jueves, 31 de diciembre de 2009

Preview: Spartacus. Blood and Sand.

Suelo leer Espoiler, el blog que Hernán Casciari tiene en la web de El País. A través del mismo, me entero de una versión televisiva de la historia de Espartaco (Spartacus. Blood and sand). Ahora, no diré nada sobre su calidad, ni de su historicidad, etc. Lo que si es que esta nueva adaptación -de la que ya he podido ver el primer capítulo- se mueve estéticamente en territorios marcados por Gladiator, 300 y la serie Roma, que por su aspecto -como poco- desmesurado, seguro no deja a nadie impasible.

¿Qué les parece?

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Iván Zulueta (1943-2009).



Cine club: Defcon 4 (1985).

Para gran parte de una generación, nacida (más o menos) a mediados-finales de los setenta uno de sus miedos de niñez era el de la III Guerra Mundial, lo que parecía que -de suceder- sería el conflicto definitivo. No olvidemos que era la época de la Guerra Fría y las dos superpotencias exitentes (USA y la Unión Soviética) se había dedicado a acumular armas nucleares que, parecía, en cualquier momento podían poner el mundo, como poco, patas arriba.

Ese miedo fue tan real que, filtrado al cine, copó gran parte del mercado del VHS y sus llamativas portadas. Aquello eran los ochenta. Al rebufo del éxito de Mad Max nacieron películas, la gran mayoría dignas portadoras de la denominación Serie B a ambos lados del Atlántico, no olvidemos la gran cantidad de películas italianas de este tipo, que a su vez parecían intentar continuar la senda del peplum.

Un de estas historias apocalípticas, rodadas en los USA y dirigida por Paul Donovan fue Defcon 4. Creo que en su momento, junto a El día después fue una de las que dejo, en mí una huella más profunda.

Defcon 4 nos pone en el lugar de la tripulación de una nave espacial que ve como en la superficie del planeta comienza una serie de bombardeos nucleares. Cuando debaten entre hacer descender la nave o permanecer en el espacio, esta comienza a tomar tierra. Al llegar se encuentran que el mundo que conocían ha desaparecido y en su lugar impera la ley del más fuerte.

Para ver esta película, creo que hay que hacer un esfuerzo. El de no dejarse llevar por las malas interpretaciones, los tópicos y las acciones faltas de toda lógica. Aun así, tiene algo. Quizás su ambientación, su total y absoluta falta de pretensiones, puede que su banda sonora -que no está mal-, el hacerse eco del miedo de una época o a lo mejor que, frente a otras, todavía es algo "contenida" en su planeamiento. Al menos sobre el papel, de manera que no hay mutantes, ni seres extraños, tan sólo humanos haciendo buena la frase de "El hombre es un lobo para el hombre". El mayor problema radica en que empieza con una premisa que casi no se mantiene (¿no era más lógico una lanzadera que una estación espacial?), y que luego solo naufraga a pasos agigantados según se suceden los hechos.

martes, 29 de diciembre de 2009

Videos empantallados: Drop.

Ahora que está en boca de todos gracias a Donde viven los monstruos es un buen momento para recuperar uno de los (¿mejores?) vídeos musicales dirigidos por su autor, Spike Jonze y en el que se ven algunos de sus elementos más característicos, en este el juego con los planos de la realidad. Aquí tenemos Drop de The Pharcyde.

lunes, 28 de diciembre de 2009

El invisible Harvey (Harvey, 1950).

Casi cincuenta años antes de Donnie Darko ya había aparecido en la pantalla grande un conejo de dimensiones descomunales. El invisible Harvey (Harvey), dirigida en 1950 por el alemán Henry Koster, protagonizada por James Stewart y basada en la obra de teatro del mismo título escrita de Mary Chase.

Elwood P. Dowd es una persona encantadora, amigo de sus amigos, no tiene nunca ni una sola mala palabra. Sólo parece tener un problema. Ve a un conejo de más de dos metros que le acompaña a todas partes y que hace que avergüenza a su hermana Veta (Josephine Hull) que ve como su vida social se va al traste, como las posibilidades de casar a su hija, Myrta Mae (Victoria Horne). La única solución que queda es internar a Elwood en un sanatorio.

La película me parece una auténtica joya. Formalmente se nota que nace del medio teatral, desarrollándose -en su mayoría- en tres interiores: la casa de la familia; el bar y el sanatorio. Pero no le hace falta más. Porque en donde radica su fuerza es en los personajes y en lo que dicen, o mejor dicho en lo que no dicen y en los aspectos morales que transmite, de los que el conejo es un símbolo perfecto, en su significado y a través de su (no) presencia. Durante gran parte de la película parece que Harvey no es más que el producto de la imaginación de la mente de Elwood, fruto de su alcoholismo; en otro momento, da la sensación de que el protagonista es consciente de que su amigo no existe, aunque se nos van dando pistas que nos hacen sentir que algo pasó en su vida, en un momento dado, que hizo que se refugiara en él; pero al final, Harvey es real.

En el fondo, que sea o no real no es verdaderamente importante. La película es un canto a una manera de ver la vida, libre, lejos de las convenciones sociales y sus estereotipos. Elwood es un trastornado porque ve a un roedor gigante, va a bares e invita a desconocidos a cenar a su casa. Para los "normales" eso es imperdonable, para ellos que gestan reuniones sociales en las que se planifican las relaciones. Pero poco a poco vemos lo que sucede en realidad. La normalidad no es tal. La hermana cree que ella ve también a Harvey, más aún, en un momento dado vacía el contenido de su bolso y podemos ver como en su interior guardaba un importante cargamento de pastillas y drogas de todo tipo.

El invisible Harvey es una maravilla, en su forma y contenido, que encierra una hermosa lección acerca de cómo vivir. "Ser listo o ser bondadoso". Elwood, nos dice, prefirió ser bondadoso.

En resumen, se trata de una historia contada de manera sencilla tras que se oculta una tremenda complejidad en su construcción y en la que priman los valores humanos y que encuentra en el personaje interpretado por James Stewart a su perfecto reflejo.

lunes, 14 de diciembre de 2009

videos empantallados: Los espigadores y la espigadora (2000).

Hace poco pude ver en la televisión Los espigadores y las espigadoras... dos años después. Maravillado, tengo que admitirlo, me puse a buscar la primera parte. Filmada por Agnes Vardá es un documental, donde se nos habla de modos de vida, basados en el aprovechamiento de los recursos en el marco de una sociedad consumista -que ahora vive en crisis- marcada, por lo contrario por ser una cultura del derroche.

Por una es de estas cosas de internet, he encontrado el vídeo colgado y no podía evitar compartirlo con todos.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Tintín vs. Lost.

