jueves, 31 de diciembre de 2009

Preview: Spartacus. Blood and Sand.

Suelo leer Espoiler, el blog que Hernán Casciari tiene en la web de El País. A través del mismo, me entero de una versión televisiva de la historia de Espartaco (Spartacus. Blood and sand). Ahora, no diré nada sobre su calidad, ni de su historicidad, etc. Lo que si es que esta nueva adaptación -de la que ya he podido ver el primer capítulo- se mueve estéticamente en territorios marcados por Gladiator, 300 y la serie Roma, que por su aspecto -como poco- desmesurado, seguro no deja a nadie impasible.

¿Qué les parece?

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Iván Zulueta (1943-2009).



Cine club: Defcon 4 (1985).

Para gran parte de una generación, nacida (más o menos) a mediados-finales de los setenta uno de sus miedos de niñez era el de la III Guerra Mundial, lo que parecía que -de suceder- sería el conflicto definitivo. No olvidemos que era la época de la Guerra Fría y las dos superpotencias exitentes (USA y la Unión Soviética) se había dedicado a acumular armas nucleares que, parecía, en cualquier momento podían poner el mundo, como poco, patas arriba.

Ese miedo fue tan real que, filtrado al cine, copó gran parte del mercado del VHS y sus llamativas portadas. Aquello eran los ochenta. Al rebufo del éxito de Mad Max nacieron películas, la gran mayoría dignas portadoras de la denominación Serie B a ambos lados del Atlántico, no olvidemos la gran cantidad de películas italianas de este tipo, que a su vez parecían intentar continuar la senda del peplum.

Un de estas historias apocalípticas, rodadas en los USA y dirigida por Paul Donovan fue Defcon 4. Creo que en su momento, junto a El día después fue una de las que dejo, en mí una huella más profunda.

Defcon 4 nos pone en el lugar de la tripulación de una nave espacial que ve como en la superficie del planeta comienza una serie de bombardeos nucleares. Cuando debaten entre hacer descender la nave o permanecer en el espacio, esta comienza a tomar tierra. Al llegar se encuentran que el mundo que conocían ha desaparecido y en su lugar impera la ley del más fuerte.

Para ver esta película, creo que hay que hacer un esfuerzo. El de no dejarse llevar por las malas interpretaciones, los tópicos y las acciones faltas de toda lógica. Aun así, tiene algo. Quizás su ambientación, su total y absoluta falta de pretensiones, puede que su banda sonora -que no está mal-, el hacerse eco del miedo de una época o a lo mejor que, frente a otras, todavía es algo "contenida" en su planeamiento. Al menos sobre el papel, de manera que no hay mutantes, ni seres extraños, tan sólo humanos haciendo buena la frase de "El hombre es un lobo para el hombre". El mayor problema radica en que empieza con una premisa que casi no se mantiene (¿no era más lógico una lanzadera que una estación espacial?), y que luego solo naufraga a pasos agigantados según se suceden los hechos.

martes, 29 de diciembre de 2009

Videos empantallados: Drop.

Ahora que está en boca de todos gracias a Donde viven los monstruos es un buen momento para recuperar uno de los (¿mejores?) vídeos musicales dirigidos por su autor, Spike Jonze y en el que se ven algunos de sus elementos más característicos, en este el juego con los planos de la realidad. Aquí tenemos Drop de The Pharcyde.

lunes, 28 de diciembre de 2009

El invisible Harvey (Harvey, 1950).

Casi cincuenta años antes de Donnie Darko ya había aparecido en la pantalla grande un conejo de dimensiones descomunales. El invisible Harvey (Harvey), dirigida en 1950 por el alemán Henry Koster, protagonizada por James Stewart y basada en la obra de teatro del mismo título escrita de Mary Chase.

