lunes, 30 de noviembre de 2009

Videos empantallados: Bohemian Rhapsody.

Esta última semana, por el trabajo, he tenido algo abandonado el blog. Hoy lo retomo trayendo un videoclip clásico, el Bohemian Rhapsody de Queen -dirigido por Bruce Gowers- y una versión alternativa, encontrada en Cuchara sónica.


Y la "otra" versión...

martes, 24 de noviembre de 2009

REC 2.

Me intento poner en el lugar de Jaume Balageró y Paco Plaza. Responsables de uno de los mayores éxitos del cine español, tanto a nivel de crítica, como de público con REC; tras este tocaba realizar su secuela (REC 2). Esto, por un lado, significaba mantener los elementos -tanto de la historia como de la particular manera en la que estaba filmada- que habían enganchado al público y al tiempo, ofrecer algo nuevo que mantuviera el interés de los espectadores y permitiera enganchar nuevos "adeptos".

Para ello, optaron por el camino del medio. Se mantiene la estética de la cámara en mano y, evidentemente, los infectados. Se potencia la acción, con la presencia de un grupo de GEOs como protagonistas y a esto se le añade la indagación en el misterio del origen de la infección, que se había insinuado en la anterior.

La historia comienza apenas un par de horas después del fin de la acción de la primera parte. En este caso acompañamos a miembros del Grupo Especial de Operaciones que entran en el edificio a la búsqueda de supervivientes. Algo después la trama se desdobla con la presencia de un grupo de adolescentes que desde una azotea cercana presencian todo el despliegue de policías, ambulancias, etc.

En este caso voy a empezar por lo que no me ha gustado, mejor dicho, más que no gustarme me parece que hay dos cuestiones que si en la primera parte constituyeron un acierto, aquí pierden un poco el sentido. Una, el uso de la cámara. En REC había una crítica, más o menos velada, hacía el mundo de la televisión. Sólo hay que recordar la insistencia de la presentadora Ángela Vidal (Manuela Velasco) a su cámara para que lo grabara todo. En esta segunda parte hay un desplazamiento del lenguaje, del televisivo al registro documental. Pero no sé, a mi no me terminó de cuadrar, porque me parece un poco forzado, tanto en el caso de los policías como de los chicos que comienzan grabando una travesura y terminan en medio de un edificio repleto de infectados.

El otro aspecto, es probable que responda más todavía a una cuestión personal. Me había gustado mucho que en la primera entrega no quedaba demasiado claro si el origen del mal era una infección o respondía a otra cosa. Ese juego, ese no dejarlo claro me había parecido un acierto, porque dejaba que el espectador eligiera la posibilidad que prefiriese (...o que más le atemorizara). Mientras que aquí la respuesta es más inequívoca -con una influencia de El Exorcista importante-. Es como si cediera al esquema habitual del cine del género de caer en la necesidad de explicar el porqué de las cosas.

Pero lejos de repetirse, en REC 2 hay otro cambio evidente. Durante gran parte de su metraje esta más cerca del cine de acción que del de terror, en una relación parecida a la que se podría establecer entre Alien y Aliens. Si la primera transcurría en un entorno claustrofóbico, como era la nave Nostromo y la protagonista era femenina, Ripley; en la segunda se optaba por la acción, un grupo de marines -frente al individuo- que se enfrentaban a los extraterrestres. Esta es una idea a tener en cuenta, la contraposición de grupos. Los GEOs funcionan a modo de "enjambre", individuos que actúan de modo coordinado, frente a otros que lo hacen de manera parecida, a través de una mente única que controla a varios. Sería el proceso inverso al que aparece en la Biblia al referirse a la presencia demoníaca:

Y él (Jesús) le preguntó (el hombre), "¿Cuál es tu nombre?" Y él respondió, diciendo: "Mi nombre es Legión porque somos muchos. Marcos 5:9.

Continuando lo que decía antes, como en aquellas, la primera parte de REC transcurría en un edificio del que no había escapatoria y donde nos encontrábamos con un personaje femenino "fuerte"; en la segunda parte aparece un grupo cerrado, muy masculino -me gustó la conversación de fútbol antes de entrar en la casa-, frente al que se contrapone el personaje femenino. El único pero, el grupo de adolescentes. Que si bien tienen, al final importancia, creo que en un momento dado desvían la trama un tanto innecesariamente.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Videos empantallados: The Universal.