El otro día en el blog de Hernan Casciari en El País leí sobre una serie de casualidades, paralelismos entre un cómic del mítico Tintín y la no menos mítica serie Perdidos. Todo ello se puede ver aquí, en el blog del gnomo, enlazado a través del facebook de este blog. Aquí les dejo algunas páginas y pueden ver el resto en aquí.

Cada uno puede elegir si es casualidad o no. Yo, personalmente, con lo que parece que han utilizado los guionistas como referencia a la hora de construir el mundo de Lost... no descartaría que no fuera casualidad, pero ¿quién sabe?

Ustedes ¿qué piensan?

sábado, 12 de diciembre de 2009

Moon.

Dos de las películas que más han llamado la atención de buena parte de público y crítica durante esta temporada cinematográfica han sido Distrito 9 y la que hoy reseñamos, Moon. Ambas comparten una serie de interesantes puntos en común, se desenvuelven dentro de un mismo género (la Ciencia Ficción), pero en unos parámetros más cercanos al espíritu que este contaba en los años sesenta-setenta, basado en la narración de historias que conectaban con la realidad y que iban más allá de los efectos especiales. Porque si en estas dos estos son fundamentales, sus historias hablan -fundamentalmente- del género humano, planteando cuales son los rasgos que nos convierto en ello.
No sé si puede hablarse de la renovación del género, pero si que es cierto que estas -junto a Sunshine- se mueven dentro de parámetros similares. En ellas lo importante es la historia y se desarrollan, si no fuera, si al rebufo de la industria hollywoodiense. Distrito 9 estaba producida con dolares, pero con la producción de Peter Jackson; Sunshine, era británica, como lo es Moon, aunque en su reparto destacan los nombres norteamericanos.

En la película de Duncan Jones nos encontramos con un astronauta Sam Bell (Sam Rockwell), que está a punto de terminar su estancia de tres años en la luna, donde ha estado trabajando en una prospección minera. Cuando su regreso a la Tierra es un hecho descubre que hay otros planes para él.

Bastante se ha hablado de la relación entre Moon y 2001. Una odisea del espacio, básicamente por la presencia de una inteligencia artificial Gertry y, el mítico, HAL 9000. Pero para mí, desde mi punto de vista, la conexión es mayor en otro punto. La cinta de Kubrick hablaba, entre otras muchas cosas, sobre la incomunicación. En un mundo cada vez más tecnificado la relación entre los humanos es menor. Más aún estas se encuentran mediatizada por la técnica que pasa a ser más un fin en sí que un medio para facilitar el contacto interpersonal.

De este modo vemos como el único contacto directo que tiene Bell es consigo mismo y con su ordenador -con voz de Kevin Spacey-, mientras que para hacerlo con otros seres humanos necesita de la mediación de la tecnología. Esta reflexión es la que sirve para ir introduciendo la idea de la película:

¿QUÉ ES LO QUE NOS HACE HUMANOS, ÚNICOS Y ESPECIALES?

En esto es fundamental la presencia de Sam Rockwell, alrededor de quien gira toda la trama y que lo hace muy bien, dándole interesantes matices a su interpretación en un papel arriesgado, ya que es prácticamente el único personaje en pantalla durante el metraje.

Otro aspecto interesante es la manera en la que se cuenta la historia. La trama va fluyendo de manera pausada y juega, en un momento dado con la sensación de paranoia, de pequeña locura que experimenta el protagonista de una manera que recuerda a algunos cuentos de James G. Ballard. Luego la trama se estanca un poco hasta la presencia de un punto de trama fundamental, la llegada de un grupo de auxilio a la estación lunar, en lo que parece un guiño a Sólo ante el peligro filtrado a través de Atmósfera Cero. En ese punto la historia remonta hasta el final.

Lo mejor de la cinta es que todo confluye hacia la historia. Esto no es Star Trek, ni Star Wars, pese a que los efectos especiales son deslumbrantes, con una extraña sensación de irrealidad y cuenta con una fotografía espléndida -sobre todo en la superficie de la Luna- y que hay unas referencias muy claras, todo va encaminado a contar una historia muy humana.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Videos empantallados: Mientras tú duermes tranquilo.

Lejos de lo que es habitual entre los cantautores Espaldamaceta se presenta como más cercano a la oscuridad de Nick Cave o Tom Waits que al lirismo de Silvio Rodríguez. Su propuesta musical es bastante minimalista así como su imagen, como en el videoclip de Mientras tu duermes tranquilo, dirigido por Raúl Cuevas.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Videos empantallados: Dragula.

Rob Zombie ha demostrado a lo largo de su carrera como director una muy buena mano en la dirección. Personalmente me quedo con Los renegados del diablo y (gran parte) de su versión de Halloween, en los que se ha rebelado como un autor más que competente, aunque al mismo tiempo el juicio que muchos tienen de él parece condicionado por su imagen y su música. Antes de dar el salto al celuloide ya había ido adelantando el interés en cierta estética a través de los vídeoclips dirigidos para su banda, White zombie. Uno de los más interesantes, este: Dragula (1998), con muchísimas referencias al cine de terror y a la serie B.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Paranormal activity.

Una de las cosas que caracteriza al mundo de internet es la flexibilidad del lenguaje. Para desespero de los más académicos se adoptan palabras o se castellanizan. Una de las que más me llama la atención es hype. Esta se utiliza para definir aquello que llega precedido de una fama que luego se demuestra excesiva y, creo, es una de las manifestaciones más características del mundo de los medios de comunicación en el que vivimos. De un lado, porque a través de estos llegan noticias, informaciones que crean el caldo de cultivo y luego... por otra parte, hay otro proceso de desconfianza. La que experimentan los espectadores que ya analizan (en este caso las películas) con una dureza un tanto inusual.

Una película como Paranormal activity está totalmente expuesta a circunstancias como esta. A estas alturas todos sabemos el dato de que su presupuesto fue de diez mil dólares y que, por ahora, lleva recaudados unos cien millones. Además, en un primer momento fue adquirida por Steven Spielberg que en lugar de encargar un remake prefirió estrenarla -cambiando el final-. Y lo más interesante, su estreno se ha producido "on demand". Los espectadores interesados en verla debían solicitar verla en la web de la película. Si se llegaba a una cantidad de público (en España doscientas mil) se podría ver proyectada.

La historia es la de una pareja (Micah y Katie) que padecen ciertos fenómenos extraños en su casa. Por ello graban con una videocámara su día a día y sobre todo, su dormitorio durante la noche. Mientras ellos duermen.

Lo primero que me vino a la cabeza al verla fue esto:
Pesadilla, 1781. John Herny Fuseli.

