lunes, 30 de marzo de 2009

Maurice Jarre.

Padre de Jean Michel Jarre, el recientemente fallecido Maurice Jarre fue el autor de alguna de las músicas de cine más inolvidables. Entre ellas cabe contar La escalera de Jacob, Mr. Jones y su asociación con David Lean, dela que nació la partirtura de La hija de Ryan, Doctor Zhivago y Lawrence de Arabia, de la que a continuación tenemos un vídeo de 1992.

Preview: Where The Wild Things Are.

Spike Jonze llevaba algo de tiempo sin aparecer por las pantallas, de hecho desde Adaptation en 2002, por eso este nuevo proyecto suyo me ha despertado muchísimo, todavía más, interés.
En Where The Wild Things Are, Max es un niño que es castigado a irse a la cama sin cenar. Enfadado y sintiendo que su madre no le quiere, imagina un mundo fantástico. Para adaptar el libro de Maurice Sendak en el que se basa combina imagen real, animatronics y CGI.

¿Intreresante, verdad? El estreno en USA será el 16 de octubre, el 22 en Argentina y en España, el 18 de diciembre.
Una cosa que impresiona, aparte de la imagen del trailer es el reparto. Cuenta con actores "reales" y otros que aportan sus voces. Entre otros se cuentan, Max Records, Catherine Keener, Forest Whitaker, Paul Dano y James Gandolfini.

domingo, 29 de marzo de 2009

The Visitor.

Es curioso como son los premios. Basta una nominación para que actores que cuentan a sus espaldas con una carrera larga, más como obreros que como estrellas del celuloide, pasen a tener un nombre para el gran público. Richard Jenkins es uno de ellos. Es una de esas caras que hemos ido viendo a lo largo de los últimos años (The Brocken, Quemar después de leer...) y que ahora, al ser nominado como mejor actor en la última edición de los Oscars con The visitor es una cara reconocida.


The visitor cuenta como un viudo, profesor de la Universidad de Connecticut es enviado a Nueva York para leer una ponencia sobre globalización y economía. Allí tiene un piso que casi nunca utiliza en el que encuentra a una pareja de inmigrantes ilegales, un sirio y una sudanesa, (Tarek/Haaz Sleiman y Zainab/Danai Gurira) viviendo.
La película cuenta con historias que se desarrollan de manera solapada. De una parte, el viejo profesor (Jenkins) que ya no siente nada por su trabajo y que no parece repuesto de la perdida de su esposa, busca en la música, una fuente para canalizar su dolor. Tanto la primera escena como la última, sobre todo esta (brillante), son elocuentes en ese sentido. También vemos cómo a través de esa pareja de inmigrantes que viven en su casa, va encontrando un modo de reconducir su vida. Con ellos y a través de la música. Es curioso, al principio vemos que el protagonista es incapaz de tocar el piano, luego con Tarek, aprenderá a tocar el tambor y al final entendemos el triste significado, más allá de la ruptura de diferencias, que la música posee para él.

También es la historia de como la sociedad norteamericana ha cambiado, de un lado por la aportación social que significa la presencia de inmigrantes. Por otro, como la paranoia que se ha adueñado de gran parte de la sociedad, transformando tras el 11s en terroristas a cualquier inmigrantes. Ello a través de una burocracia fría, distante con la realidad de cada individuo.
Todo ello lo hace desde la mayor de las sensiblidades, alternando la voluntad de denuncia de un problema real, con la historia de un hombre triste, gris y deshecho. Fruto de esta sensibilidad, por ejemplo, es la visión de Nueva York. Por momentos gris, pero también hermosa y real, alejada de los tópicos.
Con un ritmo pausado y pese a un bajón a la mitad de la películam cuenta con una muy buena segunda mitad de la historia, justo desde el momento en el que aparece la madre de Tarek (Hiam Abbass). Es cuando, en un giro, el relato pasa a contar una historia de amor maduro, más allá de las diferencias culturales y sociales.
Uno de los puntos fuertes de la película está en el reparto, el ya mencionado Jenkins, en un personaje gris y apático, la hermosura y la dignidad que transmite Hiam Abbass y Haaz Sleiman, que compone un brillante personaje, atractivo, seductor e ingenuo al tiempo.
Lo más hermoso de la película escrita y dirigida por Tom McCarthy esla manera en la que se cuenta la historia, real y sensible. Con personajes-personas, muy bien construidos aunque algunos aparezcan solo en una secuencia, su presencia no pasa desapercibida. Y que cuenta con otro logro, que es el de querer ser una película-denuncia, pero que logra trascender de lo meremente panfletario.

jueves, 26 de marzo de 2009

Grandes momentos de la historia del cine: Lazos ardientes (1996).

