viernes, 31 de octubre de 2008

Preview: My name is Bruce.

¿Qué pasaría sin en un pueblo perdido en medio de los EE.UU se apareciera un demonio?
Evidentemente, lo más lógico es buscar a un héroe y, a ser posible, con experiencia. ¿Quién mejor que Bruce Campbell?

Este es el punto de partida de My name is Bruce. Dirigida por el protagonista, entre otras, de Posesión infernal, Terroriíficamente muertos y El ejército de las tinieblas, casi con toda seguridad saldrá directamente para el mercado del DVD, pero seguro que hará las delicias de todos los amantes del género.

jueves, 30 de octubre de 2008

Preview: Red de mentiras (Body of lies).

La última película de Ridley Scott, Red de mentiras (Body of lies), se ha estrenado recientemente en Estados Unidos, el pasado 10 de octubre, resultando un fracaso comercial, con una recaudación de apenas 35 millones de dólares. Algo parecido a lo que le pasó hace un par de años con Los Impostores (Matchstick Men).



En esta película el director británico adapta la novela homónima de David Ignatius, en la que un agente de la CIA (Leonardo DiCaprio) es enviado a Jordania a la búsqueda de un lider terrorista, mientras desde Estados Unidos recibe el apoyo de otro agente (Russell Crowe). Poco a poco la investigación se irá complicando hasta no poder saber en quien confiar.

¿Las fechas?El 7 de noviembre en España, el 27 en Argentina y el 19 de diciembre en Venezuela.

domingo, 26 de octubre de 2008

Quemar después de leer (Burn after reading).


Creo que tema de fondo en gran parte del cine de los hermanos (Joel y Ethan) Cohen es la fortuna, la inexorabilidad del destino al que estamos sometidos. Sus dos últimas películas, No es país para viejos y Quemar después de leer (Burn after reading) son dos buenas pruebas de ello. Es la casualidad la que parece poner en juego el mecanismo del destino que, inexorablemente, cae sobre los protagonistas.
Puede ser la inoportuna parada de un policía, una confusión de nombre, dos millones de dólares en medio del desierto, o un cd olvidado con datos de la CIA, cualquier cosa da pie para desatar la fatalidad.
Luego viene la avaricia originada por este hecho. Un punto a favor de los Cohen es tratar de mostrar a sus protagonistas como humanos. Seres tristes, patéticos, susceptibles de ser tentados, perdedores, que en el fondo creen que el destino, en lugar de una trampa, les ha servido una escapatoria, a la pobreza, al paso del tiempo.
Sin embargo, (normalmente) no hay escapatoria para ellos. Al final, su destino, se encargará de ellos. A través de una figura inexorable, de una (nueva) casualidad o el propio tiempo.
Esto mismo es lo que encontramos en Quemar después de leer, una suerte de lectura en clave de farsa de la historia de No es país para viejos.

Dentro de la tónica habitual de los Cohen de alternar drama y comedia (las últimas con resultado desigual), ahora es esta a la que le toca el turno.
Un agente de la CIA, Osbourne Cox (John Malkovich), es despedido por su alcoholismo. Su esposa (Tilda Swinton) le es infiel con otro agente del gobierno (George Clooney) y, para rematar, pierde un cd en el que se recogen datos para sus memorias, que encuentran dos trabajadores de un gimnasio (Brad Pitt y Frances McDormand). Uno, inmaduro, enganchado al ipod y al deporte; la otra obsesionada con poder tener dinero para pagarse una cirugía estética.