El cuadro de Fuseli hace real lo que solo habita en el mundo de la fantasía. Pesadillas que nos atacan durante la noche. Lo más interesante en este caso es que todo ello sucede mientras estamos en uno de nuestros momentos más vulnerable, el sueño. Este es un instante en el como ya hizo Alfred Hitchcock con la ducha de Psicosis, en el que se pierde todo control sobre lo que nos rodea. Lo que constituye un miedo casi primigenio.

Por otro lado, hay que contar el hecho de que vivimos en una sociedad urbana en la que confiamos en la seguridad que nos proporciona nuestro hogar. Lo malo puede sucedernos en la calle, pero en nuestra casa... no.
¿No?

Oren Peli, el director de la cinta introduce un factor, el paranormal, con el que juega, con la idea de qué sucedería si nuestra intimidad se viese alterada por una presencia anómala, que aquí adquiere tintes sobrenaturalees. Algo como en El exorcista, donde el miedo venía no de un ser monstruoso llegado del espacio exterior, ni de un asesino psicópata... el mal estaba en el dormitorio de una niña pequeña, a través de quien se manifestaba.

Todo esto es lo que a mí más me ha inquietado. Porque se trata de una película, en cierto modo previsible, de un perfil bajo, donde no se entra en cuestiones mucho más allá de la trama, pero que en su construcción se aleja bastante de los mecanismos más tópicos del género. Es mas importante la tensión que se produce que el impacto visual, a través del sonido y no por lo que se ve. A eso se unen dos factores importantes. Uno como se nos plantea que de manera paralela a la historia de miedo, la relación entre los protagonistas se va deteriorando; el otro su veracidad. Esta se apoya en la manera de filmarla -cámara de vídeo- y los protagonistas, desconocidos y bastante naturales en una interpretación con la que gran parte del público se puede identificar: jóvenes, urbanos, de clase media, media-alta.

Lo más destacable de Paranormal activity quizás sea la manera en la que ha rehuido de todo efectismo. La naturaleza del mal es demoníaca, pero su manifestación es durante gran parte del metraje apenas una abstracción, sonidos, golpes, portazos... la sensación del "hogar violado" de la que hablaba antes y logrando que la oscuridad sea lo que nos aterre.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Videos empantallados: Bohemian Rhapsody.

Esta última semana, por el trabajo, he tenido algo abandonado el blog. Hoy lo retomo trayendo un videoclip clásico, el Bohemian Rhapsody de Queen -dirigido por Bruce Gowers- y una versión alternativa, encontrada en Cuchara sónica.


Y la "otra" versión...

martes, 24 de noviembre de 2009

REC 2.

Me intento poner en el lugar de Jaume Balageró y Paco Plaza. Responsables de uno de los mayores éxitos del cine español, tanto a nivel de crítica, como de público con REC; tras este tocaba realizar su secuela (REC 2). Esto, por un lado, significaba mantener los elementos -tanto de la historia como de la particular manera en la que estaba filmada- que habían enganchado al público y al tiempo, ofrecer algo nuevo que mantuviera el interés de los espectadores y permitiera enganchar nuevos "adeptos".

Para ello, optaron por el camino del medio. Se mantiene la estética de la cámara en mano y, evidentemente, los infectados. Se potencia la acción, con la presencia de un grupo de GEOs como protagonistas y a esto se le añade la indagación en el misterio del origen de la infección, que se había insinuado en la anterior.

La historia comienza apenas un par de horas después del fin de la acción de la primera parte. En este caso acompañamos a miembros del Grupo Especial de Operaciones que entran en el edificio a la búsqueda de supervivientes. Algo después la trama se desdobla con la presencia de un grupo de adolescentes que desde una azotea cercana presencian todo el despliegue de policías, ambulancias, etc.

En este caso voy a empezar por lo que no me ha gustado, mejor dicho, más que no gustarme me parece que hay dos cuestiones que si en la primera parte constituyeron un acierto, aquí pierden un poco el sentido. Una, el uso de la cámara. En REC había una crítica, más o menos velada, hacía el mundo de la televisión. Sólo hay que recordar la insistencia de la presentadora Ángela Vidal (Manuela Velasco) a su cámara para que lo grabara todo. En esta segunda parte hay un desplazamiento del lenguaje, del televisivo al registro documental. Pero no sé, a mi no me terminó de cuadrar, porque me parece un poco forzado, tanto en el caso de los policías como de los chicos que comienzan grabando una travesura y terminan en medio de un edificio repleto de infectados.

El otro aspecto, es probable que responda más todavía a una cuestión personal. Me había gustado mucho que en la primera entrega no quedaba demasiado claro si el origen del mal era una infección o respondía a otra cosa. Ese juego, ese no dejarlo claro me había parecido un acierto, porque dejaba que el espectador eligiera la posibilidad que prefiriese (...o que más le atemorizara). Mientras que aquí la respuesta es más inequívoca -con una influencia de El Exorcista importante-. Es como si cediera al esquema habitual del cine del género de caer en la necesidad de explicar el porqué de las cosas.

Pero lejos de repetirse, en REC 2 hay otro cambio evidente. Durante gran parte de su metraje esta más cerca del cine de acción que del de terror, en una relación parecida a la que se podría establecer entre Alien y Aliens. Si la primera transcurría en un entorno claustrofóbico, como era la nave Nostromo y la protagonista era femenina, Ripley; en la segunda se optaba por la acción, un grupo de marines -frente al individuo- que se enfrentaban a los extraterrestres. Esta es una idea a tener en cuenta, la contraposición de grupos. Los GEOs funcionan a modo de "enjambre", individuos que actúan de modo coordinado, frente a otros que lo hacen de manera parecida, a través de una mente única que controla a varios. Sería el proceso inverso al que aparece en la Biblia al referirse a la presencia demoníaca:

Y él (Jesús) le preguntó (el hombre), "¿Cuál es tu nombre?" Y él respondió, diciendo: "Mi nombre es Legión porque somos muchos. Marcos 5:9.

Continuando lo que decía antes, como en aquellas, la primera parte de REC transcurría en un edificio del que no había escapatoria y donde nos encontrábamos con un personaje femenino "fuerte"; en la segunda parte aparece un grupo cerrado, muy masculino -me gustó la conversación de fútbol antes de entrar en la casa-, frente al que se contrapone el personaje femenino. El único pero, el grupo de adolescentes. Que si bien tienen, al final importancia, creo que en un momento dado desvían la trama un tanto innecesariamente.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Videos empantallados: The Universal.

Jonathan Glazer ha dirigido vídeos musicales de grupos como Radiohead, Jamiroquai o Massive Attack, además de películas como Sexy Beast. Uno de sus videoclips -para mí- más interesantes, por su atmósfera es el que realizó, bajo la influencia de La naranja mecánica de Stanley Kubrick, para el tema The Universal de Blur, en 1995.


Y un fragmento de la película de Kubrick, por si alguien quiere comparar...

viernes, 20 de noviembre de 2009

2012.

