jueves, 11 de febrero de 2010

La carretera (The road).

Llevo tiempo manteniendo una teoría. Durante mucho tiempo pensamos en el fin del mundo motivado por algo. La guerra nuclear, pandemias o la colisión de un objeto caído desde el espacio parecían ser los modernos caballos del apocalipsis. Mi idea es que con la entrada en el siglo XXI se produjo un cambio.
De la misma manera que fue la I Guerra Mundial la que abrió (oficiosamente) el siglo XX, el 11-s marcó el punto de inflexión de nuestra época, en el que el terror esta a nuestra altura. Terrorismo y medios de comunicación son dos de los vértices principales de este fenómeno. El primero, representa un miedo no concreto, que nos rodea y al que no podemos identificar. El segundo, marca una grado de relación distinta al habitual. Perdemos el conocimiento global, el terror adquiere una dimensión más cercana pero magnificada ante la pérdida de una perspectiva global.

En la adaptación de la novela de Corman McCarthy La carretera (The road) estos son elementos que se hacen presentes. En ella se nos presenta un mundo arrasado por un desastre, que nunca conoceremos. Tras él se produce una regresión de la civilización a un estado primario, casi darwinista en el que sólo los más fuertes pueden sobrevivir. Mientras un padre y un hijo (Viggo Mortensen y Kodi Smit-McPhee) recorrenn una carretera y llegar a una playa, al sur, en la que esperan encontrar algo que les de esperanza.

John Hillcoat ha dirigido la película de un modo, diría que "académico". Frente a lo que es la novela original, que resulta bastante vanguardista en su escritura, la película es mucho más tradicional moviéndose por terrenos cercanos al western. Una cosa interesante, no esta construida a modo de película de terror. En su lugar lo que vemos es un drama, el de los protagonistas que intentan mantener la cordura cuando la sinrazón se ha adueñado del mundo.

En este sentido, destacar al padre y al hijo. Ambos están soberbiamente interpretados, Mortensen está genial y el niño, no se queda a la zaga. Un detalle muy interesante es como están construidos ambos. El padre está enfermo, física, pero también desde un punto de vista "ético". Ha visto la corrupción del mundo y ante su degradación, se ha ido endureciendo, deshumanizándose al tiempo que su identidad se pierde.
Frente a él, el niño. A diferencia de su padre, el niño no ha conocido otro mundo. Por eso no arrastra odio en su interior. Al contrario, su identidad se va forjando casi a semejanza del mundo "nuevo" en el que vive y por ello todavía es capaz de sentir compasión por los demás.
Por eso el viaje termina bien.

Además de los protagonistas, no es menos cierto que todo el reparto está muy bien. Aunque son casi más cameos, me gustó mucho Charlize Theron y -me encantó- Robert Duvall.

Del mismo modo también destacaría otros aspectos de la producción, como la música de Nick Cave y Warren Ellis y la fotografía de Javier Aguirresarobe, que se conjugan para construir una historia dramática porque La carretera es la historia de un viaje, como la Odisea, en la que el héroe persigue un ideal, casi un recuerdo, en un mundo de locura y que plantea una visión dura, desencarnada, pero también llena de humanidad y esperanza, del género humano.

4 comentarios:

  1. Sabía que te iba a encantar la película, Tomás. Y tienes toda la razón en lo que diferencia al niño del resto de personajes.

    ¡Un abrazo!

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  2. Muchísimas gracias amigo. La idea esa del niño ya la tuve con el libro y aquí me vino de nuevo a la cabeza... en el fondo creo que la peli termina bien, porque él es el nuevo mundo mientras que el resto, su padre, los demás... representan a un mundo destinado a desaparecer.

    ¡Saludos!

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  3. Creo que ésta la veré. Tiene muy buena pinta!!!!

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  4. Yo te la recomiendo, porque es una auténtica maravilla.

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