sábado, 10 de enero de 2009

Red de mentiras (Body of lies).


Pese a que ya es una cuestión recurrente, voy a intentar escribir esta crítica sin hablar mal de Ridley Scott... al menos, intentaré no hablar de lo que hizo, ni usar frases (míticas) como "¿quién dirigió realmente Blade Runner?". No... espero.
Ridley Scott es un cineasta al que asociar a la mentira, el engaño, al timo. A lo largo de toda su filmografía hay una presencia, constante de cosas que son (o no) lo que parecen. En Blade runner, unos androides pretenden hacerse pasar por "verdaderos" seres humanos; Gladiador... o cómo un general romano se transforma en un gladiador para vengar a su familia; ¿qué decir de Los timadores?
Red de mentiras (Body of lies) es otro ejemplo de ello.

Red de mentiras se basa en la novela homónima de David Ignatius, en la que se cuenta la historia de un agente de la CIA -Roger Ferris/Leonardo DiCaprio- destinado a Jordania en la búsqueda de un importante líder de Al Quaeda. Mientras tiene, por un lado, a su jefe -Ed Hoffman/Russell Crowe- que le sigue, la mayoría del tiempo, a distancia y al jefe del espionaje jordano -Hani/Mark Strong-, que intenta utilizarlo en beneficio propio.

Como decía, si todo el argumento se desarrolla alrededor de la mentira, no menos importancia tienen los actores. El personaje de DiCaprio muestra una manera de ver las cosas muy poco habitual, muy antiamericana. Esto, en cierto modo, vendría a ser el símil del Lawrence de Arabia de Peter Otoole. Un individuo que interesado en lo musulman intenta alejarse de lo occidental, habla el idioma y conoce sus costumbres. Es raro para sus compatriotas como su jefe, una especie de Demiurgo, que lo ve todo desde el cielo, y que representaría esa manera de actuar teórica, manipuladora, que considera al otro como mas primitivo -en todo el sentido peyorativo que pueda tener esa palabra-. Esta oposición entre personajes queda patente en la concepción de cada personaje, de un lado, en el modo de concebir el trabajo. Uno se lo toma así de manera distante, el otro como algo personal, intentando mantener sus ideales -aunque estos quizás estén demasiado idealizados (perdón por la reiteración-. Para uno, Oriente medio es un lugar del que salir y para el otro es el lugar para estar. Esta oposición irá más allá, Crowe tiene una vida tranquila en un barrio residencial, esta casado con una mujer guapa y unos hijos adorables. Mientras que DiCaprio es casi un nómada, de país en país, casi inhabilitado para tener relaciones interpersonales.
La diferencia los entre personajes se acentúa en la escena que comparte Crowe y Strong, donde la distancia entre ambos parece insalvable, al tiempo que dejan claro el carácter de cada personaje. Pero también sucede con DiCaprio, que no deja de ser visto como un extranjero.

La película es eficaz, no aburre y consigue, poco a poco, atrapar al espectador en su historia. Es inteligente, o al menos lo suficiente como para que el espectador no se sienta tratado como un tonto. Pero el regusto que deja al final es un poco... contradictorio. Ocurre como con American ganster. Está muy bien rodada, es una obviedad decir que Scott tiene muchísimo oficio con la cámara, pero la historia no sorprende -no olvidemos aquella Syriana-. Llega a ser una buena película, pero no llega a ser una gran película. Tiene la suerte de contar, eso si, con un reparto muy bueno y con un McGuffin, justo a media película que pese a bien llevado, no deja de parecer -por momentos- un poco inverosímil.

2 comentarios:

  1. Cierto que es muy entretenida y los protagonistas están inmensos los dos especialmente di Caprio. Ridley scott demuestra veteranía tras las cámaras.

    Saludos,

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias. De acuerdo plenamente contigo, Ramón. Es muy entretenida. La pena puede estar en que, quizás, de Ridley Scott se espera más... o se esperaba.

    ResponderEliminar