lunes, 26 de octubre de 2009

Si la cosa funciona (Whatever works).

Cada año -desde hace veintinueve- y de manera incansable, Woody Allen nos ofrece una nueva película. Esto hace que la calidad de sus obras sea un tanto dispar. Al menos, desde la lógica. No se puede parir una genialidad tras otra constantemente. De este modo diría que ha tenido algunos bajos y muchos altos (uno de ellos Match point, de la que me confieso enamorado).

Por otro lado, sus últimas películas las ha filmado en Europa (Londres, Barcelona...), lejos de su decorado habitual, Nueva York. Eso no ha sido, sin embargo, obice para que todas sus historias se desarrollen dentro de unos parámetros bastante claros. Lugares comunes. Uno de ellos, nos dice que Dios no existe y que el ser humano es poco más que una marioneta que sufre los vaivenes del destino, con la fictícia esperanza de que haya algo más.

El origen de la genialidad de Allen, o uno de ellos, es que con esos mimbres logra construir diferentes historias. Si disfraza la historia de drama o intriga, obtendríamos El sueño de Casandra o Match point; si se enfoca desde la comedia veríamos algo como Si la cosa funciona (Whatever works).

Boris Yelnikof (Larry David) era profesor universitario, aspirante al Nobel. Un genio, que un día ante la certeza de lo inútil de la existencia humana cambia de vida. Egoísta, huraño y descreído, vive en un modesto apartamento y trabaja como profesor de ajedrez -paradójicamente, una metáfora del Dios-demiurgo que maneja a las personas como peones-. Pero todo cambia cuando una noche se encuentra con Melodie (Evan Rachel Wood) una pueblerina, recién llegada del sur profundo de los Estados Unidos.

La película tiene una trama muy teatral (que a mí si me ha gustado), tanto en su planteamiento como en sus localizaciones, mucho interior salvo cuando Boris le enseña a Melodie los lugares más típicos de Nueva York. En cierto modo me ha recordado a las comedias de Shakespeare por el tono burlesco; la manera en la que persigue oponer carácteres socialmente opuestos, solo hay que ver a Boris y Melodie, o a este, un comunista ateo, frente a la madre (Patricia Clarkson) -religiosa y consevadora- y como la trama se dispersa en un momento dado para concretarse al final.

Pero si en algo se soporta la historia sobre todo es en la interpretación de sus personajes y fundamentalmente en Boris, a través sus reflexiones en forma de monólogos a cámara y su acidez, el elemento alrededor del que se articula el resto de la trama con su leiv motiv, la frase que da título a la película, en el que se contiene la idea que ante la inexistencia de nada, más allá del aquí y ahora, lo importante para vivir es que la cosa funcione; pero también destacaría en un momento dado su amargura y la sensación de que todas sus palabras no son más que una pose ante el dolor de vivir.
Larry David está genial, en el típico "personaje Allen", con sus tics, sus manías, sus filias y sus fobias, el único que habla directamente a la cámara y que fustiga a todo el mundo con sus comentarios. Evan Rachel Wood es la otra sorpresa del film, en un rol que también recordará a otros personajes femeninos del director (Scarlett Johansson, Diane Keaton, etc), una chica deslumbrada por el intelecto de Boris, quien termina actuando a modo de Pigamleon, transformándola; e igualmente, me ha parecido maravillosa Patricia Clarkson, la madre de Melodie y su transformación en artista liberada. Por contra, el padre-esposo (Ed Begrely Jr.) si me quedó un poco descolgado, dando la sensación de que su aparición "sólo" tiene como fin cerrar la historia.

Algo que comentaba al principio y que alguno podría achacar es la presencia de ciertos tópicos, bastante habituales en la filmografía de Allen. Pero como decía, su gran mérito es ser capaz de contar historias con ellos, porque que sean recurrentes con implica estereotipados o que no enganchen. Lo que si vi fue un cierto giro en el guión -la infidelidad- que si bien necesario no me termino de parecer bien cuadradado.De todos modos, sin ser una película sobresaliente, funciona y diría que bastante bien.

jueves, 22 de octubre de 2009

Número 9 (9).

Hace un tiempo, cuando se estrenó Beowulf fuí muy crítico con ella. Me parecía (me parece) absurdo utilizar la animación infográfica para -limitarse a - representar el mundo real. Desde entonces, creo que por un lado la técnica ha seguido evolucionando pero también, y muy importante, las historias. Wall-e o Up indican cual puede ser el caminar a seguir por este género, el de crear una realidad a partir de lo real, no imitándola fielmente, sino utilizándola como un recurso para construir otro mundo. Los parajes por los que deambulan los personajes de 9 comparten esa cualidad, es un mundo destruido, devastado, repleto de escombros del que fue nuestro mundo. En ella vemos como una guerra entre hombres y máquinas ha arrasado el planeta. Los únicos supervivientes son unos seres de tela que se esconden de una amenaza que les acecha.