Después de los últimos antecedentes de los Cohen con la comedia, y a pesar de No es país para viejos (o quizás por ello), desconfiaba de esta película.
Si destacaría a Frances McDormand. En un primer momento, su personaje no parece más que una obsesa de la cirugía plástica. Pero, a partir de ahí, entendemos que es un ser triste que busca una escapatoria a un tiempo que la va devorando -toda la secuencia de la cita, la primera que vemos, brillante-. También me interesaron las interpretaciones masculinas Richard Jenkins, George Clooney y Brad Pitt. Todos están muy bien, caricaturescos, esperpénticos por momentos, construyendo sus personajes de forma tan grotesca que son perfectamente reconocibles. Más aún, los más "inocentes" Pitt y Jenkins son los que , como Josh Brolin (en No es país para viejos), más duramente sufrirán el destino.
Por contra, pese gustarme, creo que Tilda Swinton queda bastante desaprovechada. Borda su papel y destaca su dureza frente a la inmadurez de sus parejas masculinas, pero quizás podría haber dado más de si, al tratarse de un ser que encara fríamente la vida (a diferencia del resto). De igual modo, me encanta como se retrata la manera en la que se relaciona con sus "parejas".

Los Cohen construyen una farsa, que tras ese barniz parodia al cine de espías y muchos de sus tópicos, pero también crítica muy duramente lo patético de la naturaleza humana.
Pero le falta algo. Funciona muy bien como sátira. Cuenta con un epílogo final que encierra gran parte del significado de la película. Pero si la queremos ver como una comedia, flaquea, porque intenta resultar graciosa partiendo de situaciones, en muchas ocasiones, forzadas, que quieren ser, demasiado previsiblemente, graciosas.

sábado, 25 de octubre de 2008

Grandes momentos de la historia del cine: Wayne´s World (1992).

Wayne vive en Aurora, un suburbio de Illinois. No tiene trabajo y vive con sus padres. Pero tiene su propio programa de televisión (El mundo de Wayne) y ama el rock...

Preview: Milk.

Veo en la tv hoy mismo las primeras imágenes de la última película de Gus Van Sant: Milk.
La película que se estrena en España el 9 de febrero (y el 5 de diciembre en los EE.UU) narra la historia -ya contada en el oscarizado documental The Times of Harvey Milk- de Harvey Milk (Sean Penn), un político y activista, que fue el primer hombre reconocidamente homosexual en ostentar un cargo público en EE.UU. En 1978 el y el alcalde de la ciudad de San Francisco (Victor Garber) fueron asesinados por otro miembro del ayuntamiento Dan White (Josh Brolin).

Además de los ya mencionados, en el reparto, también encontramos a James Franco, Diego Luna y Emile Hirsch.

jueves, 23 de octubre de 2008

Carrera mortal (Death race).


Hay cineastas honestos. Evidentemente, no me refiero a todos los directores. Ni siquiera a aquellos más "artistas". No. Más bien pienso en aquellos que mantienen un carácter más artesanal en la concepción de su cine. Hoy en día un buen ejemplo es Paul W. S. Anderson.
Sus películas no gustan a mucha gente, pero lo que si es de admirar que siempre se ha mantenido fiel a una serie de principios. Cine de acción, argumentos sencillos y personajes con los que es fácil identificarse. Nada pretencioso.


Esto mismo es lo que encontramos en Carrera mortal (Death race), remake de Death race 2000, dirigida por uno de los grandes artesanos del cine: Roger Corman. Su presencia en los títulos de crédito -como productor ejecutivo- me ha traído muchos (y muy buenos) recuerdos a la cabeza (aquellas adaptaciones de Edgar Alan Poe...).


(Death race 2000)
La película, lo que cuenta es poco más o menos la misma historia, por ejemplo, de Gladiator, o en el género penitenciario Encerrado, con Silvester Stallone -quien también aparecía en Death race 2000-; mezclada con una parte de la estética de Mad Max, en la que el futuro de crisis, toca de cerca y con otra de referencias al mundo de los videojuegos. El uso de la música, los coches, el tipo de carreras, incluso algunos personajes parecen sacados directamente de la videoconsola. Lo que no es nuevo para Anderson, baste recordar sus adaptaciones de Mortal Kombat o Resident Evil. Como en ellas, en esta logra realizar un cine sencillo, que prescinde de aquello que no pueda ser entretenido. Una elipsis, a poco de empezar -que nos ahorra un juicio- es un ejemplo.
Se trata de la historia de un antiguo piloto de carreras que es acusado y encarcelado, injustamente, por el asesinato de su esposa. En la prisión, que debido a la crisis, ha pasado a manos privadas se organiza una carrera, retransmitida por internet (casi como en Perseguido), en la que solo hay dos posibilidades. Morir o matar.