Elwood P. Dowd es una persona encantadora, amigo de sus amigos, no tiene nunca ni una sola mala palabra. Sólo parece tener un problema. Ve a un conejo de más de dos metros que le acompaña a todas partes y que hace que avergüenza a su hermana Veta (Josephine Hull) que ve como su vida social se va al traste, como las posibilidades de casar a su hija, Myrta Mae (Victoria Horne). La única solución que queda es internar a Elwood en un sanatorio.

La película me parece una auténtica joya. Formalmente se nota que nace del medio teatral, desarrollándose -en su mayoría- en tres interiores: la casa de la familia; el bar y el sanatorio. Pero no le hace falta más. Porque en donde radica su fuerza es en los personajes y en lo que dicen, o mejor dicho en lo que no dicen y en los aspectos morales que transmite, de los que el conejo es un símbolo perfecto, en su significado y a través de su (no) presencia. Durante gran parte de la película parece que Harvey no es más que el producto de la imaginación de la mente de Elwood, fruto de su alcoholismo; en otro momento, da la sensación de que el protagonista es consciente de que su amigo no existe, aunque se nos van dando pistas que nos hacen sentir que algo pasó en su vida, en un momento dado, que hizo que se refugiara en él; pero al final, Harvey es real.

En el fondo, que sea o no real no es verdaderamente importante. La película es un canto a una manera de ver la vida, libre, lejos de las convenciones sociales y sus estereotipos. Elwood es un trastornado porque ve a un roedor gigante, va a bares e invita a desconocidos a cenar a su casa. Para los "normales" eso es imperdonable, para ellos que gestan reuniones sociales en las que se planifican las relaciones. Pero poco a poco vemos lo que sucede en realidad. La normalidad no es tal. La hermana cree que ella ve también a Harvey, más aún, en un momento dado vacía el contenido de su bolso y podemos ver como en su interior guardaba un importante cargamento de pastillas y drogas de todo tipo.

El invisible Harvey es una maravilla, en su forma y contenido, que encierra una hermosa lección acerca de cómo vivir. "Ser listo o ser bondadoso". Elwood, nos dice, prefirió ser bondadoso.

En resumen, se trata de una historia contada de manera sencilla tras que se oculta una tremenda complejidad en su construcción y en la que priman los valores humanos y que encuentra en el personaje interpretado por James Stewart a su perfecto reflejo.

lunes, 14 de diciembre de 2009

videos empantallados: Los espigadores y la espigadora (2000).

Hace poco pude ver en la televisión Los espigadores y las espigadoras... dos años después. Maravillado, tengo que admitirlo, me puse a buscar la primera parte. Filmada por Agnes Vardá es un documental, donde se nos habla de modos de vida, basados en el aprovechamiento de los recursos en el marco de una sociedad consumista -que ahora vive en crisis- marcada, por lo contrario por ser una cultura del derroche.

Por una es de estas cosas de internet, he encontrado el vídeo colgado y no podía evitar compartirlo con todos.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Tintín vs. Lost.

El otro día en el blog de Hernan Casciari en El País leí sobre una serie de casualidades, paralelismos entre un cómic del mítico Tintín y la no menos mítica serie Perdidos. Todo ello se puede ver aquí, en el blog del gnomo, enlazado a través del facebook de este blog. Aquí les dejo algunas páginas y pueden ver el resto en aquí.

Cada uno puede elegir si es casualidad o no. Yo, personalmente, con lo que parece que han utilizado los guionistas como referencia a la hora de construir el mundo de Lost... no descartaría que no fuera casualidad, pero ¿quién sabe?

Ustedes ¿qué piensan?

sábado, 12 de diciembre de 2009

Moon.

