martes, 13 de octubre de 2009

Pandorum.

Es paradójico. Uno de los problemas fundamentales del cine de Hollywood hoy es que la mayoría de las veces se sabe como van a terminar las películas. Eso hace interesante plantearse qué sucedería si precisamente lo mejor de una película son la fase iniciales y, en contra de lo habitual, la final. Eso es, a grandes rasgos lo que sucede con Pandorum.

La película, dirigida por Christian Alvart, cuenta como una nave espacial es enviada al planeta Tanis en 2153 con el objetivo de colonizarlo y encontrar una esperanza para una raza humana que agoniza en la Tierra ante la falta de recursos naturales. A bordo de esta la tripulación duerme en un sueño forzado durante años, hasta que uno se despierta (Ben Foster) para descubrir que el viaje no ha ido tal y como estaba previsto.

La cinta ha llegado a las pantallas avalada por un enorme interés y lo cierto, es que una vez vista, deja una sensación un tanto agridulce. Cuenta con tres actos muy marcados. Durante el primero, que me gustó mucho parece que vamos a presenciar una historia de terror ambientada en una nave espacial, que se presenta casi más a modo de barco encantado -al modo de Horizonte final o Alien-.

Durante la segunda parte de la trama, esta da un giro, en lo que finalmente se revela como un simple (o no) mcguffin, pasando a convertirse en una cinta de acción, con reminiscencias de
Neil Marshall (The Descent). En este punto recordé a John Carpenter y como se manejaba en estas historias, en las que la referencia al western y a los héroes perseguidos por los indios es muy evidente, además creo que el veterano director le habría dado algo más de empaque a los seres con los que se encuentran los protagonistas, que parecen una mezcla entre los Fantasmas de Marte y el Predator.

Y esto nos lleva al final, que vendría a recuperar el tono del inicio. Eso da que pensar, que quizás lo mejor habría sido mantener la misma tónica durante todo el metraje, porque hay muchas cosas que quedan un poco pendientes. Quizás habría sido mejor dedicarle a todo el desarrollo menos tiempo y más a esta, en la que se plantean las verdaderas incógnitas de la historia.
Es esta debilidad del guión la que perjudica, terriblemente, al conjunto de la película.

Si destacaría la interpretación de Foster (que apunta a muy buen actor), que consigue sostener la película, la ambientación, muy oscuro y algunas referencias, fílmicas, como las ya mencionadas a las que cabría unir otras que irían desde Mad Max o Supernova hasta Matrix y religiosas, referidas al cielo, al infierno y al paraíso, que parecen intentar darle un giro más... trascendental a la película.

Pandorum parte de una idea buena, pero le dedica demasiado tiempo a la acción, algo que al final resulta bastante superfluo, dándole poco margen -precisamente- a lo que podría haber resultado más interesante para la trama, el terror y la sensación paranoide de no saber donde o cuando se vive.

2 comentarios:

  1. Ayer mismo vi la película. Hombre, el final simplemente está "bien", pero tampoco es tan malo... Quizá lo mejor es el principio (hasta que se plantea la idea, cualquier cosa puede envolver el argumento, por eso el principio siempre es el mejor) y la mitad, que tampoco está tan mal.

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  2. ¡¡Saludos!!

    No, si a mi el final no me disgustó, lo que pasa es que el hecho de que lo que pasa al final y durante casi el setenta por ciento de la película no esté relacionado es lo que no me cuadro. Eso sí, coincido contigo con que el planteamiento de entrada es más que interesante.

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