Jonathan Glazer ha dirigido vídeos musicales de grupos como Radiohead, Jamiroquai o Massive Attack, además de películas como Sexy Beast. Uno de sus videoclips -para mí- más interesantes, por su atmósfera es el que realizó, bajo la influencia de La naranja mecánica de Stanley Kubrick, para el tema The Universal de Blur, en 1995.


Y un fragmento de la película de Kubrick, por si alguien quiere comparar...

viernes, 20 de noviembre de 2009

2012.

2012 cumple todos los requisitos para estar incluida en esa categoría que denominé "Si, la he visto... me he atrevido" y, desde luego, para ser un blockbuster. Dirigida por Roland Emmerich, con nombres de sobra conocido (que parecen andar por ahí con un motivo llamado dólar) como John Cusack, Danny Glover, Oliver Platt, Thandie Newton, Chiwetel Ejiofor o Woody Harrelson y muchos, muchísimos efectos especiales.

La historia... el mundo se acaba. Un científico lo descubre, avisando a la casa blanca. A partir de entonces los desastres se van sucediendo por todo el globo. Mientras seguimos a un escritor quien ha descubierto lo que se viene encima y trata de poner a salvo a su familia.

La película está constituida por una sucesión de escenas de acción, entre las que se intercalan momentos de (supuesto) drama o comedia. Poco más. Los personajes son muy, muy tópicos dentro del género (el científico bueno, el presidente de los USA responsable, etc) y, en muchas ocasiones, su existencia parece responder a la necesidad de tener un punto sentimental con el espectador. Como mucho, interesante por las escenas de la destrucción de las ciudades y poco más.

pd. Si, los mayas son poco más que una excusa y si, a mi también me ha recordado a Numbers.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Cine club: El pianista (2002).

Hace ya un par de días me propuse colgar la crítica de la segunda parte de Rec. Justo cuando iba a comenzar a redactarla se me terminó de descargar la demoledora El Pianista (The Pianist, 2002). No me pude resistir a volver a verla y luego a reseñarla.

Por lo visto, en los noventa Steven Spielberg le ofreció a Roman Polanski que dirigiera La lista de Schindler. El director francés la rechazó. Estaba filmando La muerte y la doncella y también se comenta que el tema le tocaba tanto que no quiso llevarla a cabo.

Roman Polanski nació en París (1933), su madre tenía orígenes judíos y el padre era polaco. En 1943 la familia se trasladó a Polonia, para sus padres este país ofrecía más garantías de seguridad ante la amenaza de la guerra. Paradójicamente, ese mismo año fueron recluidos en el Ghetto de Cracovia. Su padre fue internado durante dos años en el campo de exterminio de Mauthausen-Gusen y la madre en Auschwitz, en donde falleció. El pequeño Roman escapó del ghetto y sobrevivió haciéndose pasar por católico.

Por eso, cuando vemos las imágenes de El Pianista, la brutalidad y el horror que encierra, en cierto modo creo que es un modo de un exorcizar ciertos demonios, reviviendo sus experiencias a través de la historia de Władysław Szpilman.

Soberbiamente interpretado por Adrien Brody, Szpilman era un pianista que tocaba en la radio polaca cuando los nazis ocuparon el país. De origen judío se familia y él se vieron confinados en el ghetto de Varsovia. Con una extensión de tierra que representaba el 2,4% del total de la ciudad, en el se hacinaban unas cuatrocientas mil personas (en torno al 30% de la población total de la capital). Szpilman logró escapar de las deportaciones a los campos de concentración y consiguió sobrevivir hasta la liberación por parte de los soviéticos.

Toda la película está dotada de una atmósfera de irrealidad, muchas veces esta se produce por el choque entre los intentos de mantener una vida normal, racional, mientras todo se enloquece alrededor. ¿Cómo mantener la cordura cuando los cadáveres se amontonan en la calle?


La historia cuenta con dos partes bien diferenciadas. La primera nos muestra la ocupación y el internamiento en el ghetto; la segunda comienza con la pérdida de la familia.