Dos de las películas que más han llamado la atención de buena parte de público y crítica durante esta temporada cinematográfica han sido Distrito 9 y la que hoy reseñamos, Moon. Ambas comparten una serie de interesantes puntos en común, se desenvuelven dentro de un mismo género (la Ciencia Ficción), pero en unos parámetros más cercanos al espíritu que este contaba en los años sesenta-setenta, basado en la narración de historias que conectaban con la realidad y que iban más allá de los efectos especiales. Porque si en estas dos estos son fundamentales, sus historias hablan -fundamentalmente- del género humano, planteando cuales son los rasgos que nos convierto en ello.
No sé si puede hablarse de la renovación del género, pero si que es cierto que estas -junto a Sunshine- se mueven dentro de parámetros similares. En ellas lo importante es la historia y se desarrollan, si no fuera, si al rebufo de la industria hollywoodiense. Distrito 9 estaba producida con dolares, pero con la producción de Peter Jackson; Sunshine, era británica, como lo es Moon, aunque en su reparto destacan los nombres norteamericanos.

En la película de Duncan Jones nos encontramos con un astronauta Sam Bell (Sam Rockwell), que está a punto de terminar su estancia de tres años en la luna, donde ha estado trabajando en una prospección minera. Cuando su regreso a la Tierra es un hecho descubre que hay otros planes para él.

Bastante se ha hablado de la relación entre Moon y 2001. Una odisea del espacio, básicamente por la presencia de una inteligencia artificial Gertry y, el mítico, HAL 9000. Pero para mí, desde mi punto de vista, la conexión es mayor en otro punto. La cinta de Kubrick hablaba, entre otras muchas cosas, sobre la incomunicación. En un mundo cada vez más tecnificado la relación entre los humanos es menor. Más aún estas se encuentran mediatizada por la técnica que pasa a ser más un fin en sí que un medio para facilitar el contacto interpersonal.

De este modo vemos como el único contacto directo que tiene Bell es consigo mismo y con su ordenador -con voz de Kevin Spacey-, mientras que para hacerlo con otros seres humanos necesita de la mediación de la tecnología. Esta reflexión es la que sirve para ir introduciendo la idea de la película:

¿QUÉ ES LO QUE NOS HACE HUMANOS, ÚNICOS Y ESPECIALES?

En esto es fundamental la presencia de Sam Rockwell, alrededor de quien gira toda la trama y que lo hace muy bien, dándole interesantes matices a su interpretación en un papel arriesgado, ya que es prácticamente el único personaje en pantalla durante el metraje.

Otro aspecto interesante es la manera en la que se cuenta la historia. La trama va fluyendo de manera pausada y juega, en un momento dado con la sensación de paranoia, de pequeña locura que experimenta el protagonista de una manera que recuerda a algunos cuentos de James G. Ballard. Luego la trama se estanca un poco hasta la presencia de un punto de trama fundamental, la llegada de un grupo de auxilio a la estación lunar, en lo que parece un guiño a Sólo ante el peligro filtrado a través de Atmósfera Cero. En ese punto la historia remonta hasta el final.

Lo mejor de la cinta es que todo confluye hacia la historia. Esto no es Star Trek, ni Star Wars, pese a que los efectos especiales son deslumbrantes, con una extraña sensación de irrealidad y cuenta con una fotografía espléndida -sobre todo en la superficie de la Luna- y que hay unas referencias muy claras, todo va encaminado a contar una historia muy humana.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Videos empantallados: Mientras tú duermes tranquilo.

Lejos de lo que es habitual entre los cantautores Espaldamaceta se presenta como más cercano a la oscuridad de Nick Cave o Tom Waits que al lirismo de Silvio Rodríguez. Su propuesta musical es bastante minimalista así como su imagen, como en el videoclip de Mientras tu duermes tranquilo, dirigido por Raúl Cuevas.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Videos empantallados: Dragula.

Rob Zombie ha demostrado a lo largo de su carrera como director una muy buena mano en la dirección. Personalmente me quedo con Los renegados del diablo y (gran parte) de su versión de Halloween, en los que se ha rebelado como un autor más que competente, aunque al mismo tiempo el juicio que muchos tienen de él parece condicionado por su imagen y su música. Antes de dar el salto al celuloide ya había ido adelantando el interés en cierta estética a través de los vídeoclips dirigidos para su banda, White zombie. Uno de los más interesantes, este: Dragula (1998), con muchísimas referencias al cine de terror y a la serie B.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Paranormal activity.

