jueves, 28 de febrero de 2008

La guerra de Charlie Wilson (Charlie Wilson´s war).


Mike Nichols es el autor de algunos de los mapas más complejos de la naturaleza humana: El graduado, Conocimiento carnal o Closer. Ahora dirige La guerra de Charlie Wilson (Charlie Wilson´s war), en la que cuenta la historia -por lo que se ve, real- del senador Wilson, que logró que los fondos dedicados a apoyar a los muyahidines en su guerra ante los rusos se multiplicarán, hasta la que fue su derrota final.




La película posee un tono sarcástico, de fábula perversa, que pone en tela de juicio la manera en la que la política se mueve por motivaciones y medios bastante alejados del "bien común". Eso queda patente desde la primera (y brillante) primera escena, en la que conocemos al protagonista -encarnado por Tom Hanks- y el tipo de persona de la que se trata: un vividor, aficionado a las mujeres y al alcohol. Esta afición a lo femenino le pone en contacto con una conservadora millonaria (Julia Roberts) que le encamina a la intervención en el conflicto afgano-soviético.

Esto, como decía y el trio protagonista (completado por el agente de la CIA, Philip Seymour Hoffman), son lo mejor de la película. Sin embargo, dista mucho de ser perfecta. Por un lado, he echado de menos cierto compromiso ético, el mismo que llenaba a las recientes Leones por corderos o En el Valle de Elah. Con ello, en ocasiones es como si estuviéramos viendo la versión Disney de estas historias. En eso tiene que ver una cierta sensación de "paternalismo USA". Sé lo que dirán muchos, que lo que la película quiere contar es que el sistema funciona, y no por actos nobles. Sin embargo en el fondo el regusto que deja es el de "nosotros carecemos de ideales, pero el resto del mundo más"-son casi sonrojantes las reuniones en busca de apoyo-.

Y por último, el tono... que oscila entre la comedia, con momentos prescindible y -por momentos- lo dramático, lo que hace que la película camine por ciertos terrenos de indecisión. Pero cuando el drama gana valor, hacia el final, es cuando la película mejora. Cuando da a entender como la semilla -tres momentos al final: la charla Hoffman/Hanks, la reunión del senador y la frase final- que plantaron (y descuidaron) en los ochenta, sería el origen de muchos de los males actuales.

domingo, 24 de febrero de 2008

La escafandra y la mariposa (Le scaphandre et le papillon)


Julian Schnabel parece interesado en personajes sometidos a situaciones extremas, en su última película, La escafandra y la mariposa, da un paso adelante al llevar a la pantalla la historia de Jean-Dominique Bauby, editor jefe de la revista Elle que sufrió un infarto cerebral que le dejó como consecuencia una parálisis casi absoluta, únicamente podía parpadear con su ojo izquierdo, mientras su cerebro funcionaba perfectamente (lo que, al parecer, se denomina "síndrome del cautivo").




Gracias a este parpadeo y a sus recuerdos se dedica a escribir un libro (el que da titulo a la película), donde recoge su experiencia y, que al tiempo le permite abrir una ventana a mundo.

Mientras la veía se me han venido a la mente de un lado, Terry Gilliam y de otro Johnny cogió su fusil (Johnny got his gun).
La referencia a Gilliam es bastante obvia, ¿quién mejor que el construye hoy mundo paralelos al real? Pero a diferencia del exmiembro de Monty Python, Schnabel no quiere alejarse de la realidad. Al contrario, lo que quiere es mostrar que aún queda una escapatoria, que la mariposa vive dentro de la escafandra, el deseo de ir más allá de un cuerpo que aprisiona a la mente, pero sin alejarse del mundo.

En Johnny cogió su fusil, Dalton Trumbo adaptaba su libro homónimo, en el que contaba la historia de un soldado que durante la I Guerra Mundial perdía sus brazos, sus piernas y cualquier capacidad para comunicarse con el exterior (vista, oído, voz). Su refugio eran los recuerdos de sus experiencias, reconstruidas y algunas alteradas como consecuencia de su estado. Pero a diferencia de esta historia antimilitarista, la cinta gala no es fatalista. Al contrario, trata sobre una manera de aceptar la realidad, pensando en la esperanza y la libertad de la mente. Lo que si tienen en común ambas la presencia del sexo, el deseo (presente en las escenas con las enfermeras), como fuerza vital.

Por otro lado me gusta mucho la metáfora del protagonista como un naugrafo dentro de si mismo. En esta labor juegan un papel importante el guión de Ronald Harwood (genial el inicio de la película), autor del libreto de El pianista, otro naugrafo, este en la Varsovia ocupada por los nazis. Que, al tiempo se une con la idea de la redención -otro de los grandes temas de la cinta-, la posibilidad de reconciliarse con el pasado, con aquellos hechos que dejamos atrás.