Antes de ser posmodernos y descubrirnos como era realmente el mundo en Matrix, los hermanos Wachowski realizaron una película digna de calificar como un magnífico ejercicio de estilo, Lazos ardientes (Bound, 1996). Una película, en el fondo, es de cine negro y en ella nos encontrábamos la siguiente secuencia. Una escena de seducción, no sólo entre las protagonistas (Jennifer Tilly y GIna Gershon), sino con los propios espectadores.

Meme: ¿Cuál es tu mejor post?

Dante, desde Monstruos invisibles, me llega un interesante meme (aquí se explica su origen). Este implica un ejercicio de autocrítica, porque consiste en elegir las dos mejores entradas de este blog, más otras dos de otro blog y plantear aquellos que pueden seguirlo.
Sin mas dilación, vamos allá.

-Mis entradas favoritas:
1. Análisis de la publicidad de Monstruoso, en Empantallado.
2. La escafandra y la mariposa, en Empantallado.
3. Clive Baker, en Horas de oscuridad.
4. Guerra mundial Z, en Almas oscuras.

-Los que pueden seguir esta iniciativa:
1. Zombi.blogia.
2. La cinta de Moëbius.
3. The Quatermass Xperiment.
4. Galax Pictures.

martes, 24 de marzo de 2009

The Broken.


Para hablar de The Broken me gustaría, de antemano, recomendar la acertadísima crítica que en Almas oscuras hacen de ella, sobre todo porque allí se hace un análisis bastante interesante de como la película alterna unas cuantas buenas ideas o otros tantos defectos.

The Broken es la historia de una mujer cuya vida da, casi de golpe un giro total y absolutamente oscuro. Todo comienza en el momento en el que ve, en la calle, a otra mujer muy parecida a ella misma.


En la película, escrita y dirigida por Sean Ellis, destacaría una serie de cosas. Los actores, la protagonista Lena Headey y Richard Jenkins están muy bien, y quizás eché en falta que este último apareciera más. Otro aspecto interesante es toda la puesta en escena, dominada por tonos blancos y grises, en un Londres vacío, deshumanizado, marcada por una premeditada frialdad. Esto es más interesante cuando hablamos de que es que es la unidad familiar lo que vemos, repetidamente, atacada.
También es interesante el ritmo pausado de la narración, que exige un esfuerzo en el espectador por fijarse, descubrir pequeños detalles, que luego irán encajando.

Hay, igualmente un más que interesante de la mirada, como puerta, manera de diferenciar lo que es normal de lo que no, que al tiempo se relacionaría con la presencia de otro elemento, fundamental, que he querido dejar para el final, y que es el meollo de toda la historia de The Broken. La presencia del Doppelgänger, el gemelo oscuro. Esta definición correspondería con un desdoblamiento de la personalidad. Esto da miedo, porque no se trata de que exista un "yo" que coexista con otro "yo". Lo que sucede es que la identidad del individuo original desaparece y se transforma, es reemplazada por otra, en la que mi cuerpo sigue siendo el mismo, pero no soy yo. Esto es lo que nos da miedo, por ejemplo, del cine de zombis. Ellos son nosotros, otros nosotros. Es lo mismo que pasaba en Reflejos y también es lo que sucedía en La invasión de los ladrones de cuerpos. Esta última es probablemente la película con la que The Broken tiene más deudas, con ciertas salvedades. Ignoramos casi todo del origen del mal, pero si que sabemos -creemos- que este no es extraterrestre, tampoco -pese a las pistas- sabemos si el hecho que vemos es generalizado o solo afecta a la familia protagonista.

Así con sus aciertos, vemos que se trata casi más de un thriller que de una historia de terror, donde lo que se pone en juicio es la identidad del individuo. Pero en la parte negativa nos encontramos que en algunos momentos peca de utilizar el susto fácil mediante el golpe de música... cuando, realmente, este no hace falta. También puede que la historia, hacia su parte final termine flojeado, pero me atrevería a poner esto en relación con el gran problema que le veo, que es el poco fondo que tenemos de los personajes.

sábado, 21 de marzo de 2009

Grandes momentos de la historia del cine: El planeta de los simios (1968).

A pesar de que hacía el final de su vida se hizo famoso por el radicalismo de sus propuestas (pensemos en su presidencia de la Asociación Nacional del Rifle), Charlton Heston protagonizó algunas películas de espíritu más antisistemas de la época. Pensemos en Hasta que el destino nos alcance (Soylent green), El último hombre vivo (Omega man) o la que nos ocupa, El planeta de los simios (Planet of the apes) que terminaba con un desagarrador discurso antibelicista.