Y pese a todo lo dicho hasta ahora, en Carrera mortal se presentan algunas de las constantes en el cine del director británico, como es la oposición entre individuo y las grandes corporaciones. Lo hacia Milla Jovovich en Resident evil, lo hace aquí Jason Statham (en su papel habitual). En esa línea, una escena, la manifestación en la fábrica, casi sacada de una película de Ken Loach, me gustó mucho.
La película entretiene, es previsible desde el inicio hasta el final. Pero esta llevada con buen ritmo, cuenta con interpretaciones correctas (aunque quizás Joan Allen queda un poco infrautilizada) y algunos golpes de humor. Casi lo mismo que ofrece el programa que retransmite la carrera: coches, acción, tipos duros y chicas guapas.

lunes, 20 de octubre de 2008

Reflejos (Mirrors).


Los espejos son como una puerta, que permite el paso entre dos estados, lo desconocido y lo desconocido; lo temporal y lo que se escapa de tiempo. Al mismo tiempo, olvidamos que, como decía Rene Magritte: Ceci n´est pas une pipe. La imagen no deja de ser representación.

Pero, ¿qué pasaría si un día, al mirar al espejo, no viéramos lo que esperamos?
Esta es, a grandes rasgos, la idea presente en Mirrors (Reflejos), la última película dirigida por el francés, miembro del oficioso Splat pack, Alexandre Aja.
Un policía traumatizado comienza a trabajar en un centro comercial abandonado y quemado, en donde los espejos se encuentran en un más que sospechoso buen estado...

La película, en principio, iba a ser un remake de la coreana Into the mirror, pero según Aja (Scifiworld nº7, octubre 2008), esta no le llamó demasiado la atención como si lo hicieron ciertas escenas en torno a los espejos y al hecho de que sea un objeto cotidiano, que de forma mas o menos consciente usamos y que nos sirve para reafirmar nuestra identidad.
Así la cinta presenta unos actos bastante bien estructurados.
Un prólogo, que no deja nada al azar, marcando la pauta a seguir por el resto de la película.
El primer movimiento, incluyendo la presentación del protagonista (Ben Carson-(estupendo)Kiefer Sutherland) y su estado mental, cerrándose con la muerte de su hermana.
El segundo acto, partiría de "la investigación", en la que vamos conociendo el origen del mal que surge de los espejos, que a su vez termina cuando la familia de Carson es objeto de la amenaza.
El tercero y último, la resolución, es lo más flojo de la película, porque utiliza un -innecesario- clímax, que lleva a un epílogo -triste y hermoso-.