Por todo ello, La escafandra y la mariposa es una película hermosa, llena de secuencias increíbles (el afeitado al padre, la presentación de la logopeda y la terapeuta, la visita a Lourdes), que habría sido imposible de rodar en Estados Unidos, cercana al lenguaje de Chris Marker (autor también interesado en la memoria y creador de atmósferas oníricas que mezclan realidad y ficción) y repleta de preciosas metáforas visuales (el deshielo de los bloques congelados, el encierro en la escafandra...).

Por momentos es una historia casi abstracta, tremendamente visual (lo único que, creo, podría considerarse como una pega), en la que la escritura del libro actua como hilo conductor de la narración. Es una historia dura, pero no por ello ajena a la esperanza y salpicada de ironía. Y por eso es bella, porque encuentra belleza donde no debería existir; por eso nos toca la fibra el padre -un magnífico Max von Sidow- que no sabe que decirle a su hijo por teléfono; por eso comprendemos la esperanza que intenta transmitirle un desconocido que va a visitarle. Y así podemos entender la película como un canto a la vida, una historia de reconciliación, un atar cabos que nos permita ser libres.

lunes, 18 de febrero de 2008

No es país para viejos (No country for old men).


Luego de un par de comedias decepcionantes (The Ladykillers y Crueldad intolerable), los hermanos Cohen regresan a las pantallas con uno de los géneros que mejor manejan, el film noir, con No es país para viejos (que comparte muchos aspectos con Fargo, tambien de los Cohen).
Si, he dicho bien, film noir, porque con independencia de que esta historia se sitúe en el oeste de Estados Unidos de 1980, ciertos aspectos están muy cerca del cine negro, particularmente en lo que respecta a las atmósferas y la reflexión sobre la naturaleza humana, más allá de la narración de hechos "criminales". Y a estas hay que unirle ciertas referencias bastante claras al western.





No es país para viejos, cuenta la historia de un soldador y veterano de la guerra del Vietnam, que mientras caza encuentra una enorme cantidad de dinero. Desde entonces será perseguido por un asesino de comportamiento psicopático.

La historia comienza con una serie de piezas: la presentación del asesino (Javier Bardem), el hallazgo del dinero... que se terminan uniendo en un puzzle -que adapta la novela de Cormac McCarthy (de quién también se va a adaptar La carretera)- que termina derivando en una historia con profundas connotaciones filosóficas, un engranaje este donde juegan un papel fundamental los actores.
Josh Brolin tiene, al fin, un protagonista que le permite lucir lo que se había ido intuyendo a lo largo de la temporada (American Gangster, Planet Terror, En el valle de Elah) y que en esta encarna a un hombre común que cae, fortuitamente, en la tentación del dinero. Pero los Cohen quieren mostrarlo como un hombre sencillo y en ese sentido, es importante la relación (muy bonita) que mantiene con su esposa (la escocesa Kelly Macdonald).

Frente a él, Anton Chigurh, el personaje del asesino que los Cohen han regalado a Javier Bardem representa una perfecta encarnación del mal, casi en un sentido abstracto. Aunque pueda sonar descabellado, la dicotomía entre ambos sería la misma presente en muchos westerns crepusculares. Mientras Brolin representaría el mundo tradicional de las praderas, la frialdad -casi matemática- de Bardem, su determinación, es más propia de un mundo moderno capitalista. Y esta oposición le da más valor al segmento medio de la película, treinta minutos practicamente sin diálogos, culminados por un duelo nocturno en medio de la ciudad, al más puro estilo western.

Ante todo el panorama, se sitúa el viejo sheriff encarnado por Tommy Lee Jones, que aparentemente parece que hacer casi el mismo personaje al que nos tiene acostumbrados. Pero en esta caso con matices, protagoniza un epílogo que encierra una lección moral de la cinta y muestra a su personaje.
Este epílogo es el que puede provocar mayor desconcierto en el público, pero también es que el verdaderamente cierra el círculo de esta tragedia, no lo que sucede con los personajes (dos tremendísimas elipsis da fe de ello) o el dinero.
El suyo es un mensaje triste y desesperanzado, que entroncaría con el sentido griego de la tragedia, casi encerrando el dilema de Aquiles. Al héroe griego, antes de embarcar en la guerra de Troya se le plantearon dos opciones. Una combatir, morir joven y ser recordado. Otra, no arriesgarse, vivir una vida larga y terminar olvidado. Y esta misma es la disyuntiva que se le presenta a los protagonistas de este árido país. Arriesgarse o envejecer tristemente.

sábado, 16 de febrero de 2008

Preview: Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull


Me comenta mi amigo Pedro sobre este trailer... ¿hace falta que diga más? -eso si, me gusta mucho el cartel-.




Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull cuenta con Harrison Ford como protagonista, junto a Cate Blanchett, Ray Winstone, Shia LaBeouf, Jim Broadbent, John Hurt y la recuperación de Karen Allen. Estará en las pantallas de todo el mundo a partir del 22 de mayo.

martes, 12 de febrero de 2008

Sweeney Todd: el barbero diabólico de la calle Fleet (Sweeney Todd: the demon barber of Fleet street).


Con Tim Burton no suele haber mucho espacio a la sorpresa. Para bien o para mal, al ver sus películas se sabe bastante a que atenerse. Sin embargo, con Big Fish su cine pareció que tomaba un rumbo más adulto. Pero para no fue el caso de su siguiente proyecto: Charlie y la fábrica de chocolate. Sin emargo, con su ultima película, Sweeney Todd, nos encontramos con una historia más cercana al cuento de terror de época romantica, que adapta el musical homónimo (que, a su vez parte de una historia bastante antigüa).





Sweeney Todd cuenta la historia de un hombre que tras permanecer encarcelado durante quince años, vueve a su Londres natal para vengarse del juez Turpin, que intentando arrebatarle a su esposa lo condenó injustamente.

En la primera parte de la película, como ya he dicho, el protagonista regresa a su ciudad -brillante el primer tema-. Sin demasiados rodeos, conocemos su historia en un precioso flashback, bañados de tonos dorados que contrastan con la oscuridad del presente de Todd. Otro de los grandes aciertos de la película, la creación de una atmósfera negra, sucia y opresiva.
Durante esta mitad de la película, todo se centra en los actores, tanto Johnny Depp como Helena Bonham Carter estan geniales. Sobre todo un Depp hosco, huraño, caracterizado a modo de un Beethoven de la barbería. Y también querría descatar a Sacha Baron Cohen, como Adolfo Pirelli en la secuencia del duelo de barberos.

El problema fundamental lo encuentro tras esta primera hora. Luego de una tentativa frustrada de asesinar al juez Turpin, el barbero Depp cae en una locura homicida y la película pierde algo de fuelle. Aún quedan momentos muy buenos, como la canción del personaje de Helena Bonham Carter (sobre la vida junto al mar). Pero da la sensación de que cuando es la acción y no la palabra, la que gobierna, la pelicula baja muchos enteros.

Pero lo que si es arrebatador es el final, así como su potentísimo ultimo plano. Es este desenlace el que ha hecho que considere -como decía al inicio- esta como una obra más adulta que otras anteriores, con un clímax rematado por la muerte (metaforica) de la inocencia.

sábado, 9 de febrero de 2008

Alien vs Predator 2:Requiem.


Los hermanos Strause han perpetrado la última -por ahora- entrega de la saga que une a dos de los monstruos más importantes del cine de las últimas décadas, el Alien creado por HR Giger y el Predator que se enfrentró -respectivamente- con Arnold Schwarzener y Danny Glover: Alien vs Predator: Requiem.




¿El argumento? ¿hace falta? este... si hay no es más que una excusa para entretener al espectador mientras espera lo que realmente quiere ver...la lucha entre ambos seres.




Vale, quizás me paso de duro al comentarla. Pero lo que si es cierto es que esta es una genuina muestra del monster mash, en el que personaje de varias franquicias se unen en pantalla y este caso dan lugar a nuevos seres... el Predalien.

Alien fue una grandísima película de terror. Aliens, de aventura; Alien 3 pudo haber sido una película interesante que se quedo en el camino, mientras la cuarta parte supuso un giro argumental demasiado extremo. Mientras que Depredador y su continuación fueron "típicas" películas de accion USA de los ochenta (siempre he pensado que muy del gusto del expresidente Reagan).

Sin embargo y como decía un artículo en elpais.com esta es una muestra de la decadencia de ambos. Esto, necesariamente no tiene porque ser malo, pero si que lo es el hecho de que la película se toma muy en serio a si misma. Pese a que hay momentos bastante poco sutiles... se hecha de menos un poco menos de seriedad, más soltura fundamentalmente en los personajes humanos, que resultan tópicos, hasta ser odiosos, quizás para que nos alegremos internamente de su muerte en pantalla. Se trata de una película de serie B que los fans de ambos bichitos agradecerán y que con un poco de suerte podrá llegar a entretener al resto.

martes, 5 de febrero de 2008

Preview: The Happening (2).

