jueves, 3 de diciembre de 2009

Paranormal activity.

Una de las cosas que caracteriza al mundo de internet es la flexibilidad del lenguaje. Para desespero de los más académicos se adoptan palabras o se castellanizan. Una de las que más me llama la atención es hype. Esta se utiliza para definir aquello que llega precedido de una fama que luego se demuestra excesiva y, creo, es una de las manifestaciones más características del mundo de los medios de comunicación en el que vivimos. De un lado, porque a través de estos llegan noticias, informaciones que crean el caldo de cultivo y luego... por otra parte, hay otro proceso de desconfianza. La que experimentan los espectadores que ya analizan (en este caso las películas) con una dureza un tanto inusual.

Una película como Paranormal activity está totalmente expuesta a circunstancias como esta. A estas alturas todos sabemos el dato de que su presupuesto fue de diez mil dólares y que, por ahora, lleva recaudados unos cien millones. Además, en un primer momento fue adquirida por Steven Spielberg que en lugar de encargar un remake prefirió estrenarla -cambiando el final-. Y lo más interesante, su estreno se ha producido "on demand". Los espectadores interesados en verla debían solicitar verla en la web de la película. Si se llegaba a una cantidad de público (en España doscientas mil) se podría ver proyectada.

La historia es la de una pareja (Micah y Katie) que padecen ciertos fenómenos extraños en su casa. Por ello graban con una videocámara su día a día y sobre todo, su dormitorio durante la noche. Mientras ellos duermen.

Lo primero que me vino a la cabeza al verla fue esto:
Pesadilla, 1781. John Herny Fuseli.

El cuadro de Fuseli hace real lo que solo habita en el mundo de la fantasía. Pesadillas que nos atacan durante la noche. Lo más interesante en este caso es que todo ello sucede mientras estamos en uno de nuestros momentos más vulnerable, el sueño. Este es un instante en el como ya hizo Alfred Hitchcock con la ducha de Psicosis, en el que se pierde todo control sobre lo que nos rodea. Lo que constituye un miedo casi primigenio.

Por otro lado, hay que contar el hecho de que vivimos en una sociedad urbana en la que confiamos en la seguridad que nos proporciona nuestro hogar. Lo malo puede sucedernos en la calle, pero en nuestra casa... no.
¿No?

Oren Peli, el director de la cinta introduce un factor, el paranormal, con el que juega, con la idea de qué sucedería si nuestra intimidad se viese alterada por una presencia anómala, que aquí adquiere tintes sobrenaturalees. Algo como en El exorcista, donde el miedo venía no de un ser monstruoso llegado del espacio exterior, ni de un asesino psicópata... el mal estaba en el dormitorio de una niña pequeña, a través de quien se manifestaba.

Todo esto es lo que a mí más me ha inquietado. Porque se trata de una película, en cierto modo previsible, de un perfil bajo, donde no se entra en cuestiones mucho más allá de la trama, pero que en su construcción se aleja bastante de los mecanismos más tópicos del género. Es mas importante la tensión que se produce que el impacto visual, a través del sonido y no por lo que se ve. A eso se unen dos factores importantes. Uno como se nos plantea que de manera paralela a la historia de miedo, la relación entre los protagonistas se va deteriorando; el otro su veracidad. Esta se apoya en la manera de filmarla -cámara de vídeo- y los protagonistas, desconocidos y bastante naturales en una interpretación con la que gran parte del público se puede identificar: jóvenes, urbanos, de clase media, media-alta.

Lo más destacable de Paranormal activity quizás sea la manera en la que ha rehuido de todo efectismo. La naturaleza del mal es demoníaca, pero su manifestación es durante gran parte del metraje apenas una abstracción, sonidos, golpes, portazos... la sensación del "hogar violado" de la que hablaba antes y logrando que la oscuridad sea lo que nos aterre.

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