Como se ve, la manera de organizar la historia no es nada novedosa. De hecho, tiene muchas similitudes con otras películas del género (o subgénero), por ejemplo, La señal (The ring), como el uso de un elemento cotidiano como herramienta para el terror y la amenaza sobre la familia.
La presencia de la unidad familiar, es otra de las constantes de Aja. Esta ya era parte importante tanto de Alta tensión, como en Las Colinas tienen ojos y aquí es un aspecto fundamental también.
Pero lo que diferencia a esta Reflejos de otras películas del mismo estilo puede que se encuentre en la mano de Aja para crear atmósferas, una sensación opresiva que se hace má intenso durante toda la parte del metraje que transcurre en el centro comercial es muy bueno, y parece entroncar con una tradición expresionista en el uso de la luz y los espacios.
Otra cuestión es la presencia de la culpa, que actúa como elemento fundamental en la trama. Origina el estado del protagonista y luego, en el segundo acto provoca que se decida, definitivamente, a investigar lo que sucede, al sentirse culpable de la muerte de su hermana.
Hay una secuencia, mientras intenta saber qué sucede, que me ha gustado. Normalmente esta parte suele llevarse por muchos tópicos, pero aquí, durante una conversación con un psiquiatra, este da la clave para explicar como la culpabilidad puede provocar un desdoblamiento de la personalidad y tener consecuencias dramáticas, como el sr. Goliadkin o Ivan Karamazov, el enfrentamiento con el doble (el doppelganger), del que hablaba Freud -como muestra de lo reprimido- que se considera, tradicionalmente, solo podía llevar a la muerte.

Inevitablemente, siendo Aja no olvidaremos el gore. Sin embargo, en este caso es mucho menor que en otras obras de Aja, bien por querer darle un tono un poco más contenido... ¿presiones de los productores?
En líneas generales, la película está muy bien, con algunos muy buenos sustos (el niño y su "pesadilla"). Lo que ocurre es que hacia el final, más que decaer, se torna en tópica, perjudicando a una propuesta inicial más que notable.

viernes, 17 de octubre de 2008

Preview: From Inside.

En Sitges, el premio a la mejor película de animación fue para From Inside, de John Bergin. Los pasajeros de un tren de vapor son los únicos supervivientes del apocalipsis que ha asolado la Tierra y entre ellos se encuentra un misterioso hombre enmascarado con vendas.


Aunque no me guste el término, es una película "rara" -de la que hay, al menos ahora, muy poca información en internet-, pero muy hermosa a mismo tiempo, que -por momentos- parece más un cuadro en movimiento.

jueves, 16 de octubre de 2008

Cine club: La fuga de Logan (1976).


Leía no hace nada, justo después de verla, en cinencanto sobre La fuga de Logan (Logan´s run) algo en lo que no me había parado a pensar y que creo que lleva mucha razón. Decía el autor que La Guerra de las Galaxias (Star Wars, 1977) había significado el triunfo -a gran escala- del género de la ciencia ficción, pero al tiempo, había marcado el inicio del fin de una concepción de este tipo de cine, donde se filtraban metafóricamente situaciones de la realidad.
No puedo, cuando menos, dejar de pensar en una trilogía conformada por El planeta de los simios, Cuando el destino nos alcance y ¿por qué no? La fuga de Logan. Todas ellas comparten el hecho de usar la ciencia ficción para hablar de problemas muy reales, el racismo, la destrucción del medio o el triunfo de la falsa utopía, que no hace más que alienarnos.
Evidentemente la manera de hacerlo es diametralmente opuesta, en las dos primeras hay naturalismo que subvierte la realidad cotidiana, para que tengamos elementos que reconocer; mientras que Logan vive en un mundo kistch y que ha quedado muy anticuado para el espectador actual.



La fuga de Logan, que adapta la novela de William F. Nolan, se sitúa en el siglo XXIII cuando la única alternativa que, ante el agotamiento de recursos, le queda a la especie es recluirse en entornos cerrados donde pueda garantizar su supervivencia. ¿La pega? la vida se limita a treinta años. Al llegar a esta edad, se participa en una ceremonia, El Carrusel, que permitirá a aquellos que sobrevivan, regenerarse y volver a la vida.
Sin embargo, hay un grupo de rebeldes que se niegan a participar en la ceremonia y son perseguidos por guardias, entre los que se encuentra Logan 5 (Michael York). Este, a su vez, recibe el encargo de encontrar el santuario donde se reunen los fugitivos. Pero esto solo será el inicio del viaje de Logan.
Comentaba que la estética de la película se ha quedado muy anticuada y no menos sus efectos especiales, pero no es menos cierto que la película muestra unos elementos que resulta más que sorprendentes muy propios del mundo de Eros y Thanatos.
Para Freud, la vida se desarrollaba a partir de la presencia de dos impulsos, el de la muerte (Thanatos) y el de la sexualidad (Eros).
Es más que posible que la estética de cartón piedra nos aleje de la violencia (la lucha con el robot Box... no tiene precio), pero no solo está presente sino incluso de una manera tremendamente morbosa.