2012 cumple todos los requisitos para estar incluida en esa categoría que denominé "Si, la he visto... me he atrevido" y, desde luego, para ser un blockbuster. Dirigida por Roland Emmerich, con nombres de sobra conocido (que parecen andar por ahí con un motivo llamado dólar) como John Cusack, Danny Glover, Oliver Platt, Thandie Newton, Chiwetel Ejiofor o Woody Harrelson y muchos, muchísimos efectos especiales.

La historia... el mundo se acaba. Un científico lo descubre, avisando a la casa blanca. A partir de entonces los desastres se van sucediendo por todo el globo. Mientras seguimos a un escritor quien ha descubierto lo que se viene encima y trata de poner a salvo a su familia.

La película está constituida por una sucesión de escenas de acción, entre las que se intercalan momentos de (supuesto) drama o comedia. Poco más. Los personajes son muy, muy tópicos dentro del género (el científico bueno, el presidente de los USA responsable, etc) y, en muchas ocasiones, su existencia parece responder a la necesidad de tener un punto sentimental con el espectador. Como mucho, interesante por las escenas de la destrucción de las ciudades y poco más.

pd. Si, los mayas son poco más que una excusa y si, a mi también me ha recordado a Numbers.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Cine club: El pianista (2002).

Hace ya un par de días me propuse colgar la crítica de la segunda parte de Rec. Justo cuando iba a comenzar a redactarla se me terminó de descargar la demoledora El Pianista (The Pianist, 2002). No me pude resistir a volver a verla y luego a reseñarla.

Por lo visto, en los noventa Steven Spielberg le ofreció a Roman Polanski que dirigiera La lista de Schindler. El director francés la rechazó. Estaba filmando La muerte y la doncella y también se comenta que el tema le tocaba tanto que no quiso llevarla a cabo.

Roman Polanski nació en París (1933), su madre tenía orígenes judíos y el padre era polaco. En 1943 la familia se trasladó a Polonia, para sus padres este país ofrecía más garantías de seguridad ante la amenaza de la guerra. Paradójicamente, ese mismo año fueron recluidos en el Ghetto de Cracovia. Su padre fue internado durante dos años en el campo de exterminio de Mauthausen-Gusen y la madre en Auschwitz, en donde falleció. El pequeño Roman escapó del ghetto y sobrevivió haciéndose pasar por católico.

Por eso, cuando vemos las imágenes de El Pianista, la brutalidad y el horror que encierra, en cierto modo creo que es un modo de un exorcizar ciertos demonios, reviviendo sus experiencias a través de la historia de Władysław Szpilman.

Soberbiamente interpretado por Adrien Brody, Szpilman era un pianista que tocaba en la radio polaca cuando los nazis ocuparon el país. De origen judío se familia y él se vieron confinados en el ghetto de Varsovia. Con una extensión de tierra que representaba el 2,4% del total de la ciudad, en el se hacinaban unas cuatrocientas mil personas (en torno al 30% de la población total de la capital). Szpilman logró escapar de las deportaciones a los campos de concentración y consiguió sobrevivir hasta la liberación por parte de los soviéticos.

Toda la película está dotada de una atmósfera de irrealidad, muchas veces esta se produce por el choque entre los intentos de mantener una vida normal, racional, mientras todo se enloquece alrededor. ¿Cómo mantener la cordura cuando los cadáveres se amontonan en la calle?


La historia cuenta con dos partes bien diferenciadas. La primera nos muestra la ocupación y el internamiento en el ghetto; la segunda comienza con la pérdida de la familia.

Aquí da inicio una historia que es, en cierto modo, la de Robinson Crusoe. Como en la obra de Daniel Defoe, Szpilman atraviesa un proceso de perdida que culmina con la del Yo. Poco a poco, lo que le rodea (y le identifica) desaparece, su casa, su familia... todo lo que le servía de espejo. Hasta su aspecto, flaco, con barba desarreglada es el de un naúfrago, como lo es su aislamiento, sobreviviendo en casas -auténticas islas-. Pero como Crusoe, Szpilman encuentra un miércoles que le hace recuperar su ser, sólo que en forma de oficial nazi, quien le hace una (la gran) pregunta:

¿Quién es usted?

Más aún, le pide que toque el piano. Esta se presenta como el anclaje de su personalidad con la cordura. En su cautiverio Szpilman no puede tocar, aunque en uno de sus refugios hay un piano. Pero piensa y vive la música y es ese recuerdo el que le ayuda a sobrevivir.

Qué paradójico, cuando comienza a recuperar su identidad y acaso algo de esperanza con la retirada nazi es disparado por soldados rusos que le confunden con un alemán. Estas situaciones absurdas, casi cómicas son constantes en la película, incluso en los peores momentos hay un momento para la comicidad, ¿quizás para reforzar la idea del absurdo que presenciamos? ¿o es el humor la manera de sobrellevar el horror?

A esto uniría el aspecto, cercano al esperpento que da el director. Nos muestra a muchos alemanes como gordos torpes y crueles y a los judíos, convertidos en giñapos desprovistos de vida, que recuerdan al aspecto de los personajes de la novela gráfica Maus.

La visión que Polanski ofrece del género humano es bastante desesperanzada. Pese a que hay casos puntuales, personas no permanecen impasibles, el director no cae en tópicos y nos muestra con igual dureza la postura de los judíos, capaces de lucrarse en el ghetto o de integrarse en la policía judía, agresora de su propia gente; de los nazis, así como de la pasividad polaca.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Preview: Furia de titanes (2).

En parte porque puede ser una de las sorpresas de las temporada, bien porque parte de ella se ha rodado en mi isla me ha interesado especialmente el remake de Furia de titanes del que se está encargando Louis Leterrier y que se estrena el próximo marzo.
Hace un par de días, en Aint it cool, se pudo ver el primer trailer que hoy está aquí.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Videos empantallados: Danger 50000 Volts-Zombies.

Estaba buscando algún vídeo de The world´s end, película protagonizada por Simon Pegg, en la que por lo que intuyo tocará el cine apocalíptico, haciendo una lectura similar al cine de zombis en Shaun of the dead o al policiaco en Hot Fuzz. Pero no encontré nada.
Lo que si descubrí fue un programa, presentado por Nick Frost: Danger 50000 volts. En este -leído en la wikipedia- tocan en clave humorística diferentes situaciones de riesgo. Uno de los episodio va sobre zombis, lo que al tiempo me ha recordado -también- en la adaptación de la Guía de superviviencia zombi, de Max Brooks.

Desgraciadamente, el vídeo solo esta en versión original. Pero si puedo decir que merecen verdaderamente la pena.





jueves, 5 de noviembre de 2009

Preview: Celda 211.

