llamaría rectitud. En el sentido que son dos personajes que pudiendo tenerlo todo renuncian. Materialmente serán pobres pero tendrán los principios y los escrúpulos de los que carece la Mafia.
La película, en definitiva es muy recomendable. Dura por momentos y otros pueden provocar alguna risa por lo absurdo de las situaciones que presenta. Las únicas pegas, que al principio nos puede descolocar, hasta que vayamos situando cada una de las piezas en su lugar. ¿La otra?
saber que, como se suele decir, lo que vemos... "está basado en hechos reales".

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