Solo hay que ver la cara de Logan o su compañero, Francis (Richard Jordan) mientras presencian El Carrusel o como disfrutan ejecutando a un huido... Tiemblo pensando en lo que (por ejemplo) un Alexandre Aja podria hacer con este material.

Mientras, Eros se manifiesta mediante un mundo hedonista, libre de prejuicios sexuales, donde encontrar compañía es casi tan fácil como apretar un botón o para sumarse a una orgía, apenas hay que abrir una puerta.


Lo tercero que me gustaría resaltar es como en la película hay una historia que subyace. La falta de segunda lecturas en los guiones es uno de los grandes males del cine contemporáneo, y aquí tenemos un muy buen ejemplo de ello.
Hasta ahora hemos hablado de un personaje que vive en un mundo futuro hedonista en el que la vida se acaba a los treinta, tiene un amigo y todo va bien. Así que si pensamos en ello y le añadimos que aparece una chica, Jessica (Jenny Agutter), que los distancia y cambia la vida de uno de ellos ¿Qué obtendríamos?. De hecho, Francis le recrimina que ella haya transformado a su amigo. ¿Un exceso en la relectura? Quizás, pero la pasión en la escena de la pelea y la tristeza posterior de Logan adquieren así todo su significado.

domingo, 12 de octubre de 2008

Preview: Surveillance.

La ganadora del premio a la Mejor Película del Festival de Sitges es la segunda obra de Jennifer Lynch, hija de David Lynch, Surveillance.

Con Bill Pulman y Julia Ormond de protagonistas, narra la investigación de un asesinato múltiple en un pueblo en medio del desierto, construido a modo de perturbador rompecabezas, a partir de las
declaraciones de los testigos, una joven drogadicta, un agente de policía y una niña, qe evidenciarán la actuación de un grupo de peligrosos asesinos aunque no todo lo declarado parece ajustarse a la realidad. Entre flashbacks, saturaciones de color, imágenes de cámara de vigilancia y endiablados giros de guión, se va dando forma a una intriga que va del humor más negro al terror más crudo.

Preview: Blindness.

Ganadora del Gran Premio del público en el Festival de Cine de Sitges, Blindness, adapta la obra de José Saramago "Ensayo sobre la ceguera". La película cuenta como una epidemia de ceguera conduce al colapso de la sociedad.

A pesar de las reticencias iniciales del premio Nobel, porque “Yo siempre me he resistido porque es un libro violento sobre la degradación social, la violación, y porque no quería que caiga en las manos equivocadas”. Al final acabo accediendo, imponiendo determinadas condiciones -como que no se reconociera la ciudad en la que se situase la acción- contando con Fernando Meirelles como director, Don McKellar en el guión adaptado y un reparto con Julianne Moore, Mark Ruffalo, Alice Braga, Danny Glover y Gael García Bernal.

Preview: Martyrs.

Aprovechando que se acaba de terminar el Festival de Sitges, le dedicamos unas cuantas entradas a las películas que más han (o me han) llamado la atención.

La primera, una de las que más impactó al público, Martyrs...

Ganadora del Melies de Plata cuenta como tras escapar de su cautiverio, la pequeña Lucie será internada en una clínica. Traumatizada y sin querer recordar nada de lo sucedido, encontrará su único consuelo en la amistad con otra interna, Anna. Quince años después, Lucie se plantará delante de la puerta de una casa en las afueras. En sus ojos, la ira, en sus manos, una escopeta.
Dirigida y escrita por Pascal Laugier (El internado), y protagonizada por Mylène Jampanoï y Morjana Alaoui. Transgresora e innovadora, la película no dejará a nadie indiferente.