Este viernes se estrena Celda 211. Dirigida por Daniel Monzón, adaptando la novela de Francisco Pérez Gandull, cuenta con un actor que -personalmente- me encanta: Luis Tosar.
La historia es la de un funcionario de prisiones que, en su primer día de trabajo termina metido en un motín. La única solución que encuentra para sobrevivir es hacerse pasar por un preso más.
Además de a Tosar, en el reparto encontramos a Carlos Bardem, Marta Etura, Antonio Resines y Alberto Ammann.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Infectados (Carriers).

Road warrior. El guerrero de la carretera. Eso es lo que aparece pintado en uno de los coches de los protagonistas de Infectados (Carriers) y también era el subtítulo de la segunda parte de la saga Mad Max. Como en la película de George Miller, cinta la dirigida por los hermanos Pastor (Alex y David) se sitúa en un próximo y apocalíptico futuro. En la australiana el caos era provocado por una Guerra nuclear -el gran miedo de la época de la Guerra Fría-, en esta es un virus (ese terror tan nuestro) el que ha arrasado con la población del planeta. En ambas cintas los supervivientes viven de rapiñar las sobras del mundo de antes, aunque eso implique pasar por encima de otros seres humanos, haciendo buena la frase de Hobbes: El hombre es un lobo para el hombre.
En un mundo donde el orden social preestablecido ha desaparecido, en el que reina la desesperanza y no hay futuro... no queda nada. Ese espíritu la pone en conexión con otra obra que nos sitúa en un mundo reducido a añicos, La carretera de Corman McCarthy. En las dos historias hay una serie de elementos paralelos, un grupo familiar recorriendo una carretera; el destino final, una playa en la que esperan encontrar algo que les permita mirar el futuro con esperanza.

Chirs Pine (Brian) y Lou Taylor Pucci (Danny) interpretan a la pareja de hermanos, acompañados por la novia del primero Piper Peraboo y por la enigmática Kate (Emily Van Camp), de la que poco o nada sabemos. Son supervivientes de una plaga que ha arrasado el mundo y se dirigen hacia el lugar del que guardan hermosos recuerdos de niñez.
En el trayecto descubrirán que la infección no es el peor de los males que les aguardan.

Es interesante una idea. Lejos de lo que, a priori, podría parecer, esta no es una película de zombis, ni infectados. Me parece que, sobre todo, es una historia sobre los humanos y hasta que punto somos capaces de llegar, pasando por encima de nuestra humanidad con tal de sobrevivir un día más.
En este sentido, me ha interesado el personaje de Kate. De ella, prácticamente, no sabemos nada, apenas cuatro datos. Al menos no de antes de la infección. Pero hay un par de detalles a destacar. Su mirada cada vez que ve un teléfono, el gancho con el viejo mundo y, por otro, su inquebrantable voluntad de sobrevivir, más allá de cualquier remordimiento o duda -como muestra de adaptación a la nueva realidad-.

La estructura de la película parece responder de la propia vía que transitan los protagonistas y que hace inevitable, de nuevo, la referencia a La carretera como más que posible referencia.
A lo largo del camino presenciamos diversos episodios (el encuentro de un padre y su hija enferma, el hallazgo de un refugio...) que no hacen más que reforzar la sensación de angustia y la falta de esperanza de la que hablaba al principio.

También hablaría de las similitudes que guarda con Zombieland: la existencia de reglas en un mundo que las ha perdido; el viaje y no la búsqueda de un refugio... con la salvedad que donde una lo hace desde un punto de vista cómico, la otra es un drama. De hecho, me atrevería a decir que durante gran parte del metraje el elemento dramático cuenta con un peso mayor que el de terror; más aún, diría que este se hace presente muy pocas veces y cuando lo hace es casi más como amenaza que como peligro real. Resulta, además, significativo como este proviene en la mayoría de las ocasiones de los sanos y no de los infectados como se podría pensar. En cierto modo es como si quisiera plantear que, en el fondo, todos están infectados-afectados. Unos mueren, los otros viven una vida que no es tal.

Ya destaqué a una de las protagonistas (Van Camp), pero también llamaría la atención sobre el televisivo rostro de Christopher Meloni, quien interpreta al padre de una niña enferma a la que encuentra, quien da pie a una serie de referencias acerca de la naturaleza de la enfermedad como posible carácter de "castigo divino", que a más de uno le recordarán lo que se dice de otras enfermedades (particularmente el SIDA). De nuevo, esto conecta la película con un miedo muy de nuestra época, el contagio y los virus -solo hay que ver lo que se dice de la gripe A-.

En lo que si me pareció más flojita la película es en los hermanos protagonistas, cuyos roles son bastante tópicos. Uno (Pine) es el protector, que se enfrenta a la realidad de forma fría, el otro (Pucci) es un idealista que aún cree que hay esperanza. En líneas generales si me atrevería a decir que esa parte es la que menos me ha gustado, aunque el tono general de la cinta y el final, que deja una sensación de profundísima tristeza hace que Infectados merezca la pena y esperar muy buenas cosas de los hermanos Pastor.

lunes, 26 de octubre de 2009

Si la cosa funciona (Whatever works).

Cada año -desde hace veintinueve- y de manera incansable, Woody Allen nos ofrece una nueva película. Esto hace que la calidad de sus obras sea un tanto dispar. Al menos, desde la lógica. No se puede parir una genialidad tras otra constantemente. De este modo diría que ha tenido algunos bajos y muchos altos (uno de ellos Match point, de la que me confieso enamorado).

Por otro lado, sus últimas películas las ha filmado en Europa (Londres, Barcelona...), lejos de su decorado habitual, Nueva York. Eso no ha sido, sin embargo, obice para que todas sus historias se desarrollen dentro de unos parámetros bastante claros. Lugares comunes. Uno de ellos, nos dice que Dios no existe y que el ser humano es poco más que una marioneta que sufre los vaivenes del destino, con la fictícia esperanza de que haya algo más.

El origen de la genialidad de Allen, o uno de ellos, es que con esos mimbres logra construir diferentes historias. Si disfraza la historia de drama o intriga, obtendríamos El sueño de Casandra o Match point; si se enfoca desde la comedia veríamos algo como Si la cosa funciona (Whatever works).

Boris Yelnikof (Larry David) era profesor universitario, aspirante al Nobel. Un genio, que un día ante la certeza de lo inútil de la existencia humana cambia de vida. Egoísta, huraño y descreído, vive en un modesto apartamento y trabaja como profesor de ajedrez -paradójicamente, una metáfora del Dios-demiurgo que maneja a las personas como peones-. Pero todo cambia cuando una noche se encuentra con Melodie (Evan Rachel Wood) una pueblerina, recién llegada del sur profundo de los Estados Unidos.

