miércoles, 1 de julio de 2009

Los hombres que no amaban a las mujeres (Män som hatar kvinnor).

Mi aproximación hacia cada nueva adaptación de un "fenómeno literario" -lo que antes se llamaba best seller- suele estar marcado por el recelo. Normalmente tengo la tendencia a creer que el objetivo de estas es satisfacer las espectativas de los fans, dando la sensación de que, en cierto modo, se obvia al público que se aproxima a ellas por primera vez. En la traslación de Stieg Larsson de su novela Los hombres que no amaban a las mujeres, dirigida por Niels Arden Oplev pensaba que vería lo mismo. Pero, me he sorprendido al ver que no.

La historia es la de un periodista, Mikael Blomkvist (Michael Nyqvist), caído en desgracia, contratado por un magnate para que intente descubrir el paradero de su sobrina, desaparecida cuarenta años antes. En el curso de sus investigaciones entra en contacto con Lisbeth Salander(Noomi Rapace). Una habil hacker y, al tiempo, una inadaptada social.

Hasta aquí la historia puede parecer que transcurre por los límites de cierta normalidad... y es así. Pero conforme avanza la trama si cobran fuerza una serie de elementos que merece la pena destacar.

Por un lado, destacaría la importante presencia de la tecnología. A lo largo de las dos horas y media de metraje, vemos como la electrónica y la informática se han ido filtrando en nuestra sociedad hasta el punto de pasar a ser una herramienta a convertirse en imprescindibles para establecer relaciones interpersonales. Llaman la atención algunas escenas en las que los personajes, desprovistos de su móvil o su ordenador son, poco menos que, inútiles.
Otro aspecto, que creo que ahora, con el ascenso de las extremas derechas europeas... En las recientes elecciones europeas se ha vivido un aumento significativo de las ideologías de extrema derecha, a lo que hay que unir la relación entre grandes fortunas y grupos de poder con las mismas. Esto es algo que se ve en la historia y que, a nivel de argumento, sino fundamental es interesante. Más aún cuando vemos que esto es algo que entronca con la propia actividad del autor de la novela.

Y, por encima de todo, lo que hace esta película diferente son sus personajes. Particularmente, los protagonistas. Mikael Blomkvist empieza como el protagonista al uso, hasta que se cruza en su camino Lisbeth Salander, muy bien interpretado por Noomi Rapace. En ese momento se rompen los tópicos, masculino-femenino, para ser el, en muchas ocasiones el sujeto pasivo y ella, el activo. La escena de cama entre ellos lo deja bien a las claras, pero no solo eso, sino la manera de actuar de cada uno de ellos o el planteamiento del desenlace. Que si resulta lo más flojo de la historia, en el sentido que su trama no es nada especialmente innovador, pero si sus elementos.

2 comentarios:

  1. Tengo el problema de que por casa está el libro pero me da vergüenza leerlo y que me vean por el metro con él (aborregamiento colectivo: nadie lee nada y todo cristo leyendo un libro que se pone de moda, perdón si ofendo a alguien). A lo que iba que no se si verla o esperarme a leer el libro... de aquí a un par de años.

    Saludos!

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  2. Yo te recomendaría la película. Lo que decía, la trama no es especialmente innovadora, pero los personajes, ese background que tienen merece la pena.
    Saludos

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