Y para los que quieran oírlo en versión original.

jueves, 19 de marzo de 2009

Un esbozo de reportaje. Esperando a Godot y el cine contemporáneo.

Esperando a Godot es una de las obras cumbres del teatro del absurdo. Escrita por el dramaturgo Samuel Beckett, viene a representar el tedio y el vacío de la existencia humana, a partir de un grupo de personajes que, simplemente... esperan.

(Fragmento del I acto).

Vladimir y Estragon aguardan por Godot. No sabemos nada de ellos, vestidos con andrajos, esperan en una tierra yerma y arrasada a un personaje del que no sabemos nada. Tampoco conocemos porqué o para qué han quedado.
Mientras esperan, se presenta un personaje Pozzo, que dice ser el dueño de las tierras donde están. Atado al extremo de una cuerda, Lucky, su criado que no habla, piensa o anda, si su amo no se lo ordena.
Un niño aparece. Les avisa que Godot no irá ese día, pero quizás si al siguiente.

En el segundo acto, todo se repite. Vuelven a aparecer Pozzo y Lucky. Ciego, ahora uno y mudo el otro. Y de nuevo, aparece el niño.
Al final, Vladimir y Estragon deciden irse. Sin embargo, se sientan y se permanece inmóviles allí.

Las interpretaciones de esta obra son numerosas. Para unos, Godot no es ni más ni menos que Dios. Esperado, pero nunca aparecido. También se ve como una metáfora de la vida moderna, simbolizando su tedio y su falta de sentido, todo ello aderezado por la presencia de contrapuntos cómicos.

Lo que es interesante es que de manera más o menos directa, la obra del autor irlandés parece extender su sombra hasta el cine de hoy en día. No digo que sea un acto voluntario, pero lo que parece minimamente evidente es que a lo largo del cine de los últimos cincuenta años su sombra ha ido revoloteando las pantallas.

¿No? Piénselo. Recuerdan Reservoir dogs ¿verdad? Durante la primera mitad de la película vemos diálogos banales, "la conversación" sobre Madonna (por ejemplo) y luego como los protagonistas, los señores Blanco (Harvey Keitel), Naranja (Tim Roth), Rubio (Michael Madsen) y Rosa (Steve Buscemi) esperan. Tras el fracaso de un robo que no vemos, tienen que esperar en un desvencijado almacén a que Joe aparezca, un personaje cuya sombra se extiende sobre todas las acciones de los demás.

Otro ejemplo, lo encontramos en Bélgica. En Escondidos en Brujas, los personajes de Colin Farrell y Brendan Glesson encuentran su propio infierno particular, aburrido, lleno de turistas... en el que de nuevo esperan a un ser todopoderoso (Ralph Fiennes), que tiene -o cree tener- el destino de ambos en las manos, incluso el poder de castigarles por sus pecados.
En este caso, la referencia se hace más evidente. Conviene comentar que su director y guionista, Martin McDonagh, es un buen ejemplo del teatro de la crueldad, en el que es más importante el efecto que causa lo que se ve, más que en los detalles de la historia.

Por último, nos vamos a Francia. Allí podemos encontrar otro ejemplo reciente, 13 Tzameti. La cinta de Gela Babluani da una visión bastante pesimista de la vida, en la que un joven (George Babluani) trabaja en la casa del señor Godon, que también espera. En su caso, por una carta. Esta acaba en manos del joven obrero y da pie a que inicie un viaje hacia ninguna parte, o bajo unas circunstancias que desconoce y que terminarán por dar a entender una visión del valor de la vida como algo muy relativo.

Quizás todo esto sean coincidencias. A lo mejor no, puede que sea una influencia que llegue filtrado a través de diversas maneras. Pero lo que si es cierto, es que el hombre, todos nosotros en el fondo, esperamos.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Cine club: Las ruinas (The ruins, 2008).

Que nadie se eche las manos a la cabeza. No he elegido comentar esta película por casualidad. Pero vamos por partes...

Hace un tiempo, en Horas de oscuridad reseñaban, muy favorablemente Las ruinas (The ruins). De hecho, la consideraban como una de las únicas películas de terror puro que se habían podido ver en cartelera durante el pasado 2008. Pese a todo, eso no me terminó de convencer para verla en su momento. Ahora, he tenido la oportunidad de verla y me he llevado una agradable sorpresa, porque sin ser excepcional, si que es interesante de ver.

