miércoles, 28 de enero de 2009

Valkiria (Valkyrie).

Bryan Singer es conocido por varios motivos. Para unos, por haber llevado a las pantallas las aventuras de los X-Men en dos ocasiones. Otros, recordarán su nombre de verlo como productor en la serie House. Y algunos le recordarán por haber realizado una de las joyas de los noventa, Sospechosos habituales.
Ahora, se sale de las adaptaciones de personajes de cómic -también filmó Superman Returns-, y recrea el intento de asesinato que sufrió Adolf Hitler en 1944. El nombre en clave de la operación también es el de la película: Valkiria (Valkyrie).

Es llamativo el interés que tiene el directo en el nazismo. Este formaba parte fundamental de la trama de otra de sus películas (Verano de corrupción/Apt Pupil), donde un jovencito (Brad Renfo) descubría que su vecino (Ian McKellen) era un antiguo alto cargo nazi. Y esto también se hacía patente en X-Men, donde aparecía Magneto (aunque su origen como superviviente de un campo de exterminio ya aparecía en el cómic).
Quizás, mirando más allá, lo que verdaderamente puede interesar a Singer es la idea de la alienación y como somos susceptibles a dejarnos engañar como colectivo. Esa es otra de sus constantes, que se relacionaría con el nazismo y con el marginamiento de los X-Men.
Porque en el fondo, el coronel von Stauffenberg (Tom Cruise) se muestra como un individuo que rechaza la mentira en la que vive la Alemania del momento.

Para contar esta historia, el director neoyorkino ha vuelto a contar con el guionista de Sospechosos habituales, Christopher McQuarrie y se ha rodeado de un reparto increíble:
Aparte de Tom Cruise... Kenneth Branagh, Bill Nighy, Tom Wilkinson, Carice van Houte, Thomas Kretschmann, Terence Stamp, Eddie Izzard ... General Erich Fellgiebel, Kevin McNally y Christian Berkel... y todos, en general, están muy bien.
La manera de narrar la historia se acerca al cine de suspense y, más concretamente, a películas donde se tocaba el tema de la II Guerra Mundial como El ojo de la aguja (1981), pero desde otra perspectiva. En este caso, lo que sucedía en la entrañas del régimen, lo que -también- la pondría en relación con otras películas recientes ambientadas en la época como El hundimiento o El libro negro.
Una cosa a destacar es la estética de la película, en una línea muy clásica y más que correcta, en donde, de manera brillante, Hitler parece casi más una presencia abstracta, un mal casi indeterminado, que una persona.

La película, sin embargo, se queda un poco atascada ahí. Pese a su duración, en torno a la hora y cincuenta no se hace larga, pero en su contra juega el guión. Aunque logra transmitir la confusión de algunos momento y la tensión se matiene más que correctamente hasta el final, la cuestión está en los personajes. A estos les faltan detalles, complejidades y rasgos que los humanizarán y, al tiempo. ayudarán a darle la dimensión épica, dramática e íntima -al tiempo- que requerían, especialmente el personaje de Cruise, del que se echan de menos aspectos que apenas aparecen insinuados (la importancia del cristianismo, su origen aristocrático...).

6 comentarios:

  1. La veré este fin de semana, ya te contaré.

    Saludos,

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  2. Oks. Estaré esperando tu crítica.
    :D

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  3. Tengo ganas de ver esta película, en cuanto salga una versión buena del film por Internet me pondré rapidísimamente a verla. Espero que no me defraude, ejjeje.
    ¡Saludos!

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  4. Ok. Ya me dirás que te parece. ;D

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  5. Finalmente la he visto y me ha gustado, aunque el conjunto resulta algo frío. Tanto los actores como el director son muy correctos, pero quizá demasiado. Un espectáculo pulcro pero que le falta un punto de emoción.

    Saludos,

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  6. Exactamente. Esa es la palabra, pulcra, correcta, pero a mi me falto algo de tensión, no en la trama, pero si en los personajes.
    Saludos.

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