jueves, 8 de enero de 2009

RocknRolla.

Guy Ritchie se dio a conocer con Lock & Stock y se encumbró con Snatch. Cerdos y diamantes, que lo convirtieron en la nueva promesa del cine británico. Con un estilo propio, de montajes frescos y ágiles, contando historias ambientadas en los bajos fondos londinenses, cargadas con elevadas dosis de humor.
Luego se casó con Madonna, se convirtió en un personaje de la prensa rosa... y llegó Barridos por la marea. A partir de hay, el olvido de público y crítica. Después, el divorcio y con él, como le sucede a los divorciados, intentar demostrar(se) que todavía "se mola". Así que retoma su trabajo en el terreno que mejor conoce, el del brit cool noir. Así llega RocknRolla.

Proporcionar una breve sinopsis de esta es tan difícil como de sus películas anteriores. Someramente, se puede decir que es una trama de enredo en la que intervienen millonarios rusos propietarios de equipos de fútbol, mafiosos británicos metidos en el negocio inmobiliario, delincuentes de medio pelo y estrellas del rock con problemas de drogas

Como decía en la introducción, Ritchie ha vuelto al terreno que conoce. Minimizando los riesgos, apostando sobre seguro. La cuestión es que el resultado no sorprende. Gusta, pero también es cierto que todo suena a ya visto.

RocknRolla cuenta con un reparto interesante. Gerard Butler, en su papel; Tom Wilikinson, como mafioso y varios secundarios a destacar: Thandie Newton, la contable del millonario ruso, queda un poco de relleno; Toby Kebbell, un músico-niño mimado-drogadicto, que se convierte en el auténtico robaplanos de la cinta y, por último, Idris Elba, que conforma interesante un contrapunto al persona de Butler.
Lo que ocurre, al menos a mi me sucede, es que este cast es muy glamuroso, muy de diseño. Algo así como un Ocean´s Eleven londinense, pero carente, en gran medida, del atractivo de personajes de otras películas anteriores. Pese a que si, los personajes de Gerard Butler yMark Strong (se me olvidó antes) son interesantes, no siento que haya personajes tan carismáticos como lo eran, por ejemplo, Boris el navaja (Rade Serbedzija/Snatch. Cerdos y diamantes) o el Turco (Jason Statham/Snatch. Cerdos y diamantes).

Otra cuestión es el guión. La historia no sorprenderá, y por momentos hasta dará un poco igual que este mejor o pero llegada, mientras sus partes funcionen aisladamente. Además de que todos esperamos ciertos giros en la historia... que se terminan dando. Si llamarán la atención las referencias a la homosexualidad que plagan la película, pero en muchos casos no pasan de la anecdótico -aunque algunas muy buenas (Butler vs. los rusos)-. Lo que sucede con el libreto es que aparte de las trampas habituales de Ritchie, en este hay unos cuantos huecos. Algunos, particularmente en lo que respecta al personaje de Thandie Newton, parecen pensados en una segunda parte -que en función de la recepción de esta se rodaría-. Pero esto no deja de ser molesto, en el sentido que da la sensación de que la película queda demasiado abierta, sobre todo con un personaje del que el espectador ha estado demasiado próximo.
En el plano estético, el director intenta mantener la continuidad con el estilo cultivado en sus dos primeras películas. Sin embargo, aqui o no sorprende o le falta cierta chispa. Pese a todo, hay alguna que otra escena que merece destacar (Particularmente, me quedaría con el baile).

Lo dicho, como los recién divorciados, Ritchie pone en marcha sus viejos trucos. Pueden gustar, pueden hacer gracia (que hacen), pero también es verdad que todo termina sonando demasiado y parece hecho para agradar. Por eso, por no arriesgar, por tenerlo todo demasiado diseñado, al final puede acabar aburriendo.

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