Aquí da inicio una historia que es, en cierto modo, la de Robinson Crusoe. Como en la obra de Daniel Defoe, Szpilman atraviesa un proceso de perdida que culmina con la del Yo. Poco a poco, lo que le rodea (y le identifica) desaparece, su casa, su familia... todo lo que le servía de espejo. Hasta su aspecto, flaco, con barba desarreglada es el de un naúfrago, como lo es su aislamiento, sobreviviendo en casas -auténticas islas-. Pero como Crusoe, Szpilman encuentra un miércoles que le hace recuperar su ser, sólo que en forma de oficial nazi, quien le hace una (la gran) pregunta:

¿Quién es usted?

Más aún, le pide que toque el piano. Esta se presenta como el anclaje de su personalidad con la cordura. En su cautiverio Szpilman no puede tocar, aunque en uno de sus refugios hay un piano. Pero piensa y vive la música y es ese recuerdo el que le ayuda a sobrevivir.

Qué paradójico, cuando comienza a recuperar su identidad y acaso algo de esperanza con la retirada nazi es disparado por soldados rusos que le confunden con un alemán. Estas situaciones absurdas, casi cómicas son constantes en la película, incluso en los peores momentos hay un momento para la comicidad, ¿quizás para reforzar la idea del absurdo que presenciamos? ¿o es el humor la manera de sobrellevar el horror?

A esto uniría el aspecto, cercano al esperpento que da el director. Nos muestra a muchos alemanes como gordos torpes y crueles y a los judíos, convertidos en giñapos desprovistos de vida, que recuerdan al aspecto de los personajes de la novela gráfica Maus.

La visión que Polanski ofrece del género humano es bastante desesperanzada. Pese a que hay casos puntuales, personas no permanecen impasibles, el director no cae en tópicos y nos muestra con igual dureza la postura de los judíos, capaces de lucrarse en el ghetto o de integrarse en la policía judía, agresora de su propia gente; de los nazis, así como de la pasividad polaca.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Preview: Furia de titanes (2).

En parte porque puede ser una de las sorpresas de las temporada, bien porque parte de ella se ha rodado en mi isla me ha interesado especialmente el remake de Furia de titanes del que se está encargando Louis Leterrier y que se estrena el próximo marzo.
Hace un par de días, en Aint it cool, se pudo ver el primer trailer que hoy está aquí.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Videos empantallados: Danger 50000 Volts-Zombies.

Estaba buscando algún vídeo de The world´s end, película protagonizada por Simon Pegg, en la que por lo que intuyo tocará el cine apocalíptico, haciendo una lectura similar al cine de zombis en Shaun of the dead o al policiaco en Hot Fuzz. Pero no encontré nada.
Lo que si descubrí fue un programa, presentado por Nick Frost: Danger 50000 volts. En este -leído en la wikipedia- tocan en clave humorística diferentes situaciones de riesgo. Uno de los episodio va sobre zombis, lo que al tiempo me ha recordado -también- en la adaptación de la Guía de superviviencia zombi, de Max Brooks.

Desgraciadamente, el vídeo solo esta en versión original. Pero si puedo decir que merecen verdaderamente la pena.





jueves, 5 de noviembre de 2009

Preview: Celda 211.

Este viernes se estrena Celda 211. Dirigida por Daniel Monzón, adaptando la novela de Francisco Pérez Gandull, cuenta con un actor que -personalmente- me encanta: Luis Tosar.
La historia es la de un funcionario de prisiones que, en su primer día de trabajo termina metido en un motín. La única solución que encuentra para sobrevivir es hacerse pasar por un preso más.
Además de a Tosar, en el reparto encontramos a Carlos Bardem, Marta Etura, Antonio Resines y Alberto Ammann.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Infectados (Carriers).