La película trata sobre un grupo de turistas norteamericanos de vacaciones en Méjico. Allí conocen a otro turista, alemán, que les ofrece acompañarle en la búsqueda de su hermano en una pirámide que no aparece en ningún mapa, a la que a ido con una amiga arqueóloga. Una vez allí, comenzará la pesadilla, son atacados por los indígenas de la zona y su único refugio será lo alto de la pirámide...

El argumento, a priori, no es nada del otro mundo. Continúa la senda marcada por Turistas o Hostel: jovencitos, guapos, usamericanos y perdidos en lo que, para ellos, es algún lugar remoto del mundo (vamos, fuera de sus fronteras). Pero esta va un poco más allá.

Aún a pesar de lo exagerado que pueda sonar, el resultado final, firmado por Carter Smith (en el que adapta la novela de Scott B. Smith, también autor de Un plan sencillo), y producida por Ben Stiller, podría verse como un equivalente de lo que habría hecho un artesano del cine clásico (como un Jacques Tourner) con el mismo material.

Lo interesante del asunto, es como lo logra. Me atrevería a decir que de una manera muy inteligente. A través de la economía de medios.
He hablado de Turistas y Hostel, en ambas hay un exceso constante, a nivel visual -a través de una importante carga gore-, y narrativo -como la segunda parte de Hostel- y además, ambas se basan en leyendas urbanas y utilizan guiones "cerrados", en los que se le da explicación a todo.

Qué sucede en Las ruinas... si, partimos de ciertos tópicos. Los protagonistas son ridículamente WASP, tanto que justifican que jóvenes americanos no pueden desaparecer sin más, parecen pensandos como las víctimas adecuadas, que además no caen del todo bien. Al tiempo, dejan entrever cosas, como lo pacatos que son, o ese aire de torpe infidelidad que rodea a la pareja de protagonistas.

Luego, la acción sucede. Punto. No sabemos porqué ni cómo y no lo sabremos hasta bastante adelantado el metraje. Y mejor aún, no hay un explicación cerrada al mal -de hecho ¿existe?- que aparece en la película. Además , el mal, vamos a llamarlo así, adquiere aquí una forma muy abstracta. No responde a los parámetros habituales de un ser, persona o cosa al que le puede vencer de alguna forma. De hecho, casi carece de ella. Se trata de una maldad absoluta de la que podemos sólo imaginar su origen, pero otro de los puntos a favor de la película es que nunca cae en lo que sería el error de introducir una innecesaria explicación.

La cuestión es que, hasta cierto punto, Las ruinas no es una película de terror, al menos no al uso (o no cómo se conciben hoy en día en el cine USA?. Gran parte de su desarrollo cabría inscribirlo en el suspense o en el terror psicológico, donde la sensación de angustia, -verse aislados en lo alto de una pirámide- y la tensión de la espera son elementos fundamentales, aderezados de momentos de impacto, pero que no buscan el susto fácil.

domingo, 15 de marzo de 2009

Déjame entrar (Let the right one in).

Déjame entrar (Let the right one in), es la adaptación a la pantalla grande de la novela de John Ajvide Lindqvist que cuenta con todos los ingredientes para convertirse en una película de culto. Posee una legión, lógica por otro lado, de admiradores; una crítica rendida a sus pies, al tratarse de una de las mejores películas de la temporada pasada, y un pésimo trato por parte de los distribuidores, al menos en el caso de España, donde parece que -finalmente- se estrena el 17 de abril.

La película cuenta como un niño de doce años, Oskar, que sufre las burlas continuas por parte de sus compañeros, conoce a una extraña niña se muda al piso junto al suyo. Eli, que nunca tiene frío, va descalza y huele raro. Poco a poco se irán conociendo y descubriendo los secretos que ocultan, sobre todo Eli, que dista muchísimo de ser lo que parece.


