martes, 10 de marzo de 2009

Watchmen.


Decía el director Quentin Tarantino, a través del personaje de Bill en Kill Bill:


Lo que es lo mismo, para los hispanoparlantes, al personaje interpretado por David Caradine le gustaba Superman, porque pese a no ser un gran cómic, en su mitología, era el mas sincero de los superhéroes. Mientras Spiderman, Batman o Ironman eran la personalidad oculta de alguien, Superman era él mismo. Y se había tenido que crear un alter ego, Clark Kent, para ocultarse de la sociedad.
Pero si hablamos de los personajes de la película que nos ocupa, Watchmen, no sé si es tan fácil establecer esa distinción.

Como ya habrán podido leer u oír hasta la extenuación, Watchmen adapta la novela gráfica homónima creada por Dave Gibbons y Alan Moore. En ella se nos ofrece una realidad distópica. La acción transcurre en unos años ochenta donde Estados Unidos ha ganado la Guerra del Vietnam, Nixon ha sido reelegido unas cuantas veces y en la que los superhéroes no son más que, salvo uno de ellos, personas normales, carentes de poderes especiales. Este mundo vive amenazado por una catástrofe nuclear, fruto de la guerra fría, pero también por sus propios demonios que amenazan las almas de los vigilantes (los Watchmen del título).


Lo primero que hay que plantear es como con esta adaptación, pienso, pasará lo mismo que sucedió con 300. No existirá un termino medio. Muchos la juzgarán en base al cómic y, puede que no como lo que es, una película.

En la cinta, dirigida por Zach Snyder lo destacaría todo, su tono duro, los toques gore, a veces cercanos a lo absurdo... Empezaría por la increíble ambientación de lo que es ya un pasado para nosotros, mezclando lo ya sucedido -increíbles títulos de crédito, en los que se resumen más de treinta años de esta realidad- con hechos históricos reales -el asesinato de JFK o la Guerra del Vietnam-. Pero no sólo eso, el vestuario y los peinados son totalmente ochenteros; igual sucede con la música, que salvo en uno de los casos -por demasiado evidente- colabora a crear época. Pero también el la línea del noir, creando un clima opresivo y desesperanzado, úna ciudad que Rorschach recorre como lo hacia Robert De Niro en Taxi Driver.

Por otra parte, la historia. Todo comienza con el asesinato de uno de los personajes, El Comediante (Jeffrey Dean Norgan), que es investigado por otro de ellos, Rorschach (Jackie Earle Haley). Esto sirve de hilo conductor del desarrollo del resto de la historia en la línea del cine negro. Cómo sucedía en el film noir, en el que en ocasiones la historia pasaba a un segundo plano ante el interés por describir ambientes y personajes, por un estilo sucede aquí, de ahí que quizás la fase de resolución sea lo más flojo, que no el final. En cierto modo la historia, en la que se nota el recorte de ciertas subtramas, no es tan importante como lo puede ser la descripción de los personajes.

Esto, para mí, es el gran hallazgo de la película. Contar la historia de unos héroes de una manera totalmente humana, con sus virtudes y, sobre todo, sus vicios y defectos. Esta dimensión de los personajes es lo que me parece magnífica. Todos ellos están muy bien caracterizados y magníficamente interpretados, aprovechando además que se trata de un reparto, casi, sin caras conocidas.

Estos vigilantes distan y mucho de ser superhéroes al uso. Aquí establecería un paralelismo con los espartanos de 300. Nuevamente nos encontramos con unos individuos que no tiene cabida en la sociedad, habrá quienes intentarán integrarse en ella, otros son rechazados -Rorschach-, y algunos son integrados por el interés en sus cualidades sus cualidades -como el Dr. Mahattan (Billy Crudup)-. Pero el hecho de estar fuera de circulación, de no poder ir enmascarados los pone en una situación de inutilidad total, Buho nocturno II (Patrick Wilson) lo ejemplifica perfectamente o Espectro de Seda (Malin Akerman), que casi carece de una identidad más allá de esa. Así, como los hombres de Leónidas, en su disfuncionalidad solo se sienten ellos mismo cuando están en la batalla.

En esta línea me gustaría destacar el valor de la máscara. En principio se podría considerar que es una manera de ocultar la identidad. Pero a lo largo del metraje, lo que vemos es que en el fondo es que esa es su verdadera identidad. El genial y humano -a su pesar, como El Comediante- Rorschach, el hilo conductor de la historia, cuando le arrebatan su máscara dice en varias ocasiones "Devuélveme mi cara". Para ellos, su verdadera cara no es la que dan a la sociedad.

Todo esto encierra una interesante reflexión acerca de los superhéroes, poniendo en jaque la idea que se tiene de ellos, normalmente, como seres rectos, en ocasiones unidimensionales. Y, a su vez, en esto se encierra una mirada sobre la sociedad, en tanto el valor que la figura de los héroes del cómic, a la manera de los antiguos mitos griegos.

6 comentarios:

  1. En breve, hoy o mañana tal vez, veré la película. A ver si hace honor al cómic. Ya te comentaré qué me ha parecido. Por lo que leí a Alan Moore no le ha hecho mucha gracia la adaptación del cómic. Espero que no sea un mal augurio. A mí el cómic me fascinó, supuso el paso del noveno arte a las altas cotas de la literatura universal por su versatilidad en personajes y en la temática que trata.
    ¡Saludos!

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  2. Ok, espero que te guste y estaré esperando para leer tu opinión.
    Respecto Moore, mi opinión es que él, en sí, es todo un personaje de bastante complejidad.
    De todas maneras, ya te digo, esperaré a leer que te ha parecido.
    Saludos.

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  3. Si, lei tu critica, que me pareció muy acertada.

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  4. Ya he visto la película y, como no, era obligada la parada en tu blog para opinar sobre ella.
    Creo que focalizando desde el punto de vista del cómic (que creo que no es necesario hacer calcos sobre algo ya hecho sobre papel) y del punto de vista como película como algo autónomo, es sensacional, un gran logro, espectacular. La historia, además, está muy bien urdida con la focalización interna de cada personaje explicando su destino y su pasado perfectamente dosificado, como si de un relato largo se tratara. El dr. Manhattan ha cumplido mis expectativas de sobras, pues tenía una ilusión por verlo en carne y hueso con sus poderes, y han acertado de lleno, al igual que mi predilecto, Roscharch. Y, como no, la furibunda mentalidad del Comediante, genialmente interpretado.
    Funciona perfectamente el film en todos los sentidos, desde los FX hasta la música, el ambiente noir... Todo. No me ha defraudado nada, me ha parecido la película más buena de súperhéroes o antihéroes mejor elaborada de las que se han hecho hasta ahora.
    ¡Saludos!

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  5. Saludos Dante.
    Me alegro mucho de que te haya gustado la película. Has dado en el clavo de las cosas que destacaría de la película. Para mí la fundamental la profundidad de los personajes. Eso es especialmente destacable en el caso del Doctor Manhattan. Roscharch, El Comediante o cualquiera de los otros tiene un aspecto real, todos menos el Doctor. Pero si es cierto que hasta por ese lado, la pelí cumple y con nota.

    No sé si la mejor, pero si te diría que, para mí, esta a la altura -como mínimo- de El Caballero Oscuro.

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