domingo, 21 de junio de 2009

Terminator Salvation.

Lo malo de los análisis es que, a veces, uno ve lo que quiere ver. De cosas que no tienen más historias se sacan interpretaciones que van más allá de lo que luego se ve en pantalla. Uno de esos casos, y han habido bastantes, es la saga Terminator.
Si analizáramos la raíz de la historia que nos han ido con tanto a lo largo de las cuatro películas que la conforman nos hablan del miedo a la máquina. Estas envían de manera sucesiva robots con apariencia humana destinadas a finiquitar la futura resistencia humana. Pero lo interesante es que si se analizara desde un punto de vista marxista, la historia sería la del individuo que intenta ser anulado por los medios de producción masiva. De hecho Skynet, la responsable de la guerra nuclear que arrasará con la especie, no es ni más ni menos que la sublimación última de los grandes medios de producción en los que el propio medio de producción se convierte en autónomo.

Esta ha sido la base de tres partes y es la misma de la última (Terminator Salvation) dirigida en esta ocasión por McG. De nuevo nos encontramos con John Connor, esta vez interpretado por Christian Bale, a punto de convertirse en líder de la resistencia. Al mismo tiempo, un hombre se despierta tambaleándose en las ruinas de una base de Skynet. Se trata de Marcus, cuyos últimos recuerdos son del corredor de la muerte. Interpretado por Sam Worthington, se convierte en el gran hallazgo de la película y en uno de sus pilares.

La película es de acción, en la que la historia en sí, es pobre. Se reduce a una trama muy simple. Marcus, por una parte huyendo de los terminators; Connor, por otra preparando un ataque a la base de las máquinas, pero se apoya en una idea, al menos, curiosa. La suerte de la película es que se notan algunos elementos. La mano de Jonathan Nolan se aprecia. Como ocurría en El prestigio, la historia se sustenta en dos personajes torturados, de marcado carácter obsesivo. Sobre todo el personaje de Bale que, sabemos cuenta con una buena motivación, pero que cae antipático en su obstinación y en el de Worthington con el que conectamos inmediatamente.
Por otra parte, estéticamente, es meritoria. Se han abandonado los tonos fríos, azulados de las partes anteriores y en esta ocasión se ha optado por una fotografía de tonos marrones, sucios, que conectan con los diferentes referentes que cuenta.
En llamativo, Terminator está un poco en el origen de la saga Matrix y ahora esta influye en la primera. La parte en la que vemos el mundo destruido y lo que se ha levantado a partir de sus ruinas, así como el diseño de algunas máquinas o el uso de un submarino, parece entroncar con la saga de los Wachowski. Y no sólo eso, a lo largo del metraje, las referencias a Mad Max (evidentes en Marcus) es evidente, así como a Transformers, El imperio del fuego, o incluso a la propia saga. Más de uno se sorprenderá viendo a John Connor pilotando una moto al ritmo de Guns N´Roses
Eso sí, cuenta con unos efectos especiales increíbles, así como una ambientación más que impresionante.
¿Qué sucede? La historia, como dije, es floja. La sinopsis no necesitaría más que de un par de frases, a lo que hay que unir que también hay ciertas cosas metidas muy "a propósito" de cara al público, como la niña, o esa historia de amor metida con calzador.

3 comentarios:

  1. Muy bien! y totalmente de acuerdo con los referentes que citas, Mad Max yo también lo pensé ipso-facto y si la auto referencia a T2 es obvia, más exagerada es a T1 con la lucha con el T800 en algunos planos calcaditos. ¿hacia falta?.

    Saludos

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  2. ¿Hacia falta? personalmente, creo que no. Pero en tanto que esta película está pensada en el gran público y en los fans más acerrimos, pues me imagino a un directivo sugiriendolo.
    Saludos.

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  3. Como dices, la peli es pobre, pero es que el director es malo hasta la saciedad (mala idea ponerlo viendo sus trabajos). A mí me aburrió de una manera mayúscula. Lástima porque Nolan y Bale pueden dar más de sí. Hay momentos de tedio absoluto y acción desmesurada. Extremos que no están bien puestos en la balanza del ritmo del film.

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