La cinta está prodigiosamente dirigida por Tomas Alfredson y, en su conjunto, funciona perfectamente. Como un reloj, en el que los componentes están equilibrados y compensados en todos sus aspectos. Sin dejar de ser una historia de vampiros, es aparentemente atípica en sus planteamientos, pero en ellos, toma numerosos elementos propios del mito vampírico original.
Una de las cosas que más me ha impresionado, es que toda la historia esta narrada mediante la mayor de las simplicidades, desde la perspectiva de Oskar. Rehuyendo de todo exceso formal para centrárse en la narración, que nos va arrastrando emocionalmente. La historia de dos niños que se conocen y que se hacen amigos. Dos críos "especiales". Uno porque no tiene lugar en el mundo: sus padres están separados, su madre se pasa la mayoría del día trabajando y el es el centro de bromas de sus compañeros, que lo ven como un bicho raro, interesado en las noticias de crímenes que aparecen en la prensa. La otra, igualmente se encuentra fuera, porque aunque encerrada en el cuerpo de una niña, dista mucho de serlo. Con este primer paralelismotenemos el primer gran mérito de la historia. Poner en relación a dos personajes que, en condiciones normales, nunca deberían de estarlo.
La película esta construida de una manera brillante. Frente a lo que sucede en gran parte del cine contemporáneo en el que la división entre personajes secundarios y protagonistas se basa, prácticamente, en la menor elaboración y no en base a su mayor o menor presencia en pantalla; en esta se recupera un cierto estilo "clásico", en el que todos se muestran, más o menos tiempo, pero están perfectamente construidos. No hay personajes buenos o malos, ni la niña vampiro, o el grupo que acosa a Oskar, casi tan víctimas como el. Así, de entre los secundarios destacaría al "padre"-acompañante de la niña. Un grandísimo personaje, como poco, ambiguo que se presta a muchas interpretaciones y cuyo recuerdo, creo que es fundamental para el entender final.
Al hilo de esto, otro de los puntos a favor, el desenlace. Este permite, al menos, un par de interpretaciones. El más desesperanzador, en el que con el tiempo sabemos que la historia se acabará repitiendo, frente al optimista. En el que al fin, ambos han encontrado el refugio que tanto necesitaban. Lo mejor que tiene un final como este es que lo deja todo cerrado, pero al mismo tiempo nos da bastante espacio a interpretar lo que acabamos de ver.

En toda esta historia jugará un papel fundamental la relación, y la evolución de la misma, que se establece entre los personajes. Oskar, que vive con su madre separada, tiene idealizado a su padre y disfruta jugando con un cuchillo. A través de su mirada descubrimos el mundo que le rodea. Y, por su parte, Eli, un ser tan inadaptado como él. Aparentemente, una niña, que no siente frío, no va al colegio e intenta que su amigo sea capaz de enfrentarse al mundo.


Otro personaje más es la climatología. Toda la acción transcurre por parajes que parecen eternamente nevados, hermosos e inhçospitos para el ser humano, mientras que a través de los medios llegan noticias intranquilizadoras desde la cercana Rusia. La acción se desarrolla en 1982, en los suburbios de Estocolmo, mucho antes de la caída del telón de acero, lo que contribuye a crear un clima de inseguridad, ante el que la mirada de un niño se presenta como única alternativa ante un mundo de adultos que no entiende y que no le quiere entender.

Y no hay que olvidar que esta se trata de una película de terror, pero inteligentemente huye de todo lo que sea innecesariamente efectista y, lo que hay, aparece en el momento justo. Pero la cuestión es que la cinta también juega con nosotros, nos presenta un vampiro que mata por sobrevivir y por los demás, mientras que el mundo "normal", actúa de manera más egoísta y deshumanizada. Una muy buena escena en este sentido es en la que vemos la relación entre Oskar y su idealizado padre, tan muda como la que mantiene con el resto del mundo.

pd. De donde viene el título: Morrisey. Let the right one in.


sábado, 14 de marzo de 2009

Preview: Public enemies.

Sin duda alguna, puede considerarse -a día de hoy- a Michael Mann como uno de los grandes del cine actual. Ahora su genio se une a un reparto de impresión (Johnny Depp, Christian Bale, Marion Cotillard, Giovanni Ribisi) para presentar Public Enemies. La adaptación del libro de Bryan Burrough que cuenta la vida del atracador de bancos de los años del crack del 29, John Dillinger.
Por lo poco que se puede ver en el trailer, la película conserva el estilo tanto visual como narrativo que se ha ido construyendo Mann.

Para verla, hay que esperar hasta el fin de semana del 3 de julio, cuando se estrena en España y USA -no he localizado más fechas, por ahora-.

viernes, 13 de marzo de 2009

Grandes momentos de la historia del cine: Gattaca (1997).

Gattaca significaba el debut en la dirección del neozelandés Andrew Niccol. Suyo era el guión, como también lo era de El Show de Truman y de sus siguientes -e irregulares- películas: S1m0ne y El señor de la guerra, en las que muestra su poca visión del género humano. Pero ya en 1997, con su primera obra nos dejaba ya una serie de pautas presentes en sus otras cintas.

Gattaca estaba rematada por un fin triste y hermoso. Con un montaje paralelo que demostraba que los sueños, liberarse de las ataduras, se pueden cumplir.

martes, 10 de marzo de 2009

Watchmen.


