martes, 10 de febrero de 2009

Slumdog millonaire.

Danny Boyle es autor de una filmografía, aparentemente heterogénea. En principio, sus películas no tienen, al menos argumentalmente, nada que ver entre sí. Cada uno de sus proyectos parece ser radicalmente distinto del anterior. Sin embargo, yo -personalmente- no tengo tan claro que no exista esta relación. Porque si que creo que existe una relación entre las historias y sobre todo los protagonistas de sus películas. Sólo pensemos en los protagonistas de Trainspotting, La playa, 28 días después, Millones, Sunshine o, su última película, Slumdog millonaire. En todos los casos, jóvenes, cuyo núcleo familiar o no existe o ha desaparecido, que viven en contextos adversos, muchas veces no desde una postura pesimista... porque no consideran que exista un futuro por el que preocuparse. Pero a los que se les presenta una oportunidad... una isla paradisiaca, un dinero robado... o veinte millones de rupias... y siempre bajo un aire, entre mágico y decadente, que transforma sus historias en versiones contemporáneas de Charles Dickens.

El perro marginal millonario, el "slumdog millonaire" del título es otro de los personajes de la galería de Boyle. Jamal Malik, un joven de los suburbios de Mumbai, hindú y musulmán que participa en la versión india de "¿Quieres ser millonario?". Está a una pregunta de ganar el premio, veinte millones de rupias. Pero le acusan de hacer trampa y es detenido por la policía. Durante el interrogatorio, va dando las claves de cómo sabía las respuestas, que a su vez significan un recorrido por su vida. A lo largo de este periplo conocemos como cambia el país a lo largo de los años, filtrándose una dura crítica social (no en vano, el guionista, Simon Beaufoy fue autor del libreto de Full Monty), en la que parece sólo hay una manera de escapar a la mayor de las miserias... con dinero...
¿Sólo con dinero?

La película está constituida en dos partes. Durante la primera, más amplia, presenciamos el interrogatorio, en el que se alterna el tiempo presente y el pasado, mediante flashbacks en los que se muestran la infancia y pubertad del protagonista y su hermano. En la segunda culmina lo anterior, todo sucede en presente y funciona a modo de largo clímax, que quizás sea una de las cosas más flojillas de la peli. O más que floja, previsible. En este se cierra el destino de los personajes.

Para rodar esta adaptación de la novela de Vikas Swarup, el director se ha trasladado a La India, con un equipo pequeño, rodando de maneras, por momentos, casi furtiva. Pero que nadie se preocupe. Esta sigue siendo una película de Danny Boyle, con lo que ello significa. Es decir, que cuenta con unas pautas estéticas muy propias, con un marcado acento pop, un gran colorido, utilizando planos y angulaciones (picados y contrapicados) poco habituales, siendo fiel a un estilo visual propio. De hecho, yo pondría esta Slumdog Millonaire muy en relación con 28 días después. Como en esta, el uso de cámaras digitales transmite una sensación de instantaneidad.

Gran parte de la historia orbita en torno a la relación entre los dos hermanos protagonistas, Jamal y Salim. Desde pequeños, entre ambos hay una brecha que se acentúa cuando conocen a una niña llamada Latika. Si bien, es interesante la idea de los hermanos y como su relación va avanzando-deteriorándose a lo largo del metraje, el personaje de Latika parece casi más sacado de una película de Ridely Scott. Tiene significado, e importancia, pero su personaje tal cual prácticamente adolece de algo de desarrollo. Es un personaje, pero no termina de ser una persona, como si sucede con los protagonistas. Con todo, la película encierra personajes interesantísimos, yo -personalmente- me quedo con el cantor ciego.

Con un buen ritmo, que no hace que la cinta decaiga y beneficiándose de las interpretaciones, sobre todo de los actores niños. Lo que más admirable me parece de esta película es su homogeneidad, que en cierto modo me ha recordado a Ciudad de Dios y lo consecuente que es en función de sus propios planteamientos. Desde el inicio, en la que no deja nada al azar, al destino -el otro gran protagonista-, para contar una fábula universal, hermosa y dura, mediante una mirada a veces muy poco amable con los clichés que se nos venden de La India (solo hay que ver la secuencia del Taj Mahal).

M.I.A Paper planes.

4 comentarios:

  1. Si la cosa te ha recordado a Ciudad de Dios, para mí la película ya se ha ganado algunos puntos... y eso que no le tengo demasiada fe a Danny Boyle.
    Saludos

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  2. Saludos, amigo.
    Pues si, tiene cosas muy próximas. Quizás por como describe la vida en las zonas marginales, y el tipo de lenguaje que usa. Sobre todo, en la parte en la infancia y juventud de los protagonistas.

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  3. Estupenda película. Aun no he visto la de Benjamin Button pero creo que Slumdog será la ganadora de los Oscar.

    Saludos,

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  4. Yo tampoco he podido verla aún, pero creo que la "lucha" estará entre ambas.
    Saludos.

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