¿Más?
-'Martyrs' lleva la violencia extrema a Sitges, en El Periódico.
-Pascal Laugier lleva el terror extremo y la polémica a Sitges con 'Martyrs', en El Mundo.

jueves, 9 de octubre de 2008

Cine club: La noche de los muertos vivientes (1968).


Coincidiendo con que se celebra el Festival de cine de Sitges y, que en el mismo, se conmemoran los cuarenta años de su estreno no iba a dejar pasar la oportunidad de dedicarle un espacio en este blog aun auténtico clásico de 1968: La noche de los muertos vivientes (Night of the living dead).

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1967. George A. Romero y John A. Russo deciden reunir un equipo de diez personas. Cada una de ellas aportaría seiscientos dólares para rodar una película. Fuese del género que fuera.
Una vez aceptado el proyecto, se impuso el horror.
Estos fueron los primeros pasos de La noche de los muertos vivientes.

La película cuenta como un par de hermanos son atacados, mientras visitaban la tumba de su madre por un perturbado. Ella huye y llega hasta una cabaña, donde las cosas no irán mejor...

Más allá de su importancia dentro del género, la película merece ser considerada como un hito en la producción independiente que estaba dando sus primeros pasos y culminaría con el éxito de Easy Rider un año después (1969).

En lo que respecta al terror, significó una ruptura, presentando un monstruo "nuevo". Frente a los clásicos Drácula o Frankstein, el zombi no era ni un ser fantástico, ni atentaba contra nuestras creencias. En una época donde el capitalismo y el materialismo se imponía, estos seres son hijos de su tiempo.

Los finales de los sesenta en Estados Unidos estuvieron marcados por la Guerra del Vietnam, la Crisis de los misiles, la Guerra Fría, los movimientos sociales y todos ellos terminan teniendo, en mayor o menor medida, su paralelismo en la pantalla.

Los protagonistas, una mujer y un afroamericano, tradicionalmente marginados socialmente, pese a que Romero no eligió a un actor de color, Duane Jones, de manera intencional. Los zombis, un "yo" despersonalizado, sin un origen claro, seres que silenciosos se arrastran para alimentarse de nuestra carne.

Rodada con un estilo, por momentos, documental y bajo la directa influencia de El ultimo hombre sobre la Tierra, la película presenta algunos rasgos arquetípicos que han permanecido invariable durante los últimos cuarenta años, el deseo antropófago, la formación de grupos...

Zombis ya había habido en el cine, desde 1932, en White zombie, pasando por la notable Yo anduve con un zombi, pero hasta este momento no habían sido susceptibles de ser reinterpretados en clave alguna. Al mismo tiempo, la cinta sienta mucha de las bases del terror moderno, como la explicitez de sus imágenes, que culminaría menos de una década después en La matanza de Texas.

Pero el director no es menos cruel con el ser humano. Si el zombi nos da miedo porque no es sino una versión de nosotros mismos, que ha dejado de serlo, el ser humano es capaz de cualquier atrocidad con sus semejantes. Confinado en el interior de una cabaña -una suerte de caverna platónica- a la luz del miedo sale a relucir lo que somos realmente, cobardes, avariciosos y violentos.


Fuentes.
-Revista SciFiWorld.
-Zombi.blogia.com

Pd. La película es de dominio público por un fallo burocrático, sin embargo, la única versión que he encontrado está en inglés sin subtítulos.

martes, 7 de octubre de 2008

Transsiberian.