Pese a que estéticamente la película me ha gustado, lo que realmente me ha impresionado de esta película, dirigida por Shane Acker y con Tim Burton y Timur Bekmambetov, son algunas de las ideas que se esconden detrás.
La primera me ha hecho pensar en Metrópolis, la película de Fritz Lang. Como en esta, nos encontramos ciencia y magia estrechamente relacionada, casi en un sentido medieval más próximo a lo alquímico. Solo así se explica el origen de los protagonistas.
Por otro lado, hay una interesante oposición entre fe y tecnología. No en vano, mientras los protagonistas se refugian en una iglesia, "el mal" nace de una fábrica, originado engrendos mecánicos que imitan a seres vivos. Un plano significativo es en el que los protagonistas huyen de su refugio para buscar cobijo en una biblioteca (¿El conocimiento y la ciencia enfrentados?). Esto cobra más importancia cuando uno de los protagonistas (1) viste casi a modo papal. Este es un valor, el de la metáfora muy presente también, otro ejemplo... El "héroe" de la función, 9, porta un bastón en el que cuenta con una bombilla encendida, ¿una luz para los demás personajes?

Igualmente, cuenta con diversas referencias. Una, Tim Burton, pero sobre todo en el diseño de las criaturas. No tanto en la historia, pero en el aspecto de muchas de ellas si que se aprecia su huella. Igualmente sucede con Matrix -aunque en cierto modo, por lo visto, ya es una referencia un tanto inevitable-. Aunque sitúa el conflicto "final" no en el futuro, sino en unos hipotéticos años 30-40.

En general, la película está muy bien, por los protagonistas -aunque yo me quedo con la pareja de "gemelos"-; la historia esta bien llevada, aunque pierde un poco de fuelle hacia su parte final, volviéndose un tanto... convencioanl y eso le resta algo de "épica".

miércoles, 21 de octubre de 2009

Videos empantallados: Lonely day.

En un periodo de stand by desde 2005, System of a Down fue una de las bandas de rock de más exitosas de finales de los noventa-primeros años del nuevo milenio. Uno de sus mejores vídeoclips, para mí, es el de Lonely day (2005) -dirigido por Josh Melnick y Xander Charity- con voz de Daron Malakian (en lugar del habitual Serj Tankian) y en el que, visualmente, hay un homenaje a los míticos Pink Floyd.

jueves, 15 de octubre de 2009

Zombieland.

Dentro del género de terror y, más concretamente, el de temática zombi hay un elemento que juega un papel fundamental: la cabaña. Si los no muertos vienen a representar una imagen de nosotros mismos alienada, un "yo que ya no soy yo", la cabaña, el refugio, significaría el doble aislamiento que vivimos... porque las cosas dentro no suelen ser idílicas precisamente.
Esta reflexión no es gratuita. Pensemos en que la mayoría de películas que han tocado el tema tienen una constante, la existencia de un reducto asediado, solo hay que recordar, desde La noche de los muertos vivientes, pasando por Evil Dead, o Shaun of the Dead... pero siempre hay excepciones. Una, Zombieland. En ella, en lugar de recluirse, sus personajes recorren un caminos asolados por una plaga zombi, al tiempo que no saben muy bien como enfrentarse al mundo.

Zombieland es el nombre que reciben los Estados Unidos de boca de Columbus (Jesse Eisenberg), uno de sus protagonistas. Al principio de la cinta, cree que es el único ser humano vivo en el país. Un joven estudiante inadaptado que no sabía cual era su lugar en el mundo y que tras el apocalipsis zombi, cree que lo ha encontrado... porque no hay nadie que le pueda rechazar. Se dedica a sobrevivir, amparándose en una serie de reglas. En contra de lo que cree, no está solo se irá encontrando con otros seres, tan perdidos como él (Tallahase -Woody Harrelson-, Little Rock -Abigail Breslin-y Wichita -Emman Stone-). De ellos solo sabe el origen porque, como dice el personaje de Harrelson, así se evita el apego (y el dolor de la perdida).

De la película había leído mucho, en torno a que estaba en la línea de Zombies Party/Shaun of the Dead. Personalmente no creo que sea así, porque mientras la película británica, en el fondo, era fiel a todos los elementos del género, en esta caso más que una zombedy -como se ha dado en llamar-, estamos ante una comedia con zombis. Esto es porque, me parece que se mueve más en los parámetros de lo cómico que en el terror, de hecho gran parte de la historia funcionaría sin el elemento de terror, aunque este no creo que tenga gran peso.

