miércoles, 13 de mayo de 2009

Sicko.

Me niego. Ya me doy por vencido. No diré nada sobre la política de los distribuidores españoles. La película que hoy nos ocupa, Sicko, que se ha estrenado el pasado 30 de abril de este año en España, llega con dos años de retraso. No hablamos de un director marginal o desconocido, ni de una película que no atraiga al público. Sin embargo, así es...

De Michael Moore se dicen muchas cosas. Dos, quizás, por encima de otras. Una que es un egomaniaco y dos, que tergiversa la realidad, para llevar sus historias a su terreno.
Y es posible.
Sin embargo, en un panorama cinematográfico tan,por momentos, políticamente correcto se hace necesaria una figura como la suya. Alguien que es capaz de utilizar el cine como arma y herramienta para denunciar lo que el considera que no funciona en la sociedad. Particularmente en la suya, la norteamericana, que -en cierto modo- es la nuestra.
En esta ocasión, Sicko, el director nacido en la ciudad de Flint ataca al sistema médico de los Estados Unidos, comparándola con la que se puede encontrar en otros países e incluso en la base militar de Guantánamo.

A diferencia de lo que ha sucedido en sus cintas anteriores, en las que era la administración Bush el objeto de sus iras, en esta es todo un sistema. No hay un delirante Charlton Heston, ni un presidente inepto. Lo que nos encontramos es con una entramada red en la que entrecruza la administración y el sistema de aseguradoras, que interesadas en el rendimiento económico, son capaces de poner precio a la salud. Y, peor aún, buscar estrategias para no prestar servicio a sus clientes.

Dos son las cosas que más me llaman la atención (o me inquietan) de la película. El primero, la comparación con Europa (y Canada). Me plantea la duda de, si realmente, aquí vivimos en una especie de sociedad ideal en la que todas nuestras necesidades están cubiertas... y no es así. Por otro lado, me lo intento plantear desde la perspectiva del espectador estadounidense. Si bien, es algo manipulador en su planteamiento, que mejor manera de confrontar su sistema con el nuestro, en el que (al menos por ahora) no es más importante el beneficio económico de la empresa que el bienestar de los enfermos.
El otro trozo de la película que destacaría es el último. En él, Moore y los pacientes cuyos casos se han ido contando van hasta la (diabólica) isla de Cuba. Primero a solicitar atención médica en la base de Guantánamo y luego a un hospital público cubano.
No sé. La conclusión a la que se llega al final, sobre la proximidad de los opuestos y la reivindicación de, por encima de todo, lo correcto para la sociedad hace que todas las trampas, las triquiñuelas que usa el realizador pasen a un segundo plano.

6 comentarios:

  1. Coincido contigo, Moore es un demagogo pero no le falta razón. Allí interesa más el beneficio económico que la salud.
    El film te hace pensar y eso siempre es bueno.

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  2. Eso es, compañero. Pero en cierto modo, creo que no debería de ser criticado, o al menos no tanto, cuando el cine (como la política) está repleto bien de personajes que mienten descaradamente -y con unos fines no muy claros- o de otros que nos toman directamente por tontos.
    Creo que la suya es una demagogía que al menos hace pensar y eso... como bien tu dices, no es poco.

    Saludos.

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  3. Moore es un manipulador hasta cierto punto, y hay que ver con cuidado de no dejarse embaucar porque no siempre todas las partes tienen la misma voz. Pero tiene ideas geniales como la visita al finado Charlton Heston, o la visita a al hospital de Cuba.

    Saludos!

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  4. Saludos Dr.
    Así es. Lo que creo que es más importante en su cine es en qué medida esas mentiras tienen (o no) una justificación. ¿La administración Bush no lo merecía? ¿La presencia de armas?
    Me llama la atención como son las críticas hacía el, cuando durante años el cine ha vendido ideas totalmente falsas, pero que al final se han demostrado como lo que son.

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  5. Ciertamente no llena tanto esta película como sus predecesoras pero te hace pensar en lo mal que funcionan ciertos aspectos de la sociedad actual... Me gusta que no haya una persona que sea claro objetivo de las críticas...

    un saludo,..

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  6. Saludos Davicine...
    Quizás, eso que comentas, se deba al tema, que quizás si que nos pilla un poco más de lejos que el 11S y la violencia. Pero si que tiene una cosa buena y es lo que dices, hace pensar.

    Respecto a lo otro que comentas, también me parece un acierto no personalizar todo en una sola persona, cuando es un problema muy complejo.

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