Decía el director Quentin Tarantino, a través del personaje de Bill en Kill Bill:


Lo que es lo mismo, para los hispanoparlantes, al personaje interpretado por David Caradine le gustaba Superman, porque pese a no ser un gran cómic, en su mitología, era el mas sincero de los superhéroes. Mientras Spiderman, Batman o Ironman eran la personalidad oculta de alguien, Superman era él mismo. Y se había tenido que crear un alter ego, Clark Kent, para ocultarse de la sociedad.
Pero si hablamos de los personajes de la película que nos ocupa, Watchmen, no sé si es tan fácil establecer esa distinción.

Como ya habrán podido leer u oír hasta la extenuación, Watchmen adapta la novela gráfica homónima creada por Dave Gibbons y Alan Moore. En ella se nos ofrece una realidad distópica. La acción transcurre en unos años ochenta donde Estados Unidos ha ganado la Guerra del Vietnam, Nixon ha sido reelegido unas cuantas veces y en la que los superhéroes no son más que, salvo uno de ellos, personas normales, carentes de poderes especiales. Este mundo vive amenazado por una catástrofe nuclear, fruto de la guerra fría, pero también por sus propios demonios que amenazan las almas de los vigilantes (los Watchmen del título).


Lo primero que hay que plantear es como con esta adaptación, pienso, pasará lo mismo que sucedió con 300. No existirá un termino medio. Muchos la juzgarán en base al cómic y, puede que no como lo que es, una película.

En la cinta, dirigida por Zach Snyder lo destacaría todo, su tono duro, los toques gore, a veces cercanos a lo absurdo... Empezaría por la increíble ambientación de lo que es ya un pasado para nosotros, mezclando lo ya sucedido -increíbles títulos de crédito, en los que se resumen más de treinta años de esta realidad- con hechos históricos reales -el asesinato de JFK o la Guerra del Vietnam-. Pero no sólo eso, el vestuario y los peinados son totalmente ochenteros; igual sucede con la música, que salvo en uno de los casos -por demasiado evidente- colabora a crear época. Pero también el la línea del noir, creando un clima opresivo y desesperanzado, úna ciudad que Rorschach recorre como lo hacia Robert De Niro en Taxi Driver.

Por otra parte, la historia. Todo comienza con el asesinato de uno de los personajes, El Comediante (Jeffrey Dean Norgan), que es investigado por otro de ellos, Rorschach (Jackie Earle Haley). Esto sirve de hilo conductor del desarrollo del resto de la historia en la línea del cine negro. Cómo sucedía en el film noir, en el que en ocasiones la historia pasaba a un segundo plano ante el interés por describir ambientes y personajes, por un estilo sucede aquí, de ahí que quizás la fase de resolución sea lo más flojo, que no el final. En cierto modo la historia, en la que se nota el recorte de ciertas subtramas, no es tan importante como lo puede ser la descripción de los personajes.

Esto, para mí, es el gran hallazgo de la película. Contar la historia de unos héroes de una manera totalmente humana, con sus virtudes y, sobre todo, sus vicios y defectos. Esta dimensión de los personajes es lo que me parece magnífica. Todos ellos están muy bien caracterizados y magníficamente interpretados, aprovechando además que se trata de un reparto, casi, sin caras conocidas.

Estos vigilantes distan y mucho de ser superhéroes al uso. Aquí establecería un paralelismo con los espartanos de 300. Nuevamente nos encontramos con unos individuos que no tiene cabida en la sociedad, habrá quienes intentarán integrarse en ella, otros son rechazados -Rorschach-, y algunos son integrados por el interés en sus cualidades sus cualidades -como el Dr. Mahattan (Billy Crudup)-. Pero el hecho de estar fuera de circulación, de no poder ir enmascarados los pone en una situación de inutilidad total, Buho nocturno II (Patrick Wilson) lo ejemplifica perfectamente o Espectro de Seda (Malin Akerman), que casi carece de una identidad más allá de esa. Así, como los hombres de Leónidas, en su disfuncionalidad solo se sienten ellos mismo cuando están en la batalla.

En esta línea me gustaría destacar el valor de la máscara. En principio se podría considerar que es una manera de ocultar la identidad. Pero a lo largo del metraje, lo que vemos es que en el fondo es que esa es su verdadera identidad. El genial y humano -a su pesar, como El Comediante- Rorschach, el hilo conductor de la historia, cuando le arrebatan su máscara dice en varias ocasiones "Devuélveme mi cara". Para ellos, su verdadera cara no es la que dan a la sociedad.