Pensaba, antes de verla, que Transsiberian (Brad Anderson) sería una suerte de actualización de Crimen en el Orient Express. Para mi sorpresa, al verla, he visto una película bastante diferente, si bien posee una serie de referentes bastante claros, amén de una estructura muy literaria.
La película cuenta como un par de viajeros norteamericanos conocen, en el tren que da nombre a la cinta, a otra pareja. A partir de ese momento, el viaje -hasta entonces tranquilo-, se irá complicando.



Decía que lo primero que llama la atención es la construcción de la historia, muy bien estructurada, en un entorno árido, extenso y claustrofóbico como resulta esa Siberia de nieves eternas.
Transsiberian comienza con un prólogo. Conocemos a uno de los protagonistas, el agente Grinko (Ben Kinsley) en el hecho que da pie al resto de la historia.
Primer acto. El matrimonio protagonista regresa desde Pekín, tras colaborar con una organización religiosa, haciendo algo de turismo. Lo que en un primer momento parece una pareja ideal, se muestra agrietada. Aparentemente, muy pacatos, ella (Jessie/Emily Mortimer) añora una vida más salvaje que la que le ofrece su marido (Roy/Woody Harrelson). Esto se acentúa cuando una pareja comparte vagón con ellos, Abby (Kate Mara) y Carlos (Eduardo Noriega), que al contrario que ellos desprenden una constante sexualidad (sobre todo él).
Es muy llamativa la escena de la no relación sexual, alternada con las imágenes (muy metafóricas) del tren, justo antes de la llegada de la nueva pareja.
Tras una hora, la película (la "primera") termina, violenta, abruptamente, lo que da paso al segundo movimiento ("La culpa"). En este momento parece comenzar una película nueva, donde se hace muy presente la figura de Dovstoieski y el concepto de culpabilidad. A partir de este momento, me parece muy acertada la manera en la que Anderson crea un clima donde mezcla culpabilidad y la paranoia de sentirse observado. Lo que entroncaría con otras de los films del director, sobre todo El maquinista.
El tercer acto, es el más convencional y diría que menos brillante, en el que se impone una estructura de thriller más formal, que recurre a mecanismos bastante tópicos.
Por último, el conjunto se remata con un prólogo, que busca darle un giro feliz a la trama y donde peca de ser muy moralista.
Esta idea es ciertamente importante, porque durante gran parte de la historia, sobre todo al inicio, juega con concepciones morales opuestas, mostrando la más conservadoras como "aburrida" (estupendo Woody Harrelson), pero también aquella que se acaba imponiendo, pero de esta confrontación queda la culpa.

¿Cosas a destacar? Ya hablé de Harrelson, que pese a ser-aparentemente- uno de los personajes con menos peso, equilibra la balanza ética de los mismos. Frente a este, también destacaría a Eduardo Noriega, que esta muy bien como Carlos, en un papel entre vividor y encantador. De igual manera, Ben Kingsley, que construye un personaje poliédrico y complejo, situado manera intermedia entre moralidades, actúa mal, pero con una justificación moral.
Otra línea de equilibrio estaría entre Kate Mara y su inocencia estruida y su opuesto Emily Mortimer, la inocencia "forzada", el verdadero motor de la película, convertida -casi- en un personaje más propio de Crimen y castigo. Así, Transsiberian resulta un thriller correcto, que sin embargo cae en ciertas convenciones, pero que cumple con su fin.

Preview: Transsiberian.

Brad Anderson parece interesado en crear ambientes claustrofóbicos, opresivos. El manicomio de Sesión 9, la fábrica de El maquinista y ahora un tren, el transiberiano, en Transsiberian.
En el, un par de viajeos norteamericanos, que durante el trayecto van conociendo a personajes muy variopintos. Sin embargo, lo que pareceía un viaje de placer se va torciendo...

Estrenada el 10 de octubre en España, cuenta con un reparto de bastante peso con actores como Ben Kingsley, Woody Harrelson, Emily Mortimer, Eduardo Noriega y Thomas Krestchmann.