La historia parte, fundamentalmente, de los personajes y su manera de enfrentarse a la vida. Son todos inadaptados, casi descastados antes incluso de que pasara nada y con grandes dificultades de encarar el mundo. Es interesante como cada uno de los protagonistas, en el fondo, están heridos. Y todo ello se empeora con la presencia de muertos vivientes. En este sentido es ejemplar una escena, en la que se nos cuenta como nuestro protagonista tiene verdaderos problemas para relacionarse... algo que en una situación así, solo puede ir a peor.

Fundamental es el trabajo actoral. Todos los actores está muy bien, pero creo que Harrelson está genial. Aparentemente, un paranoico, obsesionado con unos dulces, pero que encierra una historia detrás que le da sentido a esta obsesión -tremenda su escena en casa de Bill Murray-.
Ese es otro acierto de la historia. Al inicio, conocemos las reglas de Colombus. Estas le han permitido sobrellevar la situación, pero no resultan ser más una manera de enfrentarse al mundo y esto es algo que se repite con todos los personajes. Pero no olvidemos que es una comedia y por ello no quiero olvidarme de Bill Murray que aparece haciendo un cameo (largo) y que aparece en un segmento que me encantó.

Todavía no he dicho nada, pero también me pareció interesante la dirección de Richard Fleischer. La película cuenta con unos títulos de crédito brillantes y algunas escenas más que brillantes, como una en la que el grupo de protagonistas destroza una tienda de souvenirs con un estilo que parece sacado de La naranja mecánica. Igualmente destacaría. como dije al inicio, la manera en la que a diferencia de lo habitual es una película que transcurre en gran parte en espacio abierto, el que se suele evitar -muchas veces- en el género (aunque al final hay, algo así como, una cabaña).

Si tuviera que buscarle peros a la película... me dio la sensación en un momento dado, tras la presentación de los personajes, en el que parece que el guión cae en un punto un poco muerto, para -eso sí- terminar repuntando al final.

martes, 13 de octubre de 2009

Pandorum.

Es paradójico. Uno de los problemas fundamentales del cine de Hollywood hoy es que la mayoría de las veces se sabe como van a terminar las películas. Eso hace interesante plantearse qué sucedería si precisamente lo mejor de una película son la fase iniciales y, en contra de lo habitual, la final. Eso es, a grandes rasgos lo que sucede con Pandorum.

La película, dirigida por Christian Alvart, cuenta como una nave espacial es enviada al planeta Tanis en 2153 con el objetivo de colonizarlo y encontrar una esperanza para una raza humana que agoniza en la Tierra ante la falta de recursos naturales. A bordo de esta la tripulación duerme en un sueño forzado durante años, hasta que uno se despierta (Ben Foster) para descubrir que el viaje no ha ido tal y como estaba previsto.

La cinta ha llegado a las pantallas avalada por un enorme interés y lo cierto, es que una vez vista, deja una sensación un tanto agridulce. Cuenta con tres actos muy marcados. Durante el primero, que me gustó mucho parece que vamos a presenciar una historia de terror ambientada en una nave espacial, que se presenta casi más a modo de barco encantado -al modo de Horizonte final o Alien-.

Durante la segunda parte de la trama, esta da un giro, en lo que finalmente se revela como un simple (o no) mcguffin, pasando a convertirse en una cinta de acción, con reminiscencias de
Neil Marshall (The Descent). En este punto recordé a John Carpenter y como se manejaba en estas historias, en las que la referencia al western y a los héroes perseguidos por los indios es muy evidente, además creo que el veterano director le habría dado algo más de empaque a los seres con los que se encuentran los protagonistas, que parecen una mezcla entre los Fantasmas de Marte y el Predator.

Y esto nos lleva al final, que vendría a recuperar el tono del inicio. Eso da que pensar, que quizás lo mejor habría sido mantener la misma tónica durante todo el metraje, porque hay muchas cosas que quedan un poco pendientes. Quizás habría sido mejor dedicarle a todo el desarrollo menos tiempo y más a esta, en la que se plantean las verdaderas incógnitas de la historia.
Es esta debilidad del guión la que perjudica, terriblemente, al conjunto de la película.

Si destacaría la interpretación de Foster (que apunta a muy buen actor), que consigue sostener la película, la ambientación, muy oscuro y algunas referencias, fílmicas, como las ya mencionadas a las que cabría unir otras que irían desde Mad Max o Supernova hasta Matrix y religiosas, referidas al cielo, al infierno y al paraíso, que parecen intentar darle un giro más... trascendental a la película.