Todo esto encierra una interesante reflexión acerca de los superhéroes, poniendo en jaque la idea que se tiene de ellos, normalmente, como seres rectos, en ocasiones unidimensionales. Y, a su vez, en esto se encierra una mirada sobre la sociedad, en tanto el valor que la figura de los héroes del cómic, a la manera de los antiguos mitos griegos.

lunes, 9 de marzo de 2009

Cine club: Los Inmortales (Highlander, 1986)

Ya me ha pasado en mas de una ocasión. Pienso en escribir algo breve sobre una peli, apenas una escena para Grandes momentos de la historia del cine y al final la cosa acaba creciendo hasta adquirir, casi, vida propia.
A veces pienso que con todo, gran parte del cine más comercial que se hace de un tiempo a esta parte no tiene "vida". Contemplamos personajes planos que pasan ante nuestros ojos haciendo, justo, lo que sabemos que van a hacer sin sorprendernos en absoluto. Eso es lo que hace que a veces, uno se fije en película de lo que se podría llamar serie B para darse cuenta que, con menos medios, se pueden contar grandes historias. Y también hace que uno eche la vista atrás extrañando cierto tipo de cine. Un ejemplo es Los inmortales (The Highlander, 1986), una película de Russell Mulcahy, que la que se cuenta la historia de una casta de hombres poseedores del don de la inmortalidad que se enfrentan desde hace tiempo en una batalla en la que, como ellos mismos dicen, "sólo pueden quedar uno" y que solo finalizaba cuando uno de los contendientes era decapitado.

Para hablar de esta película hay que pensar en los ochenta y en el momento en el que el vídeo, el viejo VHS hacía irrupción en los hogares. Películas como esta, pasaban un tanto desapercibidas en los cines, pero luego, a través de los videoclubes se convertían en éxitos.

Los Inmortales representa a un tipo de cine difícil de encontrar ya. Una película de acción con un argumento muy sólido, con personajes no sólo muy bien interpretados, sino muy sólidos. Pensemos no ya en Christopher Lambert, que jamás creo que haya estado (ni estará mejor), en Sean Connery en un rol menor (y memorable) al que tenía acostumbrado al público, o Clancy Brown, como el no menos icónico malo de la función, el Kurgan.


Aparte de todo eso, el otro mérito de la película se encuentra en la historia. Pese a que aparentemente no lo parece, es sencilla, fácil de ver y muy disfrutable y, como decía, considerando al espectador como -mínimamente- inteligente, en la que se mezcla el elemento fantástico, el noir y algo de romance. Y el conjunto funcionaba, con su estética oscura, unos efectos especiales mínimos, una potente y resultona música de Queen...


La historia comienza en el Nueva York de la época, una multitud presencia un combate de lucha libre, entregándose enfervorecida ante cada golpe, entre ella un joven parece al margen del mundo. Pronto un flashback nos traslada a las tierras escocesas del siglo XVI en la que nos encontramos con este joven.
A partir de entonces disfrutaremos, conociendo su vida y la de otros como él, viendo como el paso del tiempo le ha convertido en un individuo triste y casi al margen de la sociedad, que se dedica al negocio de las antigüedades, y también presenciaremos como se encuentran envueltos en una lucha desde milenios, con un único final posible...

La lástima, como las sucesivas secuelas, serie de TV, etc, fueron desvirtuando el espíritu original, sobreexplotandolo, hasta quedar reducido casi a la nada.

viernes, 6 de marzo de 2009

Grandes momentos de la historia del cine: Pulp fiction (1994).

De esta película creo que veremos más por aquí. Se trata de Pulp fiction. Con ella, Quentin Tarantino confirmó lo que se veía venir con Reservoir dogs y se presentó, con todas las credenciales, como uno de los directores más importantes de la actualidad.

En Pulp fiction, Tarantino cuenta una serie de historias entrecruzadas de los bajos fondos de Los Ángeles y entre otras cosas, supuso el redescubrimiento de John Travolta. En la cinta, este iba acompañado por otro mafiosos, interpretado por Samuel L. Jackson, que contaba con un peculiar sentido de la justicia...



Y para los que quieran verlo en versión original...

jueves, 5 de marzo de 2009

Grandes momentos de la historia del cine: Antes del atardecer (Before the sunset, 2004).

Algunas veces la vida te da una segunda oportunidad...


¿...puede haber un final mejor?

Premio amigable.

Espero que me permitan el off topic. Desde el blog de nuestro amigo Dante le llega a este blog un premio, el Premio Amigable. Este reune una serie de condiciones para aquellos blogs que lo reciban que quieran o puedan cumplirlas...

1. Colgar en el blog la imagen del premio y decir quién te lo entregó.
2. Contar 3 cosas que nunca hayas hecho pero te gustaría hacer.
Nadar con delfines.
Escribir una novela.