Y por si eso no fuera poco, aprovecho la entrada para adelantaros que, al parecer, Anderson adaptará La isla de cemento, de James G. Ballard (de nuevo los espacios cerrados...). En la novela, un arquitecto sufre un accidente y queda aislado en un islote entre los distintos carriles de las autopistas. ¿El protagonista? Christian Bale, que vuelve a coincidir con el director, tras El maquinista.

sábado, 4 de octubre de 2008

Babylon A.D.


Aproximarse a Babylon A.D. es hacerlo a un tipo de cine donde las ideas quedan en un segundo plano frente a lo que los productores suponen que le gusta al público. Como ya comentaba en el preview, el director de la película -Mathieu Kassovitz-, se quejaba de que la intervención de la productora había transformado la película que tenía en mente en apenas "un mal episodio de 24".
El film, que adapta la novela Babylon babies, de Maurice George Dantec, cuenta como un mercenario, Thoorop (Ving Diesel), recibe el encargo de transporta a una chica desde Rusia hasta Nueva York. A lo largo del viaje se irá dando cuenta que el encargo es más complicado de lo que parece.



Con lo que hay que tener cuidado, sin embargo, es con idealizar en exceso las cosas. Es cierto, porque se nota, que hubo cortes, hay unos más que sospechosos fundidos durante algunos diálogos que dan la sensación de que los productores decidieron eliminar todo aquello que sonase a demasiado denso, vamos, a palabrería metafísica que ahuyentase al público. Pero tampoco sabemos si, los alrededor de cuarenta minutos cortados, hacían de la película algo mejor de lo que hemos podido ver.

Aunque tampoco hay que demonizar a los productores. Si algún día se puede ver un montaje del director sera cuando sepamos lo que Babylon A.D. podría haber dado de si. Aún así, no hay que negársele ciertas cosas. Diría que como película de acción es más que notable, así como la estética que muestra; esa Rusia en caos y cruzada de cicatrices de guerra, frente a los Estados Unidos inmersos en un capitalismo de las grandes multinacionales. Un mundo tecnológico, a la par que salvaje, en el que la vida no vale nada... puro cyberpunk.
Lo que si ocurre, es que la película nada por muchas orillas... se acerca a Blade Runner, luego se aproxima a Hijos de los hombres, mira de refilón a Minority Report... y al final queda en nada, o casi nada, con un clímax rápido (y descafeinado) y un soso epílogo new age.


¿Más cosas? Diría que Ving Diesel no está mal... aunque hace el mismo personaje que en la serie de Riddick... el que interpreta siempre. De hecho, es perfecto para estos papeles, pero también me deja lleno de curiosidad saber como habría quedado con el inicialmente propuesto, Vincent Cassel. Tampoco me ha disgustado la caracterización de Gerard Depardieu; pero no se muy bien que hace Charlotte Rampling, que creo que -de largo- es uno de los personajes que quedan más desdibujados.

La cuestión es que, en el fondo, el argumento se ha visto reducido a su mínima expresión, apenas a un hilo, lo que hace que el resto se tambalee y no sepamos, realmente por qué suceden las cosas. Con ello, tampoco sabemos cuanto de brillante, o pretencioso, encerraba esta historia.

jueves, 2 de octubre de 2008

Preview: Quemar después de leer (Burn after reading).

Tras su éxito con No es país para viejos, los hermanos Cohen retoman la senda de la comedia en su última película Quemar después de leer (Burn after reading), en la que dos empleados de un gimnasio encuentran un CD olvidado por un cliente que, a su vez, es agente de la CIA y al que intentarán chantajear.
De nuevo, parece que los Cohen se acercan a personajes perdedores, grises, a las que la suerte les cambia la vida.
El estreno, 12 de septiembre en USA, España el 1 de octubre y Argentina el 23. El elenco, esta formado por Brad Pitt (y su peinado), George Clooney, Frances McDormand, John Malkovich y Tilda Swinton.