Pandorum parte de una idea buena, pero le dedica demasiado tiempo a la acción, algo que al final resulta bastante superfluo, dándole poco margen -precisamente- a lo que podría haber resultado más interesante para la trama, el terror y la sensación paranoide de no saber donde o cuando se vive.

lunes, 12 de octubre de 2009

Año uno (Year one).

Como dije hace poco... Si, la he visto (...me he atrevido).

Año uno es la historia de dos cavernícolas que expulsados de su tribu, por comer el fruto del árbol del bien y del mal, comienzan un viaje en el que se encontraran con personajes bíblicos como Caín y Abel, para terminar en Sodoma.

A aquellos a los que les guste especialmente Jack Black la película y todo su catálogo de muecas, gestos y demás, les encantará. Yo, no me encuentro entre ellos, eché de menos un poco más de presencia de Michael Cera, que si me parece está muy bien. También me gustaron los secundarios, sobre todo Oliver Plat y Vinnie Jones.

Pese a que me parece que dista mucho de ser una comedia redonda -para mi, por la cantidad de tiempo que la cámara se fija en Black- si que hubo algo que me sorprendió. Una reflexión muy curiosa acerca de la existencia de Dios. Si, en una película del Hollywood actual, dirigida por Harold Ramis. Pero que nadie se alarme, no deja de ser una comedia y bastante facilona...

domingo, 11 de octubre de 2009

Videos empantallados: The last man on earth (1964).

No estoy muy al tanto en el tema, así que no sé porque algunas películas pasan a ser de dominio público y otras no, pese a ser contemporáneas en el tiempo. Hoy, ya que es domingo y mañana es festivo dejo colgado, lo que para mi es, una pequeña joya: The last man on earth(1964). La primera adaptación de la novela de Richard Matheson, Soy leyenda, dirigida por Ubaldo Ragona y Sidney Salkow, protagonizada por el magnífico Vincent Price. La lástima es que no está en versión doblada ni con subtítulos.

La historia, creo, es bastante conocida. Tras un conflicto global los habitantes del planeta se convierten en una especia de vampiros. Huyen de la luz del sol, temen a las cruces y no soportan el ajo. ¿Dije todos? No, un científico que pasa sus días recordando a su familia y descubriendo como él es el monstruo para un nuevo mundo.

Con un presupuesto que se antoja limitado, aunque creo que se nota la influencia en películas posteriores como La noche de los muertos vivientes (1968), gran parte del peso de la historia recae en la interpretación de Price.



¿Más? Aquí la magnífica revisión de la película hecha por el Becario Lucifér.

martes, 6 de octubre de 2009

Grandes momentos de la historia del cine: Fast food nation.

En la línea -y casi a modo de reconocimiento- de uno de los vídeos seleccionados por mi compañero Dante -en especial este-, hoy el momento seleccionado es uno proveniente de Fast food nation (2006). Su director, Richard Linklater vendría a ser, en cierto modo, el "equivalente USA" de Michael Winterbottom. Un autor capaz de emplear el medio cinematográfico en cualquiera de sus variantes y capaz de desenvolverse en (casi) cualquier género con solvencia.

En Fast food nation nos habla del proceso de elaboración de la comida rápida y presentándose como un proceso mucho menos inocente de lo que pensamos cada vez que vamos a un restaurante de este tipo de comida, a través de varias historias paralelas: la del representante (Greg Kinnear) de una empresa que investiga ciertos residuos encontrados en la carne que utilizan, una pareja de mejicanos que cruzan la frontera y encuentran trabajo en una planta de procesado de carne... de todos los personajes, uno de los que más me gustó fue el interpretado por Kris Kristofferson. Un viejo ganadero, con una visión -aparentemente- anticuada del mundo...

domingo, 4 de octubre de 2009

Preview: The box.

Si existe un director inclasificable en el Hollywood actual, ese es Richard Kelly. Donnie Darko o, la casi inédita, Southland Tales -a la que en Videodromo le dedican un magnífico monográfico- dan buena fe de ello. Su película más reciente es la adaptación de un relato de Richard Matheson: The box.

En la puerta de la casa donde vive una pareja, Cameron Diaz y James Marsden, alguien deja una caja. A la mañana siguiente, un desconocido (Frank Langella) les advierte. Si la abren, recibirán un millón de dólares, pero también de que alguien, en algún lugar del mundo, morirá.

El estreno, en USA el 6 de noviembre y por confirmar el resto, se presupone que en el resto del mundo será en torno a esos días.

Ya lo había leído en algún lado, y no sé si estarán de acuerdo, pero hasta en el trailer parece que no hay mucha claridad respecto a la historia. Como me decía un amigo, es como si los ejecutivos no supieran como venderla (¿ciencia ficción? ¿terror?). Además ¿qué sería de Kelly sin paradojas?
¿Qué les parece.?