3. Contar 3 cosas que nunca hayas hecho y que JAMÁS harías.
Rendirme.
Acostarme pronto.
Dejar de ver cine.

4. Entregar el premio a 3 blogs/webs y avisarles dejándoles un mensaje en su página -redoble de tambores-. (El número puede variar)
Zombiblogia.com. El apasionante blog de mi amigo Zombi, en el que se pueden encontrar todo tipo de información acerca del cine de zombis y sus variantes apocalípticas. ¿Además qué más se puede decir de un blog que tiene a Fernando Arrabal como guía espiritual?
El blog del Sr. Pons. Este blog mira al cine con buenos argumentos, desde la óptica seria y de mucha calidad del Señor Pons.
Galax Pictures. Una página que habla del cine demostrando el amor por el séptimo arte. Tal y como dice la introducción al blog, "El cine es... magia".

¿Qué más? Darle las gracias a Dante por el premio e invitar a todos los lectores de este blog a visitar su magnifica bitácora.

lunes, 2 de marzo de 2009

Mal ejemplo (Role model).

En más de una ocasión me he referido a lo que se podría llamar "generación Apatow". Bajo esta denominación se agrupan una serie de actores, guionistas y directores que dentro del género cómico tocan de manera constante una serie de temas comunes. Casi diría un gran tema, el de la aceptación (o no) del estado adulto. De manera general, todas estas películas cuenta con protagonistas que ya superada la treintena siguen actuando como adolescentes, no sólo por sus gustos -que muchas veces son un recurso para seguir sintiéndose jóvenes- sino porque son incapaces de aceptar que, inevitablemente, el tiempo pasa y eso implica una serie de cosas. Esto es lo que tienen en común películas como Lío embarazoso, Virgen a los cuarenta o la reciente Mal ejemplo (Role Model).


En Mal ejemplo encontramos a Danny (Paul Rudd) y Wheeler (Seann William Scott). El primero es un ser amargado, con treinta y cinco años no ve salida a su vida, mientras que el otro escucha a Kiss y se comporta como un adolescente. Ambos trabajan presentando una bebida energética por institutos, hasta que un día todo se tuerce. Su vida da un giro y terminan condenados a cumplir ciento cincuenta horas de trabajo comunitario, como tutores de dos niños. Un conflictivo niño negro y otro que vive encerrado en su propio mundo.

Gran parte de la fuerza de la película se encuentra en sus actores. Todos están muy bien. Particularmente siento debilidad por Paul Rudd, por el contraste entre su perenne cara de niño bueno y el papel que interpreta, bastante amargado y totalmente antisocial. También esta muy bien Seann William Scott, pero su rol es -para él- más habitual.
Los dos representan un tipo social muy característico. Jóvenes que viven descontentos de lo que se ha convertido su vida. Tardoadolescentes que no han encontrado su lugar en el mundo. Que han crecido sin referentes que les ayuden a enfrentarse a la realidad.
Por otra parte están los crios: Christopher Mintz-Plasse (McLovin en Supersalidos), tímido, introvertido y amargado por su familia y Bobb'e J. Thompson, mal hablado y obsesionado con el sexo.

Igualmente, destacaría el guión escrito por el director David Wain y por el propio Rudd. En él se establecen una serie de paralelismos entre los personajes adultos y los menores que tutelan. En cierto modo es como si cada uno cuidara de una versión de si mismo en la niñez.
Pero, al tiempo, el libreto es donde se encuentra el punto más flojo de la película. Si bien está salpicado de algunos gags muy divertidos, peca de cierta moralidad. Mejor dicho, hay un punto, casi a tres cuartos de película en la que hay una vena moralista que sin ser mala, rebaja un poco el tono general de la película.

The Wrestler. Entrevistas+canción.

Una de las grandes olvidadas de los Oscars, El Luchador es una de las películas recientes que más me han impactado. Por ello querría dedicarle una entrada a unos vídeos que he encontrado en la red.

Mickey Rourke.


Marisa Tomei.


Eva Rachel Wood.


Darren Aronofsky.


The Wrestler, de Bruce Springsteen.

domingo, 1 de marzo de 2009

Grandes momentos de la historia del cine: 9 semanas y media.

Ahora que los Oscars, pese a no ganarlo, y El luchador lo han vuelto a poner de moda, creo que estaría bien recuperar una de las películas (o la película) que le lanzaron a la fama. Era 1986 y compartía cartel con Kim Bassinger (y la colaboración de Joe Cocker). Estoy hablando de 9 semanas y media.