Una de las cosas que caracteriza al mundo de internet es la flexibilidad del lenguaje. Para desespero de los más académicos se adoptan palabras o se castellanizan. Una de las que más me llama la atención es hype. Esta se utiliza para definir aquello que llega precedido de una fama que luego se demuestra excesiva y, creo, es una de las manifestaciones más características del mundo de los medios de comunicación en el que vivimos. De un lado, porque a través de estos llegan noticias, informaciones que crean el caldo de cultivo y luego... por otra parte, hay otro proceso de desconfianza. La que experimentan los espectadores que ya analizan (en este caso las películas) con una dureza un tanto inusual.

Una película como Paranormal activity está totalmente expuesta a circunstancias como esta. A estas alturas todos sabemos el dato de que su presupuesto fue de diez mil dólares y que, por ahora, lleva recaudados unos cien millones. Además, en un primer momento fue adquirida por Steven Spielberg que en lugar de encargar un remake prefirió estrenarla -cambiando el final-. Y lo más interesante, su estreno se ha producido "on demand". Los espectadores interesados en verla debían solicitar verla en la web de la película. Si se llegaba a una cantidad de público (en España doscientas mil) se podría ver proyectada.

La historia es la de una pareja (Micah y Katie) que padecen ciertos fenómenos extraños en su casa. Por ello graban con una videocámara su día a día y sobre todo, su dormitorio durante la noche. Mientras ellos duermen.

Lo primero que me vino a la cabeza al verla fue esto:
Pesadilla, 1781. John Herny Fuseli.

El cuadro de Fuseli hace real lo que solo habita en el mundo de la fantasía. Pesadillas que nos atacan durante la noche. Lo más interesante en este caso es que todo ello sucede mientras estamos en uno de nuestros momentos más vulnerable, el sueño. Este es un instante en el como ya hizo Alfred Hitchcock con la ducha de Psicosis, en el que se pierde todo control sobre lo que nos rodea. Lo que constituye un miedo casi primigenio.

Por otro lado, hay que contar el hecho de que vivimos en una sociedad urbana en la que confiamos en la seguridad que nos proporciona nuestro hogar. Lo malo puede sucedernos en la calle, pero en nuestra casa... no.
¿No?

Oren Peli, el director de la cinta introduce un factor, el paranormal, con el que juega, con la idea de qué sucedería si nuestra intimidad se viese alterada por una presencia anómala, que aquí adquiere tintes sobrenaturalees. Algo como en El exorcista, donde el miedo venía no de un ser monstruoso llegado del espacio exterior, ni de un asesino psicópata... el mal estaba en el dormitorio de una niña pequeña, a través de quien se manifestaba.

Todo esto es lo que a mí más me ha inquietado. Porque se trata de una película, en cierto modo previsible, de un perfil bajo, donde no se entra en cuestiones mucho más allá de la trama, pero que en su construcción se aleja bastante de los mecanismos más tópicos del género. Es mas importante la tensión que se produce que el impacto visual, a través del sonido y no por lo que se ve. A eso se unen dos factores importantes. Uno como se nos plantea que de manera paralela a la historia de miedo, la relación entre los protagonistas se va deteriorando; el otro su veracidad. Esta se apoya en la manera de filmarla -cámara de vídeo- y los protagonistas, desconocidos y bastante naturales en una interpretación con la que gran parte del público se puede identificar: jóvenes, urbanos, de clase media, media-alta.

Lo más destacable de Paranormal activity quizás sea la manera en la que ha rehuido de todo efectismo. La naturaleza del mal es demoníaca, pero su manifestación es durante gran parte del metraje apenas una abstracción, sonidos, golpes, portazos... la sensación del "hogar violado" de la que hablaba antes y logrando que la oscuridad sea lo que nos aterre.