Road warrior. El guerrero de la carretera. Eso es lo que aparece pintado en uno de los coches de los protagonistas de Infectados (Carriers) y también era el subtítulo de la segunda parte de la saga Mad Max. Como en la película de George Miller, cinta la dirigida por los hermanos Pastor (Alex y David) se sitúa en un próximo y apocalíptico futuro. En la australiana el caos era provocado por una Guerra nuclear -el gran miedo de la época de la Guerra Fría-, en esta es un virus (ese terror tan nuestro) el que ha arrasado con la población del planeta. En ambas cintas los supervivientes viven de rapiñar las sobras del mundo de antes, aunque eso implique pasar por encima de otros seres humanos, haciendo buena la frase de Hobbes: El hombre es un lobo para el hombre.
En un mundo donde el orden social preestablecido ha desaparecido, en el que reina la desesperanza y no hay futuro... no queda nada. Ese espíritu la pone en conexión con otra obra que nos sitúa en un mundo reducido a añicos, La carretera de Corman McCarthy. En las dos historias hay una serie de elementos paralelos, un grupo familiar recorriendo una carretera; el destino final, una playa en la que esperan encontrar algo que les permita mirar el futuro con esperanza.

Chirs Pine (Brian) y Lou Taylor Pucci (Danny) interpretan a la pareja de hermanos, acompañados por la novia del primero Piper Peraboo y por la enigmática Kate (Emily Van Camp), de la que poco o nada sabemos. Son supervivientes de una plaga que ha arrasado el mundo y se dirigen hacia el lugar del que guardan hermosos recuerdos de niñez.
En el trayecto descubrirán que la infección no es el peor de los males que les aguardan.

Es interesante una idea. Lejos de lo que, a priori, podría parecer, esta no es una película de zombis, ni infectados. Me parece que, sobre todo, es una historia sobre los humanos y hasta que punto somos capaces de llegar, pasando por encima de nuestra humanidad con tal de sobrevivir un día más.
En este sentido, me ha interesado el personaje de Kate. De ella, prácticamente, no sabemos nada, apenas cuatro datos. Al menos no de antes de la infección. Pero hay un par de detalles a destacar. Su mirada cada vez que ve un teléfono, el gancho con el viejo mundo y, por otro, su inquebrantable voluntad de sobrevivir, más allá de cualquier remordimiento o duda -como muestra de adaptación a la nueva realidad-.

La estructura de la película parece responder de la propia vía que transitan los protagonistas y que hace inevitable, de nuevo, la referencia a La carretera como más que posible referencia.
A lo largo del camino presenciamos diversos episodios (el encuentro de un padre y su hija enferma, el hallazgo de un refugio...) que no hacen más que reforzar la sensación de angustia y la falta de esperanza de la que hablaba al principio.

También hablaría de las similitudes que guarda con Zombieland: la existencia de reglas en un mundo que las ha perdido; el viaje y no la búsqueda de un refugio... con la salvedad que donde una lo hace desde un punto de vista cómico, la otra es un drama. De hecho, me atrevería a decir que durante gran parte del metraje el elemento dramático cuenta con un peso mayor que el de terror; más aún, diría que este se hace presente muy pocas veces y cuando lo hace es casi más como amenaza que como peligro real. Resulta, además, significativo como este proviene en la mayoría de las ocasiones de los sanos y no de los infectados como se podría pensar. En cierto modo es como si quisiera plantear que, en el fondo, todos están infectados-afectados. Unos mueren, los otros viven una vida que no es tal.

Ya destaqué a una de las protagonistas (Van Camp), pero también llamaría la atención sobre el televisivo rostro de Christopher Meloni, quien interpreta al padre de una niña enferma a la que encuentra, quien da pie a una serie de referencias acerca de la naturaleza de la enfermedad como posible carácter de "castigo divino", que a más de uno le recordarán lo que se dice de otras enfermedades (particularmente el SIDA). De nuevo, esto conecta la película con un miedo muy de nuestra época, el contagio y los virus -solo hay que ver lo que se dice de la gripe A-.

En lo que si me pareció más flojita la película es en los hermanos protagonistas, cuyos roles son bastante tópicos. Uno (Pine) es el protector, que se enfrenta a la realidad de forma fría, el otro (Pucci) es un idealista que aún cree que hay esperanza. En líneas generales si me atrevería a decir que esa parte es la que menos me ha gustado, aunque el tono general de la cinta y el final, que deja una sensación de profundísima tristeza hace que Infectados merezca la pena y esperar muy buenas cosas de los hermanos Pastor.