La película tiene una trama muy teatral (que a mí si me ha gustado), tanto en su planteamiento como en sus localizaciones, mucho interior salvo cuando Boris le enseña a Melodie los lugares más típicos de Nueva York. En cierto modo me ha recordado a las comedias de Shakespeare por el tono burlesco; la manera en la que persigue oponer carácteres socialmente opuestos, solo hay que ver a Boris y Melodie, o a este, un comunista ateo, frente a la madre (Patricia Clarkson) -religiosa y consevadora- y como la trama se dispersa en un momento dado para concretarse al final.

Pero si en algo se soporta la historia sobre todo es en la interpretación de sus personajes y fundamentalmente en Boris, a través sus reflexiones en forma de monólogos a cámara y su acidez, el elemento alrededor del que se articula el resto de la trama con su leiv motiv, la frase que da título a la película, en el que se contiene la idea que ante la inexistencia de nada, más allá del aquí y ahora, lo importante para vivir es que la cosa funcione; pero también destacaría en un momento dado su amargura y la sensación de que todas sus palabras no son más que una pose ante el dolor de vivir.
Larry David está genial, en el típico "personaje Allen", con sus tics, sus manías, sus filias y sus fobias, el único que habla directamente a la cámara y que fustiga a todo el mundo con sus comentarios. Evan Rachel Wood es la otra sorpresa del film, en un rol que también recordará a otros personajes femeninos del director (Scarlett Johansson, Diane Keaton, etc), una chica deslumbrada por el intelecto de Boris, quien termina actuando a modo de Pigamleon, transformándola; e igualmente, me ha parecido maravillosa Patricia Clarkson, la madre de Melodie y su transformación en artista liberada. Por contra, el padre-esposo (Ed Begrely Jr.) si me quedó un poco descolgado, dando la sensación de que su aparición "sólo" tiene como fin cerrar la historia.

Algo que comentaba al principio y que alguno podría achacar es la presencia de ciertos tópicos, bastante habituales en la filmografía de Allen. Pero como decía, su gran mérito es ser capaz de contar historias con ellos, porque que sean recurrentes con implica estereotipados o que no enganchen. Lo que si vi fue un cierto giro en el guión -la infidelidad- que si bien necesario no me termino de parecer bien cuadradado.De todos modos, sin ser una película sobresaliente, funciona y diría que bastante bien.

jueves, 22 de octubre de 2009

Número 9 (9).

Hace un tiempo, cuando se estrenó Beowulf fuí muy crítico con ella. Me parecía (me parece) absurdo utilizar la animación infográfica para -limitarse a - representar el mundo real. Desde entonces, creo que por un lado la técnica ha seguido evolucionando pero también, y muy importante, las historias. Wall-e o Up indican cual puede ser el caminar a seguir por este género, el de crear una realidad a partir de lo real, no imitándola fielmente, sino utilizándola como un recurso para construir otro mundo. Los parajes por los que deambulan los personajes de 9 comparten esa cualidad, es un mundo destruido, devastado, repleto de escombros del que fue nuestro mundo. En ella vemos como una guerra entre hombres y máquinas ha arrasado el planeta. Los únicos supervivientes son unos seres de tela que se esconden de una amenaza que les acecha.

Pese a que estéticamente la película me ha gustado, lo que realmente me ha impresionado de esta película, dirigida por Shane Acker y con Tim Burton y Timur Bekmambetov, son algunas de las ideas que se esconden detrás.
La primera me ha hecho pensar en Metrópolis, la película de Fritz Lang. Como en esta, nos encontramos ciencia y magia estrechamente relacionada, casi en un sentido medieval más próximo a lo alquímico. Solo así se explica el origen de los protagonistas.
Por otro lado, hay una interesante oposición entre fe y tecnología. No en vano, mientras los protagonistas se refugian en una iglesia, "el mal" nace de una fábrica, originado engrendos mecánicos que imitan a seres vivos. Un plano significativo es en el que los protagonistas huyen de su refugio para buscar cobijo en una biblioteca (¿El conocimiento y la ciencia enfrentados?). Esto cobra más importancia cuando uno de los protagonistas (1) viste casi a modo papal. Este es un valor, el de la metáfora muy presente también, otro ejemplo... El "héroe" de la función, 9, porta un bastón en el que cuenta con una bombilla encendida, ¿una luz para los demás personajes?

Igualmente, cuenta con diversas referencias. Una, Tim Burton, pero sobre todo en el diseño de las criaturas. No tanto en la historia, pero en el aspecto de muchas de ellas si que se aprecia su huella. Igualmente sucede con Matrix -aunque en cierto modo, por lo visto, ya es una referencia un tanto inevitable-. Aunque sitúa el conflicto "final" no en el futuro, sino en unos hipotéticos años 30-40.

En general, la película está muy bien, por los protagonistas -aunque yo me quedo con la pareja de "gemelos"-; la historia esta bien llevada, aunque pierde un poco de fuelle hacia su parte final, volviéndose un tanto... convencioanl y eso le resta algo de "épica".

miércoles, 21 de octubre de 2009

Videos empantallados: Lonely day.

En un periodo de stand by desde 2005, System of a Down fue una de las bandas de rock de más exitosas de finales de los noventa-primeros años del nuevo milenio. Uno de sus mejores vídeoclips, para mí, es el de Lonely day (2005) -dirigido por Josh Melnick y Xander Charity- con voz de Daron Malakian (en lugar del habitual Serj Tankian) y en el que, visualmente, hay un homenaje a los míticos Pink Floyd.

jueves, 15 de octubre de 2009

Zombieland.

Dentro del género de terror y, más concretamente, el de temática zombi hay un elemento que juega un papel fundamental: la cabaña. Si los no muertos vienen a representar una imagen de nosotros mismos alienada, un "yo que ya no soy yo", la cabaña, el refugio, significaría el doble aislamiento que vivimos... porque las cosas dentro no suelen ser idílicas precisamente.
Esta reflexión no es gratuita. Pensemos en que la mayoría de películas que han tocado el tema tienen una constante, la existencia de un reducto asediado, solo hay que recordar, desde La noche de los muertos vivientes, pasando por Evil Dead, o Shaun of the Dead... pero siempre hay excepciones. Una, Zombieland. En ella, en lugar de recluirse, sus personajes recorren un caminos asolados por una plaga zombi, al tiempo que no saben muy bien como enfrentarse al mundo.

Zombieland es el nombre que reciben los Estados Unidos de boca de Columbus (Jesse Eisenberg), uno de sus protagonistas. Al principio de la cinta, cree que es el único ser humano vivo en el país. Un joven estudiante inadaptado que no sabía cual era su lugar en el mundo y que tras el apocalipsis zombi, cree que lo ha encontrado... porque no hay nadie que le pueda rechazar. Se dedica a sobrevivir, amparándose en una serie de reglas. En contra de lo que cree, no está solo se irá encontrando con otros seres, tan perdidos como él (Tallahase -Woody Harrelson-, Little Rock -Abigail Breslin-y Wichita -Emman Stone-). De ellos solo sabe el origen porque, como dice el personaje de Harrelson, así se evita el apego (y el dolor de la perdida).