Me comenta mi amigo Eduardo (¡Hola!) que ya esta disponible el trailer de The Happening, la última película de Shyamalan (de la que ya habíamos hablado). Tampoco es que cuente mucho, pero si aclara algunos de lo puntos del argumento. Un grupo de personas huye de una epidemia que empuja a las infectados al suicidio...



Editado el 9 de febrero. Por lo que pueda pasar, tal y como me comenta mi amigo Zombi, aquí os dejo otro enlace en el que podéis ver el trailer si falla el de youtube.

lunes, 4 de febrero de 2008

Preview: Speed Racer.

Tras Matrix y la participación en V de Vendetta, Speed Racer supone el regreso de los hermanos Wachowski, tras bastantes avatares personales (cambio de sexo de uno de ellos includio) a la dirección.
Speed Racer adapta la serie japonesa de animación Meteoro y cuenta la historia de un joven piloto y su búsqueda de la fama a bordo de su coche, el Match 5.



Para ser sinceros... no sé, pero no me termina de resultar atractiva, aunque quién sabe... En el reparto encontramos a Emil Hirsch, Cristina Ricci, Susan Sarandon y Matthew Fox, entre otros. El estreno es para el día 8 de mayo en argentina y el 9 en España y Venezuela

sábado, 2 de febrero de 2008

Preview: Hellboy 2.The Golden Army.

Otro (y ya son unos cuantos) de los estrenos "grandes" para este año es la continuación de Hellboy. Hellboy 2: The Golden Army, nueva adaptación del personaje de Mike Mignola y dirigida de nuevo por Guillermo del Toro -tras el éxito del Laberinto del fauno-, quien (según imdb) rechazó dirigir Soy leyenda y la nueva entrega de Harry Potter para hacerce cargo de esta. En el reparto, (entre otros) de nuevo Ron Perlman, Selma Blair y Doug Jones (aunque no aparece Rupert Evans por problemas de calendario). El estreno, se prevee para el 11 de julio en USA y el 12 de septiembre en España y México.

viernes, 1 de febrero de 2008

El espía (Breach).


Tenía bastante interés en El espía (Breach), desde que se supe que se iba a llevar a la pantalla la historia de Robert Hanssen. Este es uno de los antihéroes más importantes de la historia de los Estados Unidos, aunque su detención y posterior juicio quedaron ensombrecidos por los sucesos del 11s. Hanssen se dedicó durante más de dos décadas a vender información clasificada a los servicios secretos soviéticos, el KGB. Pero lo que más interesante resulta es la complejidad del personaje. Catolico converso, conservador, miembro del Opus dei; y al tiempo, aficionado a las strippers y a difundir (por vídeo y en foros de internet) detalles de su vida sexual.



Para reflejar la complejidad del personaje, el director -Billy Ray- ha optado por la contención tanto en la forma como en las interpretaciones -por encima de todas, la de Chris Cooper-. Es una historia realista de espías grises poco o nada glamurosos, alejada de lo habitual en el género, quizás porque esta no es una películas de espías. En el fondo, la historia de Robert Hanssen es un drama.
Desde el primer momento, con el primer plano -junto al leitmotiv musical-, tenemos plena consciencia de como es el personaje de Hassen, de su soledad y nos podemos ir haciendo a la idea de su conflicto interno, de la importancia de la religión en su vida. Frente a él, Eric O´Neill (Ryan Philippe), el agente designado para investigarle. Se trata de un joven -que en principio no tiene muy clara su misión-, interesado en lograr un ascenso rápido, que comienza identificándose con el veterano.

De la película me ha encantado Chris Cooper, me parece que esta brillantísimo como Robert Hanssen, partiendo de la sobriedad. Externamente logra que su personaje de una apariencia pétrea, pero la mirada, los escasos gesto, son lo que realmente dan pistas de lo que sucede dentro de su cabeza (genial la escena de la discusión en la carretera y la sesión de fotos).
También me ha parecido interesante la idea de mostrar el espionaje dandole un matiz paranoide, espias que espian a espias, y sus consecuencias, que terminan casi por destruir a los agentes como individuos, Laura Linney tiene un gran papel en ese sentido (junto con el descubrimiento de la verdadera misión).

Por contra, si le he encontrado un par de pegas. Una es Ryan Philippe. Si bien da el perfil del personaje, hay algo en el que no termina de encajarme, es demasiado frío y algo inexpresivo. Pese a que protagoniza junto a Cooper un par de momentos brillantes, cuando la película tiene que depender de el solo esta pierde muchísima intensidad.
Y otro de los aspectos que tampoco me han terminado de gustar es el final. Si bien es correcto, creo que le falta la tensión que ha ido marcando al resto de la película. De hecho el epílogo me parece un intento de colocarle un happy end (casi de tipo moral) a la cinta cuando en el fondo esta no lo necesitaba.