De la película había leído mucho, en torno a que estaba en la línea de Zombies Party/Shaun of the Dead. Personalmente no creo que sea así, porque mientras la película británica, en el fondo, era fiel a todos los elementos del género, en esta caso más que una zombedy -como se ha dado en llamar-, estamos ante una comedia con zombis. Esto es porque, me parece que se mueve más en los parámetros de lo cómico que en el terror, de hecho gran parte de la historia funcionaría sin el elemento de terror, aunque este no creo que tenga gran peso.

La historia parte, fundamentalmente, de los personajes y su manera de enfrentarse a la vida. Son todos inadaptados, casi descastados antes incluso de que pasara nada y con grandes dificultades de encarar el mundo. Es interesante como cada uno de los protagonistas, en el fondo, están heridos. Y todo ello se empeora con la presencia de muertos vivientes. En este sentido es ejemplar una escena, en la que se nos cuenta como nuestro protagonista tiene verdaderos problemas para relacionarse... algo que en una situación así, solo puede ir a peor.

Fundamental es el trabajo actoral. Todos los actores está muy bien, pero creo que Harrelson está genial. Aparentemente, un paranoico, obsesionado con unos dulces, pero que encierra una historia detrás que le da sentido a esta obsesión -tremenda su escena en casa de Bill Murray-.
Ese es otro acierto de la historia. Al inicio, conocemos las reglas de Colombus. Estas le han permitido sobrellevar la situación, pero no resultan ser más una manera de enfrentarse al mundo y esto es algo que se repite con todos los personajes. Pero no olvidemos que es una comedia y por ello no quiero olvidarme de Bill Murray que aparece haciendo un cameo (largo) y que aparece en un segmento que me encantó.

Todavía no he dicho nada, pero también me pareció interesante la dirección de Richard Fleischer. La película cuenta con unos títulos de crédito brillantes y algunas escenas más que brillantes, como una en la que el grupo de protagonistas destroza una tienda de souvenirs con un estilo que parece sacado de La naranja mecánica. Igualmente destacaría. como dije al inicio, la manera en la que a diferencia de lo habitual es una película que transcurre en gran parte en espacio abierto, el que se suele evitar -muchas veces- en el género (aunque al final hay, algo así como, una cabaña).

Si tuviera que buscarle peros a la película... me dio la sensación en un momento dado, tras la presentación de los personajes, en el que parece que el guión cae en un punto un poco muerto, para -eso sí- terminar repuntando al final.

martes, 13 de octubre de 2009

Pandorum.

Es paradójico. Uno de los problemas fundamentales del cine de Hollywood hoy es que la mayoría de las veces se sabe como van a terminar las películas. Eso hace interesante plantearse qué sucedería si precisamente lo mejor de una película son la fase iniciales y, en contra de lo habitual, la final. Eso es, a grandes rasgos lo que sucede con Pandorum.

La película, dirigida por Christian Alvart, cuenta como una nave espacial es enviada al planeta Tanis en 2153 con el objetivo de colonizarlo y encontrar una esperanza para una raza humana que agoniza en la Tierra ante la falta de recursos naturales. A bordo de esta la tripulación duerme en un sueño forzado durante años, hasta que uno se despierta (Ben Foster) para descubrir que el viaje no ha ido tal y como estaba previsto.

La cinta ha llegado a las pantallas avalada por un enorme interés y lo cierto, es que una vez vista, deja una sensación un tanto agridulce. Cuenta con tres actos muy marcados. Durante el primero, que me gustó mucho parece que vamos a presenciar una historia de terror ambientada en una nave espacial, que se presenta casi más a modo de barco encantado -al modo de Horizonte final o Alien-.

Durante la segunda parte de la trama, esta da un giro, en lo que finalmente se revela como un simple (o no) mcguffin, pasando a convertirse en una cinta de acción, con reminiscencias de
Neil Marshall (The Descent). En este punto recordé a John Carpenter y como se manejaba en estas historias, en las que la referencia al western y a los héroes perseguidos por los indios es muy evidente, además creo que el veterano director le habría dado algo más de empaque a los seres con los que se encuentran los protagonistas, que parecen una mezcla entre los Fantasmas de Marte y el Predator.

Y esto nos lleva al final, que vendría a recuperar el tono del inicio. Eso da que pensar, que quizás lo mejor habría sido mantener la misma tónica durante todo el metraje, porque hay muchas cosas que quedan un poco pendientes. Quizás habría sido mejor dedicarle a todo el desarrollo menos tiempo y más a esta, en la que se plantean las verdaderas incógnitas de la historia.
Es esta debilidad del guión la que perjudica, terriblemente, al conjunto de la película.

Si destacaría la interpretación de Foster (que apunta a muy buen actor), que consigue sostener la película, la ambientación, muy oscuro y algunas referencias, fílmicas, como las ya mencionadas a las que cabría unir otras que irían desde Mad Max o Supernova hasta Matrix y religiosas, referidas al cielo, al infierno y al paraíso, que parecen intentar darle un giro más... trascendental a la película.

Pandorum parte de una idea buena, pero le dedica demasiado tiempo a la acción, algo que al final resulta bastante superfluo, dándole poco margen -precisamente- a lo que podría haber resultado más interesante para la trama, el terror y la sensación paranoide de no saber donde o cuando se vive.

lunes, 12 de octubre de 2009

Año uno (Year one).

Como dije hace poco... Si, la he visto (...me he atrevido).

Año uno es la historia de dos cavernícolas que expulsados de su tribu, por comer el fruto del árbol del bien y del mal, comienzan un viaje en el que se encontraran con personajes bíblicos como Caín y Abel, para terminar en Sodoma.

A aquellos a los que les guste especialmente Jack Black la película y todo su catálogo de muecas, gestos y demás, les encantará. Yo, no me encuentro entre ellos, eché de menos un poco más de presencia de Michael Cera, que si me parece está muy bien. También me gustaron los secundarios, sobre todo Oliver Plat y Vinnie Jones.

Pese a que me parece que dista mucho de ser una comedia redonda -para mi, por la cantidad de tiempo que la cámara se fija en Black- si que hubo algo que me sorprendió. Una reflexión muy curiosa acerca de la existencia de Dios. Si, en una película del Hollywood actual, dirigida por Harold Ramis. Pero que nadie se alarme, no deja de ser una comedia y bastante facilona...

domingo, 11 de octubre de 2009

Videos empantallados: The last man on earth (1964).

No estoy muy al tanto en el tema, así que no sé porque algunas películas pasan a ser de dominio público y otras no, pese a ser contemporáneas en el tiempo. Hoy, ya que es domingo y mañana es festivo dejo colgado, lo que para mi es, una pequeña joya: The last man on earth(1964). La primera adaptación de la novela de Richard Matheson, Soy leyenda, dirigida por Ubaldo Ragona y Sidney Salkow, protagonizada por el magnífico Vincent Price. La lástima es que no está en versión doblada ni con subtítulos.

La historia, creo, es bastante conocida. Tras un conflicto global los habitantes del planeta se convierten en una especia de vampiros. Huyen de la luz del sol, temen a las cruces y no soportan el ajo. ¿Dije todos? No, un científico que pasa sus días recordando a su familia y descubriendo como él es el monstruo para un nuevo mundo.

Con un presupuesto que se antoja limitado, aunque creo que se nota la influencia en películas posteriores como La noche de los muertos vivientes (1968), gran parte del peso de la historia recae en la interpretación de Price.



¿Más? Aquí la magnífica revisión de la película hecha por el Becario Lucifér.

martes, 6 de octubre de 2009

Grandes momentos de la historia del cine: Fast food nation.

En la línea -y casi a modo de reconocimiento- de uno de los vídeos seleccionados por mi compañero Dante -en especial este-, hoy el momento seleccionado es uno proveniente de Fast food nation (2006). Su director, Richard Linklater vendría a ser, en cierto modo, el "equivalente USA" de Michael Winterbottom. Un autor capaz de emplear el medio cinematográfico en cualquiera de sus variantes y capaz de desenvolverse en (casi) cualquier género con solvencia.

En Fast food nation nos habla del proceso de elaboración de la comida rápida y presentándose como un proceso mucho menos inocente de lo que pensamos cada vez que vamos a un restaurante de este tipo de comida, a través de varias historias paralelas: la del representante (Greg Kinnear) de una empresa que investiga ciertos residuos encontrados en la carne que utilizan, una pareja de mejicanos que cruzan la frontera y encuentran trabajo en una planta de procesado de carne... de todos los personajes, uno de los que más me gustó fue el interpretado por Kris Kristofferson. Un viejo ganadero, con una visión -aparentemente- anticuada del mundo...

domingo, 4 de octubre de 2009

Preview: The box.

Si existe un director inclasificable en el Hollywood actual, ese es Richard Kelly. Donnie Darko o, la casi inédita, Southland Tales -a la que en Videodromo le dedican un magnífico monográfico- dan buena fe de ello. Su película más reciente es la adaptación de un relato de Richard Matheson: The box.

En la puerta de la casa donde vive una pareja, Cameron Diaz y James Marsden, alguien deja una caja. A la mañana siguiente, un desconocido (Frank Langella) les advierte. Si la abren, recibirán un millón de dólares, pero también de que alguien, en algún lugar del mundo, morirá.

El estreno, en USA el 6 de noviembre y por confirmar el resto, se presupone que en el resto del mundo será en torno a esos días.

Ya lo había leído en algún lado, y no sé si estarán de acuerdo, pero hasta en el trailer parece que no hay mucha claridad respecto a la historia. Como me decía un amigo, es como si los ejecutivos no supieran como venderla (¿ciencia ficción? ¿terror?). Además ¿qué sería de Kelly sin paradojas?
¿Qué les parece.?

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Gamer.

Vamos a ponernos en situación...
Cojamos a prota de 300, poniendo cara de espartano. Lo juntamos con Dexter, "regalando" algunos de los momentos más inclasificables que se han podido ver en la pantalla ultimamente -como verle cantar, y bailar, el I got you under my skin. A todo eso le damos un aire donde se mezclen Perseguido, Matrix, Los Sims y alguna que otra cosa que se me pueda escapar y lo que obtendremos es una película digna de un nuevo género, algo así como "Si, la he visto (...me he atrevido)". En esta podría encajar perfectamente Gamer.

El futuro próximo. Un joven magnate de los videojuegos ha creado la experiencia definitiva, en la que los jugadores no solo asumen un rol, sino que son capaces de controlar a seres humanos "de verdad". Uno de ellos, es un presidiario que intenta recuperar su libertad (y a su familia) en la versión más salvaje del juego.

Poco puedo decir de la película. Parte de una idea, cuando menos, curiosa. Eso de entrar en el cuerpo de otra persona y controlarlo no deja de ser llamativo. Además de que podría llevar a una serie de cuestiones curiosas sobre el yo y nuestra manera de actuar... pero que nadie se engañe. Eso no se va a ver en la película. Tras un inicio regular, aunque de un montaje -para mi- demasiado agitado, a los tres cuartos de hora la historia se agota. En el momento que termina la acción. Esta es lo más logrado que tiene, fundamentalmente porque es bastante sangrienta -o al menos en lo que suele ser para el cine taquillero- y es un aliciente.

¿Aparte de eso? Diría que nada, la historia deja caer cosas. No diría que cuenta, porque realmente no cuenta nada. Las cosas pasan, pero tampoco tenemos una gran explicación. Aunque cuando la tenemos, como al conocer la motivación del personaje de Michael C. Hall, la verdad que sería mejor ignorarla...

domingo, 27 de septiembre de 2009

Preview: Paranormal Activity.

Tengo, ahora mismo, la televisión puesta. Veo en el programa de Iker Jiménez que hablan de una película que parece será uno de los sleepers de la temporada, Paranormal activity. El director del Festival de Sitges, Angel Salas, habla de cinerrealidad, de lo poco que se sabe de su realizador (Oren Peli), así como del equipo de la película y de ciertas leyendas que circulan por internet acerca de si realmente es una película o suceso reales, o que si Peli existe o es un nombre tras el que se esconde un colectivo que ha filmado sucesos reales...

Por otro lado, ya había leído sobre esta película en la web de la revista Scifi World. Rodada hace dos años, sus derechos estaban en poder de la Dreamworks que tenía previsto un remake, que no se va a realizar.

Pese a lo que se puede leer, el director (aquí una entrevista en inglés para Shcok till you drop)... existe y si... es una película. La campaña de publicidad juega, como ya pasó con Rec, con las reacciones del público y con el aspecto documental de la película, significativo cuando contó con un presupuesto de once mil dólares. Y más llamativa es la fórmula usada para su estreno en USA (en España estará para el 27 de noviembre), bajo la fórmula "Demand it". La película salió este fin de semana en trece salas de los Estados Unidos y en la página de internet de la misma, los espectadores pueden solicitar que se estrene en su ciudad.
La trama gira en torno a una pareja que vive en una casa en la que empiezan a suceder cosas extrañas. Para saber que es lo que las origina, filman con cámaras de vídeo el interior de su hogar.